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Apego desorganizado: Qué es, características y consecuencias

Actualizado el 23/09/2222 por Dra. Iratxe López. Psicóloga Clínica

El maltrato en los niños tiene consecuencias funestas que pueden manifestarse en su etapa adulta. Falta de empatía hacia los demás, conducta agresiva o la falta de confianza son algunas de estas consecuencias y todas pueden estar inducidas por el apego desorganizado.  

Las dificultades que pueden padecer estas personas son muy graves y, en la mayoría de los casos en los que se manifiestan, vienen a través de la relación que se estableció con sus progenitores a edad temprana.

A continuación, analizamos todo esto, y hablamos sobre las características, consecuencias y tratamiento del apego desorganizado.

1. ¿Qué es el apego desorganizado?

Dentro de los diferentes apegos de la teoría de Bowlby, el apego desorganizado es uno de los más dolorosos para el niño. Se caracteriza por una relación amenazante en la que los cuidadores tienen un comportamiento impredecible con la criatura.

Como es lógico, esto marcará su carácter y dictará su comportamiento en su edad adulta. El apego desorganizado se produce en aquellos bebés que se han criado en entornos hostiles, donde hay agresividad tanto física como emocional, llegando en muchos casos a los malos tratos. Incluso, en algunos, casos pueden ocurrir los abusos sexuales.

El pequeño es maltratado por sus cuidadores, pero, también tiene una gran dependencia hacia ellos. No es posible huir, ya que, no dispone de los medios necesarios para ello. Por ello, sabe que depende de su cuidador, así que no tiene más remedio que unirse a él por instinto de supervivencia, aunque tiene claro que va a ser dañado.

Su reacción natural ante las agresiones son los gritos y los lloros. Esto es lo único que el bebé puede hacer, y en muchos de los casos, esto agravará mucho más la situación, ya que se incrementará el maltrato. Esto provoca una reacción de autodefensa natural consistente en la evasión de la realidad denominada disociación, que ocasionará graves problemas en su desarrollo psicológico a medida que va creciendo.

Cuando el bebé se convierta en adulto, es muy probable que se convertirá en una persona con dificultades emocionales que se pueden manifestar de diferentes formas: incapacidad para entender lo que otros pueden sentir o pensar, dificultad en el lenguaje, etiquetar a los demás como personas peligrosas o malas o, incluso, pueden llegar hasta la autoagresión.

Pese a todo lo anteriormente dicho, es importante tener en cuenta que no todos los niños con apego desorganizado han sido maltratados. A veces, una educación inestable por parte de los padres en la que no tengan en cuenta al pequeño puede llegar a ocasionar este tipo de apego.

Además, las consecuencias del apego desorganizado pueden verse disminuidas si hay otras figuras de apego que puedan darle sostén o apoyo, como un abuelo o tío.

Si te interesa leer sobre otros tipos de apego, puedes aprender más sobre el estilo de apego evitativo y sobre apego ansioso-ambivalente en estos artículos que tengo publicados en el Blog.

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2. Características de los niños con apego desorganizado

Los niños que desarrollan el apego desorganizado manifiestan varios tipos de problemas a nivel emocional y, en algunos casos, se observan déficits cognitivos y psicomotores. Vamos a analizar ciertos comportamientos que pueden llevarnos a pensar que un niño sufre este tipo de apego:

  • Miedo a los cuidadores: los niños que han sido maltratados por adultos cercanos desarrollan miedo hacia ellos. Estos abusos sufridos pueden llegar a ocasionar trastorno de estrés postraumático (TEPT). La consecuencia final en la mayoría de los casos es asociar la imagen de los cuidadores con malestar, tristeza e, incluso, culparse a sí mismos de todo lo que les ocurre.
  • Conductas erráticas con sus progenitores: el hecho de sufrir abusos constantemente, hace que vivan en una situación de constante dilema. Por un lado, sienten la necesidad de recibir cuidado y atención de sus cuidadores. Pero, al mismo tiempo, quieren alejarse de ellos. Esto hace que aflore en el niño una conducta contradictoria.
  • Pérdida de contacto con la realidad: es lo que llamamos disociación y es un mecanismo de defensa natural que permite al niño sobrevivir en ese entorno tan hostil. Consiste en evadirse de la realidad.
  • Fobias y miedo a explorar: temer a las personas que tiene cerca provoca un miedo a que el resto de personas sean iguales que ellas. Por este motivo, no quieren descubrir el mundo que les rodea. Esto podrá ser muy perjudicial en su desarrollo cognitivo al ser privados de estímulos exteriores. Además, puede ser el origen de numerosas fobias.
  • Problemas cognitivos: una característica de niños que sufren este tipo de apego es la dificultad de expresarse. Se expresan de forma redundante y descoordinada. Algunos pueden presentar problemas de concentración, memoria o atención.
  • Hipervigilancia: están en alerta continua, ya que, sienten que en cualquier momento les pueden maltratar o que pueden vivir situaciones aversivas o de rechazo.
  • Baja autoestima: en la mayoría de los casos, el niño que ha sufrido abusos piensan que el abuso ocurre debido a que han sido malos y que sus cuidadores los castigan por haberse portado mal. Esto genera sentimientos de culpabilidad y está muy relacionado con su miedo a explorar, ya que, sienten que pueden cometer algún error y ser castigados de nuevo.

3. ¿Qué ocurre cuando se convierten en adultos?

