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Impacto del trauma infantil en los estilos de apego y relaciones futuras

trauma infantil en los estilos de apego

Cada individuo tiene una historia única, tejida con experiencias que moldean no solo su personalidad, sino también la forma en la que se relaciona con los demás. Uno de los aspectos fundamentales a la hora de relacionarnos con los demás es el apego. ¿Qué ocurre cuando nuestra infancia está marcada por experiencias traumáticas? ¿Qué efecto tiene el trauma infantil en los estilos de apego? En este post, exploraremos la relación que existe entre el trauma infantil y los estilos de apego.

Empezaremos este post hablando sobre apego, explicaremos qué es el apego y los cuatro tipos de apego que existen. Después, hablaremos sobre el trauma infantil y mencionaremos brevemente sus efectos a corto y largo plazo. En la siguiente parte del post, uniremos ambas cosas y hablaremos de la relación entre trauma y apego.

1. ¿Qué es el apego?

El apego es un vínculo emocional profundo que se desarrolla principalmente en la infancia, especialmente entre el niño y sus cuidadores. Este vínculo es esencial para la supervivencia y el desarrollo emocional del niño, y tiene un impacto duradero en cómo se relaciona con los demás a lo largo de su vida. Existen varios estilos de apego, cada uno con sus características. Estos estilos son generalmente categorizados en cuatro tipos principales: seguro, ansioso, evitativo y desorganizado. No me voy a detener en explicar en detalle cada uno de los estilos de apego, ya que, tengo posts específicos hablando sobre ellos. Pondré un enlace a cada uno de ellos por si necesitas más información. Mi recomendación es que, si no conoces en profundidad cada estilo de apego, hagas una pausa, leas los posts correspondientes a cada estilo de apego y, que después, sigas leyendo este post.

1.1. Apego seguro

Los niños con un estilo de apego seguro han experimentado una crianza consistente, sensible y cariñosa. Aprenden a confiar en que sus cuidadores estarán disponibles y responderán a sus necesidades. Como adultos, tienden a tener relaciones estables y equilibradas, mostrando una buena capacidad para manejar sus emociones y las de los demás.

1.2. Apego ansioso

El estilo de apego ansioso se forma a menudo cuando los cuidadores son inconsistentes (ahora atiendo tus necesidades, ahora no las atiendo) en su atención y respuesta a las necesidades del niño. Los niños pueden sentirse inseguros y a menudo buscan aprobación y atención. Como adultos, pueden desarrollar dependencia emocional, sentir ansiedad en sus relaciones y temer el rechazo o el abandono.

1.3. Apego evitativo

Los niños con apego evitativo, generalmente, han experimentado rechazo o desatención de sus cuidadores. Aprenden a depender de sí mismos y a suprimir sus necesidades emocionales. En la adultez, pueden mostrar dificultades para establecer vínculos profundos, evitando la intimidad emocional y prefiriendo la independencia.

1.4. Apego desorganizado

El estilo de apego desorganizado surge en ambientes donde el niño ha experimentado traumas o un trato inconsistente y a menudo aterrador por parte de sus cuidadores. Estos niños pueden mostrar comportamientos contradictorios y confusos, y en la edad adulta, pueden tener serias dificultades en sus relaciones, incluyendo dificultades para manejar sus emociones y formar vínculos estables.

Como hemos visto, los estilos de apego se forman en respuesta a las experiencias de la infancia y la calidad de las interacciones con los cuidadores. Estos estilos no solo reflejan cómo los niños se relacionan con sus padres o tutores, sino que también sientan las bases para las relaciones que estableceremos como adultos. Comprender estos estilos de apego nos ayuda a entender mejor nuestras propias relaciones y a trabajar hacia relaciones más saludables y satisfactorias.

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2. Comprendiendo el trauma infantil

El trauma infantil se refiere a experiencias profundamente perturbadoras o estresantes que ocurren en la niñez. Estas experiencias pueden ser únicas o repetitivas y varían ampliamente en su naturaleza. Algunos ejemplos incluyen el abuso físico, emocional o sexual, la negligencia, la pérdida de un ser querido, presenciar violencia doméstica, desastres naturales o accidentes graves. Estos eventos pueden dejar una huella duradera y profunda en el desarrollo emocional y psicológico del niño.

2.1. Efectos a corto plazo

Los efectos inmediatos del trauma en los niños pueden manifestarse de diversas maneras, dependiendo de la edad y personalidad del niño. Algunos pueden experimentar ansiedad, miedo, ira, tristeza profunda, problemas para dormir, o dificultades en la escuela. En algunos casos, los niños pueden mostrar un comportamiento regresivo, volviendo a hábitos como chuparse el dedo o mojar la cama, que ya habían superado.

2.2. Efectos a largo plazo

A largo plazo, el trauma infantil puede tener repercusiones significativas en el desarrollo emocional y psicológico. Puede conducir a problemas de salud mental en la adolescencia o la edad adulta, como depresión, trastornos de ansiedad, baja autoestima y dificultades en las relaciones interpersonales. Además, el trauma puede afectar la capacidad de manejar el estrés, la regulación emocional y puede aumentar el riesgo de comportamientos autodestructivos o adicciones.

3. Efecto del trauma infantil en los estilos de apego

La relación entre el trauma infantil y los estilos de apego es un campo complejo y profundamente interconectado. Las experiencias traumáticas en la infancia pueden alterar significativamente el curso del desarrollo de un apego seguro, llevando a los niños a formar estilos de apego que reflejan sus experiencias y estrategias de afrontamiento.

