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Depresión y ansiedad: La estrecha relación entre ambas

mujer que sufre depresión y ansiedad

Actualizado el 25/11/2222 por Dra. Iratxe López. Psicóloga Clínica

La depresión y ansiedad se han convertido en trastornos muy frecuentes en nuestra época. El estilo de vida actual y diversas circunstancias han propiciado esta situación. No obstante, muchas veces las personas están inmersas en este problema y no se percatan de ello.

En ese caso, es importante tener algo en cuenta: la ansiedad y la depresión son trastornos diferentes, aunque suelen estar muy vinculados. De hecho, suelen presentarse muchas veces al mismo tiempo y tienen algunas manifestaciones en común.

Resulta de gran importancia buscar ayuda profesional cuando se presenta un cuadro combinado de ansiedad y depresión (o aparezca una de las dos dificultades por separado).

Se trata de una situación en la que la persona debe cambiar ciertos hábitos, aprender a manejar la ansiedad y recibir terapia para la depresión al mismo tiempo. También será importante trabajar experiencias pasadas que pueden estar influyendo en el presente de la persona.

1. Aclarando los conceptos de ansiedad y depresión

Ciertamente, la ansiedad y la depresión suelen estar muy relacionadas, y es que muchos trastornos depresivos son la secuela de una ansiedad persistente. Vamos a tratar de definir bien el concepto de ansiedad y depresión.

1.1. ¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un sentimiento o una sensación agobiante de temor e inquietud, siendo una reacción normal ante el estrés, que se manifiesta en síntomas psicológicos y físicos. Cuando una persona siente regularmente niveles desproporcionados de ansiedad, puede convertirse en un trastorno mental.

Todos padecemos de ansiedad alguna vez: cuando tenemos una preocupación, al llegar tarde a un sitio, por deudas, antes de un examen, y más.

Si la ansiedad es algo normal, entonces: ¿Cuándo se convierte en un trastorno? Pues, sucede que la ansiedad debería ser temporal y no persistente.

Por ello, si la ansiedad permanece por mucho tiempo, entonces se convierte en algo que impide el desempeño normal de la persona.

Además, también se resulta problemática cuando es muy intensa, no se logra controlar o tiene expresiones somáticas; hay personas a las que se les hinchan las manos, tienen exagerada sudoración, palpitaciones o reacciones que se escapan a su control.

Dentro de los llamados trastornos de ansiedad se incluyen el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, fobias específicas, trastorno de ansiedad por separación, mutismo selectivo, ansiedad social, agorafobia, trastorno de ansiedad inducido por sustancias/medicamentos y trastorno de ansiedad debido a otra afección médica.

Todos se caracterizan por pensamientos difíciles de controlar, a la vez que por manifestaciones físicas y de comportamiento que la persona no maneja adecuadamente.

La ansiedad es una emoción caracterizada por sentimientos de tensión, pensamientos de preocupación y cambios físicos, como el aumento de la presión arterial.

Asociación Americana de Psicología (APA)

1.2. ¿Qué es la depresión?

La depresión es un trastorno caracterizado por un bajo estado de ánimo. Se trata de sentimientos de tristeza, los cuales afectan de modo evidente a la actitud y el comportamiento. Además, interfieren con el pensamiento de la gente hasta el punto de d la dificultar la cognición.

Algunos de los síntomas e indicios de depresión son los siguientes: pérdida de interés en actividades que antes agradaban a la persona, dificultad para socializar, la persona deja de disfrutar cosas que antes le apasionaban, ausencia de vitalidad que limita la calidad de vida y sensación de apatía, entre otras. Me gustaría recordar también que existen distintos tipos de depresión.

En una persona con depresión se va creando paulatinamente sentimiento de culpa, mucha irritabilidad y una concepción pesimista de la vida. Todo esto afecta, como no podía ser de otra manera, a su vida familiar y laboral.

Uno de los grandes problemas de la depresión es que es un trastorno integral y tiende a causar problemas somáticos, altera la memoria, altera el sueño, desencadena pérdida de apetito, disminuye la libido y altera la personalidad. En casos graves, genera incluso ideas o intención suicidas.

