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Apego seguro: Qué es y cómo pueden fomentarlo los padres

Actualizado el 25/11/2222 por Dra. Iratxe López. Psicóloga Clínica

Hoy vamos a hablar de la importancia que tiene un cuidado cálido y acogedor en un bebé y cómo se relaciona este con su comportamiento en su fase adulta. Hablamos del apego seguro y podemos resumirlo como el resultado de una adultez serena a través de una infancia sana. Interesante, ¿verdad? ¡Comenzamos!

1. ¿Qué es el apego seguro?

El apego seguro en un niño surge cuando su cuidador o cuidadores principales se comportan de manera sensible, cálida, acogedora y atenta a las necesidades del bebe. Todo esto genera en el niño la sensación de que es digno de cuidados amorosos y le permite aprender que puede acercarse a su progenitor o cuidador en los momentos de dificultad.

Esto origina un abastecimiento emocional seguro, ya que, crea confianza ante todas las incertidumbres que percibe. Como consecuencia, a medida que se va haciendo mayor, genera en él la expectativa de que el mundo que le rodea es un lugar donde las personas están dispuestas a ayudarle en los momentos de necesidad. Sabe que tiene la protección necesaria por parte de la figura afectiva y esto le permite generar un estilo de desarrollo emocional que influirá notablemente en las relaciones que tenga en su etapa adulta.

En el caso de que el bebé establezca un apego inseguro con sus cuidadores, como, el apego desorganizado, puede tener como consecuencia que la persona cuando sea adulta tenga dificultades para mostrar respuestas empáticas hacia los demás. El apego ansioso ambivalente, por el contrario, suele provocar que de adultos estas personas tengan la sensación constante de que su pareja no les quiera.

El apego seguro, denominado también sano, en un niño se caracteriza por:

  • Un esfuerzo continuo por mantener el contacto con su cuidador.
  • La búsqueda en todo momento de un contacto emocional y físico.
  • Seguridad para explorar su alrededor cuando se encuentra con el cuidador.
  • Sentimiento de ansiedad cuando está separado del cuidador. Esto conlleva a realizar grandes esfuerzos para demandar atención.

Las personas con apego seguro son hábiles para manejar las emociones negativas, así como para expresarlas claramente.

Geoff MacDonald (University of Toronto)

2. La importancia de fomentar el apego seguro en nuestros hijos

Aquellos niños que han sido bien tratados en sus primeros meses de vida, desarrollan una mayor confianza, autoestima y autonomía a lo largo de su existencia. Tendrán mejores aptitudes en la gestión de sus emociones y desarrollarán una gran seguridad en sí mismos. 

Al mismo tiempo, estos niños serán capaces de mantener más relaciones saludables a nivel social, especialmente en las relaciones íntimas. Está demostrado que en función de la calidad afectiva que sus cuidadores les hayan otorgado, mayores posibilidades tendrán de conseguir una vida equilibrada y plena en su fase adulta.

Es necesario recordar que la raíz de muchas dificultades psicológicas se encuentra en un desorden de apego o vinculación en la etapa primaria de una persona, influenciando su carácter y la relación que mantiene con su entorno. Esto significa que un apego inseguro (como el apego evitativo) puede causar dificultades en la fase adulta. De ahí que la relación afectiva de un niño sea de importancia capital, ya que, marcará su futuro y el desarrollo en todas sus etapas de la vida.

Por contra, un niño que no ha generado apego seguro tiene más posibilidad de mostrar una capacidad más reducida para responder social y emocionalmente. En su infancia, no es extraño que presente comportamientos violentos o intimidatorios, siendo muy vulnerable a ser extremadamente dependiente o independiente.

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3. Cómo fomentar un apego sano duradero

Son varias las recomendaciones dadas por los expertos para conseguir fomentar un apego sano en un niño. Estas son las más importantes:

  • Definir la figura de apego: tener una figura de referencia es fundamental para que el niño pueda tener control sobre el ambiente que lo rodea. Sin embargo, esto no significa que solo deba haber un cuidador, en realidad, puede apegarse a 4 o 5 figuras.
  • Sintonía emocional con el niño: es primordial que el cuidador sea capaz de entender el estado emocional del bebé. Para dar la respuesta adecuada a su necesidad y que el niño se sienta atendido y reconocido, hay que tratar de averiguar cuanto antes lo que le ocurre.  
  • Repetición de las experiencias de apego: la calidad interactiva que se tenga con el niño es relevante, pero su repetición, también, ya que, tienen una gran importancia para solidificar sus redes neuronales afectivas.
  • Evitar sobreprotegerle: la ansiedad, el enfado y el miedo son reacciones normales en los padres, pero estos deben evitar transmitirlas a los niños. Es muy importante permitir que el infante explore sus capacidades y los peligros por sí mismo.
  • Aceptar al niño como es: clasificar un comportamiento es negativo para cualquiera, y más en edades tempranas. Frases del estilo «qué torpe eres» deben ser evitadas y sustituidas por otras del estilo «ten más cuidado y la próxima vez no te caerás».
  • Establecer desde un principio los límites adecuados y normas: un niño debe atenerse a comportamientos que le indican lo que está bien hecho. Ser predecible y adelantarse a las conductas que pueda tener es necesario para establecer los límites entre lo que está bien y lo que está mal y, sobre todo, a que sea consciente de ello.
  • Reconocer su independencia: es importante transmitir a un niño que es una persona independiente, ya que tienen sus intenciones, deseos y emociones propias. Imponer el pensamiento de un adulto le lleva a un estado de confusión y le impedirá que pueda regularse por sí mismo.

4. Cómo poner en práctica el apego seguro

Como somos conscientes de que una cosa es la teoría y otra la práctica, deja que te demos algunos consejos prácticos para que fomentes un apego seguro con tu hijo:

  • Es muy importante saber qué necesita y responder de manera satisfactoria y, sobre todo, tiene que tener la sensación de que estás disponible para él.
  • Estar cerca de tu hijo desde el momento que nace es fundamental para establecer un vínculo positivo de apego con él. Un bebé necesita cariño, seguridad y protección, y todo esto lo fomenta considerablemente el contacto físico.
  • Un bebé es una personita muy perceptiva, por lo que los gestos son importantísimos en tu relación con él. No escatimes en risas, besos, caricias… Y, sobre todo, que se note que te diriges a él.
  • El contacto de tu piel con la suya le transmite sentimientos de seguridad, bienestar, serenidad y amor. Además, familiarizarse con tu olor lo ayuda a comprender quién es la persona que le da el apego que necesita.
  • Míralo a los ojos cuando le hables; además de que se acostumbrará a saber quién se dirige a él, los bebés sienten una gran curiosidad por todo lo que le rodea, y tus ojos, tocarte y explorarte le hará disfrutar tanto como lo haces tú al contemplarlo.
  • Hablar en tono dulce y cariñoso, las canciones y las risas son muy beneficiosas para el bebé y establecen muy fácilmente un apego saludable, al igual que les ayuda a comprender quién los quiere de verdad.
  • Las rutinas forman parte de su educación, pero hacerlas con cariño y buen talante, también, ya que pueden convertirse en algo divertido y fomentan sus sentimientos de ser querido.
  • Tienes que ser realista del comportamiento adecuado en todas las edades. De esta forma sabrás qué puedes esperar de él, en qué puedes estimularlo y los límites que debes poner.

La mejor manera de proporcionar un apego seguro a tu bebé es establecer un vínculo de cercanía y cariño que le ofrezca confianza, seguridad y sentimiento de ser amado. Y no te olvides de otro aspecto fundamental: darle consuelo y responder a sus necesidades cuando lo necesite.

Cómo poner en práctica el apego seguro
Cómo poner en práctica el apego seguro

5. ¿Por qué sabemos que esto es así?

Todo lo dicho hasta ahora puede parecerte bastante lógico y razonable, y debes saber que se encuentra dentro de lo que los profesionales denominamos psicología aplicada. Sin embargo, es muy interesante conocer datos y estadísticas de los resultados que tiene en un bebé en sus diferentes relaciones que puede tener con su cuidador. Así que vamos a tratar de explicarlas de modo ameno, porque creemos que es crucial conocer qué influencia tiene todo esto en la forja del carácter de una persona adulta.

Como hemos comentado en otras secciones de nuestra web, la teoría del apego surgió a través de las investigaciones que John Bowlby publicó hace más de 50 años. Pero, fue una colaboradora suya, Mary Ainsworh, quien desarrolló una herramienta que relacionaba las interacciones de las madres con sus bebés y viceversa, denominada «situación extraña«.