3.1. Alteración del desarrollo del apego seguro

Un apego seguro se desarrolla en un ambiente de cuidado consistente y sensible. Sin embargo, el trauma, como el abuso o la negligencia, puede interrumpir este proceso. Un niño que experimenta trauma puede encontrar difícil confiar en los cuidadores y, por extensión, en las relaciones futuras. Esto puede resultar en la formación de estilos de apego inseguros, donde el niño se vuelve ansioso, evitativo o desorganizado en sus relaciones.

3.2. Ejemplos de traumas y estilos de apego asociados

  • Trauma por abuso o negligencia: Un niño que sufre de abuso o negligencia puede desarrollar un estilo de apego evitativo o desorganizado. Puede aprender a suprimir sus necesidades emocionales y evitar la intimidad o mostrar comportamientos contradictorios en sus relaciones.
  • Trauma por pérdida o separación: La pérdida temprana de un ser querido o separaciones prolongadas pueden llevar a un estilo de apego ansioso. Estos niños pueden volverse excesivamente dependientes y buscar constantemente seguridad y aprobación en sus relaciones.
  • Trauma por ser testigo de violencia: Presenciar violencia, especialmente en el hogar, puede llevar a un estilo de apego desorganizado, donde el niño muestra una mezcla de comportamientos evitativos y ansiosos, a menudo actuando de manera confusa o contradictoria.

Cada tipo de trauma puede afectar de manera única al desarrollo del apego, y los patrones específicos pueden variar considerablemente entre individuos. Lo importante es reconocer que el trauma en la infancia suele tener un efecto en nuestro estilo de apego y en nuestras relaciones como adultos. Sin embargo, el trauma infantil no siempre tiene porque llevar a un estilo de apego inseguro. Con apoyo, terapia y, en algunos casos, intervenciones tempranas, es posible trabajar hacia la formación de estilos de apego más seguros y relaciones más saludables.

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4. Efectos a largo plazo en las relaciones adultas

Como hemos visto, los estilos de apego formados bajo la sombra del trauma infantil pueden tener un impacto significativo en las relaciones adultas a lo largo de la vida adulta. Estos efectos se manifiestan de diversas maneras, influenciando cómo una persona se acerca a la intimidad, la confianza y la comunicación en sus relaciones.

  • Desafíos en la formación de vínculos: Los individuos con un estilo de apego inseguro, a menudo resultado de traumas, pueden encontrar dificultades para establecer y mantener relaciones cercanas y saludables. Pueden ser percibidos como demasiado dependientes, distantes o inconsistentes en sus relaciones.
  • Evitar la intimidad: Aquellos con un estilo de apego evitativo pueden tener problemas para abrirse y confiar en otros, lo que puede llevar a relaciones superficiales o a una sensación de aislamiento. El miedo a ser herido nuevamente puede hacer que algunas personas se retraigan de la intimidad emocional o física, poniendo barreras que impiden la formación de conexiones profundas.
  • Ansiedad en relaciones y miedo al abandono: Las personas con un estilo de apego ansioso pueden experimentar una ansiedad constante sobre la estabilidad de sus relaciones, temiendo el abandono y buscando continuamente señales de aprobación y afecto.
  • Problemas de comunicación: Los estilos de apego influenciados por traumas pueden conducir a patrones de comunicación poco saludables. Esto puede incluir evitar discusiones importantes, incapacidad para expresar necesidades y sentimientos de manera efectiva, o reaccionar de manera excesiva a conflictos percibidos.
  • No confiar en el otro: El trauma puede llevar a una desconfianza generalizada, dificultando la formación de relaciones basadas en la confianza mutua. Como seguramente te estarás imaginando esto es muy importante en las relaciones íntimas, donde la vulnerabilidad es clave.

Quiero dejar claro que estas dificultades no son insuperables. A través de la terapia y el trabajo personal, es posible desarrollar una comprensión más profunda de cómo el trauma ha influenciado en nuestro estilo de apego y aprender estrategias para construir relaciones más saludables y satisfactorias.

5. Conclusiones

La superación de los traumas y el desarrollo de un estilo de apego más seguro son procesos que requieren tiempo, paciencia y, a menudo, la ayuda de un psicólogo. La guía de un profesional capacitado es crucial en este viaje. Un terapeuta puede ofrecer herramientas personalizadas y apoyo continuo, ayudándonos a desarrollar habilidades para tener relaciones más seguras y satisfactorias.

A quienes han experimentado trauma infantil, quiero enviarles un abrazo. Su fortaleza y resiliencia son admirables, y con el apoyo adecuado, es posible sanar y construir relaciones sanas.

6. Referencias bibliográficas trauma infantil en los estilos de apego

  1. Briere, J. y Scott, C. (2015). Principios de la terapia de trauma: Guía para síntomas, evaluación y tratamiento (Actualización DSM-5). Barcelona: Editorial
  2. Herder. Fonagy, P., Gergely, G., Jurist, E. L. y Target, M. (2002). Regulación afectiva, mentalización y desarrollo del sí mismo. Madrid: Editorial Alianza.
  3. Herman, J. L. (1997). Trauma y recuperación: Cómo superar las consecuencias de la violencia. Madrid: Editorial Espasa.
  4. Schore, A. N. (2001). Effects of a Secure Attachment Relationship on Right Brain Development, Affect Regulation, and Infant Mental Health. Infant Mental Health Journal, 22(1-2), 7-66.
  5. Van der Kolk, B. (2023). El cuerpo lleva la cuenta: Cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma. Barcelona: Eleftheria.
Iratxe López Fuentes

Iratxe López Fuentes

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica y ver pacientes. He atendido pacientes con diferentes dificultades psicológicas y emocionales, como, problemas de autoestima, ansiedad, depresión, duelos, problemas de conducta, dificultades en las relaciones sociales... Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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