La depresión es un estado de ánimo negativo, que va desde la infelicidad y el descontento hasta un sentimiento extremo de tristeza, pesimismo y desánimo, que interfiere con la vida diaria.

Asociación Americana de Psicología (APA)
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2. La relación entre ansiedad y depresión

En ocasiones, la ansiedad y depresión pueden presentar síntomas similares. En dado caso, hay consenso en aceptar que muchas veces un diagnóstico depresivo es consecuencia de la ansiedad, aunque el vínculo entre ambos trastornos puede ser mucho más complejo.

Todas y todos sabemos que en los tiempos que corren las personas tenemos un estilo de vida acelerado y con una elevada dosis de estrés.

Todo lo anterior puede causar ansiedad, en sus diversas maneras: social, fobias e incluso pánico ante ciertas situaciones.

La exposición constante a estas circunstancias, puede hacer que la persona desarrolle un cuadro de depresión al sentir que todo parece estar sumido en la negatividad.

El gran problema es que la ansiedad y la depresión se dan de manera simultánea. Las más recientes estadísticas develan que el 50% de los pacientes con depresión también tienen ansiedad.

Esto significa que es necesario llevar a cabo un tratamiento que trate los síntomas de ambos trastornos a la vez.

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3. ¿Qué es el trastorno mixto ansioso-depresivo?

Cuando la ansiedad y depresión llevan mucho tiempo manifestándose, llegan a amalgamarse. Incluso, sucede que no se logra discernir los síntomas de uno y otro trastorno.

Además, resulta que tampoco es evidente cuál de los problemas es el detonante y cuál es la consecuencia.

Un cuadro ansioso-depresivo es el resultado de una circunstancia crónica. La persona lleva tanto tiempo inmersas en situaciones de ansiedad y viviendo con depresión, que se crea una especie de coctel donde aparece algo nuevo, algo que en psicología llamamos trastorno mixto ansioso-depresivo. Aquí los detalles:

  • En la depresión es más común encontrar la falta de vitalidad o apatía, conocida como anhedonia.
  • En cambio, la ansiedad se caracteriza por una sobrexcitación, hiperactividad o nerviosismo.
  • El trastorno mixto ansioso-depresivo se caracteriza por la fluctuación entre anhedonia y el nerviosismo.
  • Ambas manifestaciones aparecen por igual, dando por sentado que ninguno de los trastornos que las ocasionan es predominante.
  • En cambio, se acentúan los síntomas que son comunes a la ansiedad y depresión. Tal es el caso de los pensamientos irracionales, la falta de concentración, la tensión y una marcada irritabilidad ante cualquier situación.
  • También se intensifican los síntomas somáticos: taquicardias, alteración de los hábitos del sueño, se mezcla la tendencia a comer de modo compulsivo con periodos de inapetencia, malestar estomacal, tensión elevada, y otros.
  • En trastorno mixto ansioso-depresivo se presenta siempre una pérdida de autoestima. Por un lado, la ansiedad desencadena que la persona se sienta incapaz de cumplir con las exigencias o sobrellevar los problemas. Por otra parte, la depresión siempre menoscaba la autoestima en grado superlativo.

Es importante destacar que el trastorno mixto ansioso-depresivo no es un diagnostico como tal. Es decir, los profesionales de la salud mental para realizar diagnósticos usamos el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). Este manual tiene diversas ediciones y en la última de ellas el trastorno mixto ansioso-depresivo desapareció, por este motivo ya no se diagnostica este trastorno. Ahora el diagnostico que se hace es de trastorno depresivo mayor y se debe especificar que se acompaña de síntomas de ansiedad.

4. ¿Qué hacer cuando se presenta un cuadro de depresión y ansiedad?

Los cuadros depresión y ansiedad combinados, pueden ser un tanto complicados de tratar. Un error común es solo atender a uno de estos trastornos, dejando que el otro persista y empeore sin ningún tipo de control.