Las consecuencias a largo plazo de los niños que han sufrido apego desorganizado son numerosas. Las secuelas son del tipo psicológico y afectivo y, de alguna manera, representan los vínculos que tuvieron con sus cuidadores. Estas pueden manifestarse de la siguiente forma:

  • Problemas conductuales: a causa de la ira contenida por las experiencias vividas, pueden tener conductas agresivas, desafiantes y antisociales. Al no haber sido respetados por sus cuidadores, sienten que esa es la forma de comportamiento con respecto a las relaciones humanas y frente a las personas queridas. Esto dificulta que puedan tener relaciones íntimas sanas en su etapa adulta.
  • Agresividad: las numerosas experiencias traumáticas vividas los han enseñado a desconfiar de los demás. Tienen miedo al daño que pueden sufrir por parte de otras personas, lo que los obliga a mantenerse a la defensiva en todo momento y, cuando tienen el menor conflicto, responden con actitud agresiva. En el fondo, esta era la manera de solucionar los conflictos cuando eran pequeños.
  • Baja autoestima: las personas con apego desorganizado sienten que la culpa de haber sido maltratados fue de ellos. Del mismo modo, piensan que cuando sus cuidadores les castigaban de pequeños era porque se lo merecían y no eran buenos. Esta manera de justificación permanece muy arraigada en su madurez y es un sentimiento que dura toda la vida (al no ser que se trabaje en terapia).
  • Depresión: el resultado de todas las experiencias vividas en su infancia ha originado un gran vacío afectivo interior. Esto puede provocar toda una sintomatología depresiva.
  • Consumo de drogas: El apego desorganizado puede aumentar las probabilidades de tener una adicción a las drogas. Esto ocurre debido a que esta es es una de las mejores maneras de evadirse de la realidad.
  • Falta de empatía: en su etapa infantil sus progenitores no mostraban respeto por él y no tenían en cuenta sus opiniones y derechos. A consecuencia de ello, en su etapa adulta tiene dificultades para sentir respeto por los demás o problemas para entender cuáles son sus límites, sus obligaciones o sus derechos en sus relaciones. En muchos de los casos, esta es la causa por la que son propensos a cometer delitos.
consecuencias apego desorganizado
Consecuencias apego desorganizado

4. ¿Cómo se trata el apego desorganizado?

Cuando trabajamos en terapia con una persona con apego desorganizado uno de nuestros objetivos principales es hacerle comprender que no necesariamente va a sufrir daño, tanto en sus relaciones íntimas como con los demás. El tratamiento debe centrarse en reforzar esa confianza que debe tener a la hora de interactuar, ya sea con pareja, amigos o desconocidos.

Esta es la base para solucionar muchas de las secuelas que hemos mencionado anteriormente. Para ello, John Bowlby propuso en su libro llamado «Una base segura» cinco tareas que, como psicólogos, podemos utilizar para trabajar terapéuticamente este tipo de apego:

  1. Establecer la confianza necesaria entre terapeuta y paciente. Esta relación facilitará que la persona pueda adentrarse en los aspectos más traumáticos de su vida para poder explorar y entender los motivos que provocan sus dificultades actuales.
  2. Ayudar a identificar al paciente la forma en la que se comporta con los demás en la actualidad. Esto incluye sus patrones de comportamiento con las personas que le rodean, tanto los que él emite como los que recibe por parte de terceras personas.
  3. Analizar la relación terapeuta-paciente, lo que permite obtener información valiosa sobre cómo interactúa con sus figuras de apego.
  4. Concienciar al paciente en qué medida sus sentimientos, pensamientos y conductas actuales se encuentran condicionados por esa relación que en su infancia tuvo con sus cuidadores. Así como con la imagen que se formó tanto de sí mismo como de los demás y con el mundo con el que se relacionaba
  5. A partir de reconocer todas sus vivencias infantiles, buscar aquellas alternativas que faciliten sanar las heridas sufridas y crear otra realidad más justa.

El paciente trae consigo a la terapia todos los fracasos, sospechas y pérdidas que ha experimentado a lo largo de su vida. El apego inseguro entrará en juego en relación con el terapeuta. Habrá una lucha entre estos patrones habituales y la habilidad del terapeuta para proporcionar una base segura, será determinante.

Jeremy Holmes

Una vez que a partir del tratamiento se recupera la confianza en los demás, el paciente será capaz de enfrentarse a los miedos que adquirió en su niñez y le dará la oportunidad de desarrollar todas las actividades que le estaban vetadas en su época infantil debido a los temores a ser castigado. Los pacientes que sufren apego desorganizado necesitan adquirir una zona de seguridad, y la consulta de un psicólogo es un lugar ideal para ello.

Otro de los aspectos que trabajamos como profesionales en psicología en estos casos, son las etiquetas negativas que se atribuyen a un paciente que sufre este tipo de apego. Enfocar la terapia en intentar que entienda que los malos tratos sufridos no fueron por su culpa, sino por la mala práctica de sus cuidadores.

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Por último, otro de los objetivos es que el paciente pueda ser empático con los demás. Hacerle ver cómo se sentía cuando era objeto de abusos por parte de sus cuidadores, es la mejor forma de evitar que pueda cometer los mismos errores con sus personas queridas.

5. Referencias bibliográficas

  1. Bowlby, J. (1979). The Bowlby-Ainsworth attachment theory. Behavioral and Brain Sciences, 2(4), 637-638. doi:10.1017/S0140525X00064955
  2. Reijman, S., Foster, S. y Duschinsky, R. (2018). The infant disorganised attachment classification: “Patterning within the disturbance of coherence. Social Science & Medicine, 200, 52-58.
  3. Reisz, S., Duschinsky, R. y Siegel, D. (2008). Attachment and defense: exploring John Bowlby’s unpublished reflections. Attachment & Human Development, 20(2): 107–134. doi: 10.1080/14616734.2017.1380055
  4. Shemmings, D. (2016) Making Sense of Disorganised Attachment Behaviour in Pre-school Children. International Journal of Birth and Parent Education, 4 (1).

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Iratxe López Fuentes

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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