Con respecto al apego seguro, Ainsworth observó que el 65 % de los bebés lo presentaban y cuando una madre se encontraba en la sala donde se realizaba el experimento, su bebé se sentía seguro con el entorno, girándose a menudo para comprobar si se encontraba.

Sin embargo, cuando las madres salían, sus bebés mostraban signos de preocupación y angustia llorando, hasta que regresaban, manifestando entonces alivio y alegría y no tardaban en volver a jugar con tranquilidad, integrándose de nuevo con el entorno que los rodeaba. 

Afortunadamente, los trabajos de Ainsworth y Bowlby han permitido construir una base sólida en una crianza respetuosa que, cada día, se encuentra mucho más arraigada en nuestra sociedad.

Un niño que se siente protegido y querido crece con un sentimiento positivo de sí mismo y autoconfianza. Suelen ser personas empáticas y cooperativas y no ven a los demás como enemigos, por lo que no tienen problemas a la hora de trabajar en grupo y se encuentran integrados en la sociedad.

Al mismo tiempo, estos estudios han demostrado que los niños que se han visto beneficiados por un apego seguro tienen un alto concepto de la justicia, defendiéndose en caso contrario. En una confrontación, tienden a expresarse de forma segura y razonable y no sufren la necesidad de recurrir a la violencia ni a los gritos.

Por último, es importante tener un concepto bastante claro; esta forma de apego en modo alguno implica que no se vayan a tener problemas de ningún tipo. Sin embargo, cuando se presenten las dificultades, poseerán más herramientas para lidiar con el estrés y la ansiedad que conllevan. Se ha comprobado que, en caso de grandes desgracias, como accidentes o catástrofes naturales, las personas que disfrutaron en su infancia de este apego reaccionaron y se repusieron de manera más equilibrada y saludable que otros damnificados que fueron educados en ambientes inestables y poco seguros.

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6. Diferentes etapas en la evolución del apego

Aunque todos los tipos de apego sufren la misma evolución, no está de más conocer cuáles son sus etapas. A continuación, establecemos una pequeña síntesis:

  • 6 primeras semanas de vida: un bebé nace con una fuerte predisposición para relacionarse con el nuevo entorno con el que se encuentra. Es en esta etapa donde reconocerá a las personas con las que se apegará.
  • 3 primeros meses de vida: es en esta etapa cuando un bebé manifiesta su preferencia por la persona que lo cuida; ya que es quien lo lava, quien le da de comer cuando tiene hambre… Es en estos momentos cuando los vínculos de apego se unen de forma especial.
  • 3 a 6 meses: es en esta etapa cuando se produce la formación del apego. Es cuando empiezan a responder a sus seres queridos de diferente forma que con los extraños. Se siente tranquilo con su cuidador y nervioso o inquieto cuando no está cerca.
  • 6 a 12 meses: etapa donde el apego se consolida definitivamente. Es cuando se crean los profundos lazos con los cuidadores.
  • A partir del primer año: en esta etapa, el vínculo se manifiesta más maduro debido al desarrollo intelectual y emocional del bebé. Es cuando empiezan a sentirse algo tranquilos frente a la ausencia de sus cuidadores.
  • A partir del segundo año: la intensidad en el apego es la misma, pero hay una diferencia en su manifestación, ya no es tan dependiente; busca ayuda cuando lo necesita, expresa cariño y empieza a relacionarse de forma más activa y confiada con los demás.

No podemos finalizar este artículo sin recordar que el apego seguro no se basa en tener entre algodones a nuestro bebé. Dejarle crecer, esforzarse y encauzarle para que poco a poco sea independiente es fundamental para una madurez sana y equilibrada. ¿No crees que merece la pena el esfuerzo?

7. Referencias bibliográfica

  1. Bowlby, J. (1977). The making and breaking of affectional bonds. The British Journal of Psychiatry, 130(3): 201-210.
  2. Bretherton, I. (1992). The origins of attachment theory: John Bowlby and Mary Ainsworth. Developmental Psychology, 28(5), 759–775. https://doi.org/10.1037/0012-1649.28.5.759
  3. Bretherton, I., Waters, E., Grossman, K y Grossman, K. (2014). Maternal Sensitivity: Mary Ainsworth’s Enduring Influence on Attachment Theory, Research, and Clinical Applications. Routledge.
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Iratxe López Fuentes

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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