Insistimos en que la ansiedad y la depresión aparecen juntas de manera reiterada, por lo tanto, es necesario aprender a lidiar con ambas.

Lo cierto es que los tratamientos deben llevarse a cabo siguiendo varios criterios, entre los cuales podemos mencionar los siguientes:

  • Determinar si la causa inicial es la depresión o la ansiedad. Por ejemplo, si se determina que la ansiedad es la que detona la depresión, entonces el terapeuta debe empezar por tratar el problema de ansiedad.
  • Tener en cuenta la personalidad de cada paciente. Muchas veces, las personas introvertidas son más susceptibles a este tipo de problemas. No obstante, los cuadros de ansiedad pueden ser más intensos en personas extrovertidas.
  • Evaluar cuál de los dos cuadros predomina sobre el otro. En ocasiones, un trastorno de ansiedad tiene episodios breves de depresión. También, puede suceder lo contrario.
  • Muchas veces, es necesario que el paciente cambie de estilo de vida. Igualmente, se requiere ayudarlo a sobrellevar ciertas situaciones que causan sus problemas.
  • Es importante que el paciente aprenda de detectar los síntomas combinados de ansiedad y depresión. Mucha se gente se habitúa a vivir con estos trastornos como si fuese algo normal. De hecho, esto último tiende a ocurrir mucho recientemente.

En este punto tengo que decir que un diagnóstico a tiempo es esencial. Muchas personas no consideran importantes los indicios de estos trastornos y consideran que es algo pasajero o se opta por desplazar el problema. Por ejemplo, a través del consumo de nicotina, alcohol, medicamentos o drogas para mejorar el estado de ánimo y calmarse.

Lo anterior no hace otra cosa que empeorar la situación. De hecho, uno de los grandes problemas de un trastorno de ansiedad, es que catapulta manías y vicios que calman el nerviosismo ansioso, a la vez que generan un falso cambio en el estado de ánimo.

depresión y ansiedad

5. ¿Cómo prevenir la ansiedad y la depresión?

Siempre se recomienda un diagnóstico temprano para evitar que estos trastornos se enquisten y causen secuelas graves.

Por otra parte, una gran ventaja es que se pueden prevenir teniendo la información y pautas correctas. Te comparto algunos buenos hábitos a tener en cuenta:

  • Es necesario cambiar las situaciones que causan estrés continuado. Permanecer bajo un constante estrés es dirigirse hacia la ansiedad, la cual llevará inexorablemente a un escenario depresivo. Si no puedes evitar la situación, trata de minimizar su impacto negativo en tu salud mental.
  • Muy importante tener hábitos de sueño sanos: tanto en horarios como en la calidad adecuada del descanso.
  • Es muy importante hacer actividad física de manera regular. Sabemos que el ejercicio genera serotonina, una hormona que logra aumentar el estado de ánimo. Por otra parte, tratar que la actividad física sea grupal ayuda mucho a relacionarnos y vincular con otras personas.
  • Evitar el exceso de trabajo y los periodos intensos en situaciones que nos perjudican. Por ejemplo, tratar de conseguir un empleo cercano y no pasar agobiantes horas en el tráfico o eludir a personas que nos traten mal.

Un último, y muy importante consejo, es buscar apoyo cuando los síntomas depresivos y de ansiedad aparezcan.

Esto es válido para la propia persona, así como para terceros. Si te das cuenta de que un familiar o amigo tiene problemas de este tipo, ofrécele tu ayuda.

6. ¿Cuáles son los tratamientos en casos combinados de ansiedad con depresión?

Acabamos de mencionar las alternativas para prevenir este problema. No obstante, cuando un paciente ya ha sido diagnosticado con una combinación de ansiedad y depresión, entonces es necesario iniciar un proceso de terapia psicológica.

Algunos de los tratamientos más frecuentes son los siguientes:

  • Terapia cognitiva conductual: se suele combinar con fármacos, tales como los ISRS. De esta manera, se logra mantener niveles de serotonina que mantienen un mejor estado de ánimo en el paciente, lo cual ayuda a superar los trastornos de ansiedad y depresión.
  • Estrategias de relajación: con técnicas de relajación, yoga, ejercicios y otros métodos que ayudan a calmarnos en situaciones estresantes. Es importante que la persona incorpore estos hábitos de relajación a su vida cotidiana.
  • Reestructuración cognitiva: se trata de cambiar ciertos patrones de pensamiento, los cuales llevan a ideas negativas que desencadenan depresión. También, cambiar modos de pensar que tienden a que la persona sea proclive a un estilo de vida de constante ansiedad.
  • Psicoeducación: se trata de enseñar en qué consiste la enfermedad combinada de depresión y ansiedad. Si la persona sabe cuál es éste problema de salud, entonces tendrá capacidad de detectarlo y actuar en consecuencia para atenderlo o prevenirlo.
  • Hay otras opciones, como, el entrenamiento en resolución de problemas. Incluso puedes aprender estrategias para una mejor planificación de actividades y tiempo. Muchas veces, se trata de manejar el día a día con mejores herramientas.
  • El uso de fármacos solo se usa en casos graves, donde es imperioso detener los síntomas. Es importante señalar que los fármacos deben ser acompañados de terapia psicológica, ya que, por si solos los fármacos no consiguen una mejoría de los síntomas a largo plazo.

7. ¿Cómo se diagnostica un trastorno combinado de ansiedad y depresión?

Este diagnóstico debe ser llevado a cabo por un profesional de la salud mental. De esta manera, evitamos cometer el error de considerar que una persona solo tiene ansiedad o indicios de depresión.

Para obtener el correcto diagnóstico, se realizan los siguientes pasos:

  • Es necesario constatar bien los síntomas, sabiendo diferenciar cuáles son los relativos a la depresión y cuáles atañen a la ansiedad. Como ya indicamos antes, la depresión tiende a un estado de ánimo y actividad baja, mientras que la ansiedad apunta al nerviosismo.
  • El correcto diagnóstico implica revisar el historial médico y el estilo de vida del paciente.
  • La evaluación física es necesaria. No es un solo problema psicológico, sino que también puede haber una parte de somatización. Los pacientes pueden mostrar taquicardia, dolores de cabeza, trastornos digestivos, tensión alta, problemas en el sueño y otros síntomas a nivel corporal.

8. ¿Quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar una ansiedad depresiva?

Todas las personas son susceptibles de tener este problema, pero, hay ciertos factores predisponentes. Se trata de indicios que ayudan a tener un diagnóstico más rápido y certero, entre los que podemos mencionar:

  • Algunos rasgos de personalidad, tales como la timidez o la actitud retraída.
  • La fobia social, la cual hace que las personas tengan dificultades para socializar.
  • Personas que realizan poca actividad física, con escaso tiempo para el ocio o que tienen poca vida social.
    • Personas que están en fase de duelo, que no han podido parar y siguen realizando muchas actividades en medio del duelo.
  • Algunas afecciones físicas, como los problemas en las tiroides.
  • Personas que atraviesan situaciones como divorcios, cursar estudios muy exigentes o tener problemas económicos.
  • Personas que consumen tabaco, alcohol, drogas o medicamentos.

Todo lo anterior predispone a la ansiedad y a la depresión.

9. Referencias bibliográficas

  1. American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  2. Hettema, J.M. (2008). What is the genetic relationship between anxiety and depression? American Journal of Medical Genetics Part C, 148C (140-147).
  3. Nitschke, J.B., Heller, W., Imig, J.C. et al. Distinguishing Dimensions of Anxiety and Depression. Cognitive Therapy and Research 25, 1-22 (2001). https://doi.org/10.1023/A:1026485530405
  4. Stavrakaki, C., & Vargo, B. (1986). The Relationship of Anxiety and Depression: A Review of the Literature. British Journal of Psychiatry, 149(1), 7-16. doi:10.1192/bjp.149.1.7
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Iratxe López Fuentes

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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