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¿Por qué sigo pensando en mi expareja?

por qué sigo pensando en mi expareja

Las relaciones sentimentales son un terreno muy complejo donde podemos ser muy vulnerables. Además, hay rupturas (y personas) que dejan una huella indeleble en el corazón. Muchas personas se preguntan por qué siguen pensando en su expareja. Vamos a ver por qué pensar en tu ex no es tan raro y a darte algunas pautas para que consigas pasar página.

1. Razones por las que sigues pensando en tu expareja

1.1. Por el duelo

Todas las relaciones que se terminan dejan un poso en nuestro interior. A veces, ese poso es muy amargo y acaba pesando más la ruptura en sí misma que todas las buenas experiencias que se vivieron en el seno de la relación. Puede resultar paradójico añorar cómo era la vida con tu expareja, pero no es nada raro: es el duelo propio de la ruptura.

No hay una regla exacta que determine cuánto tiempo debe durar el duelo por haber terminado una relación sentimental. Hay quienes en pocos meses ya lo han superado, y hay personas que lo arrastran durante años. Lo que está claro es que el duelo durará más cuanto más intenso haya sido el vínculo y cuanto más larga haya sido la relación. También dependerá de otros factores.

Y también debes tener en cuenta que quizá el duelo se alargue más de la cuenta si no procesas el dolor y prefieres esconder tus emociones. ¿Cómo? Por ejemplo, si tratas de llenar el vacío que ha dejado esa persona con otra persona, si desarrollas alguna adicción compulsiva (bebida, comida, tabaco, juego…) o si te centras de forma obsesiva en el trabajo.

Puedes saber fácilmente si todavía estás en proceso de duelo si, al pensar en tu ex:

  • Sientes un gran enfado, tristeza o frustración en tu interior.
  • Te echas a llorar sin motivo aparente.
  • Tienes ganas de volver a ponerte en contacto con él/ella.

1.2. Por el arrepentimiento

En otras ocasiones, el verdadero problema surge de un sentimiento de culpa. Si te sientes responsable de que la relación finalizase, es muy probable que eso mismo no te deje seguir adelante y te bloquee en otros órdenes de tu vida.

Quizá te hagas frecuentemente ciertas preguntas relacionadas con vuestra historia y te eches la culpa de la ruptura. ¿Le fuiste infiel? ¿Diste más prioridad al trabajo y/o a tus amigos? ¿No le dejaste cumplir algún sueño que anhelaba? ¿No le prestaste toda la atención que necesitaba? ¿O ninguna de las anteriores? Da igual, porque podrías pasarte horas pensando “¿qué hice mal?» y no encontrar respuesta. Está bien que nos responsabilicemos de nuestros errores y que tratemos de repararlos y no volver a cometerlos, pero, la culpa no suele llevarnos a nada bueno.

Y es que si te consideras culpable de que la relación se terminase podrías desarrollar signos de ansiedad y depresión. No puedes cambiar el pasado, y precisamente saber que no lo puedes cambiar es lo que te puede estar atormentando.

¿Por qué siempre acabo con el mismo tipo de parejas? ¿Por qué soy tan dependiente emocionalmente? ¿Por qué no consigo disfrutar de la vida? ¿Por qué no consigo ser feliz?

Las mismas preguntas llevan a las mismas respuestas. Si siempre te planteas las mismas preguntas, obtendrás las mismas respuestas. Compra mi libro “100 preguntas para tirar del hilo”. Hay un área específica dedica a las relaciones de pareja y el apego. Hagamos juntos un viaje en el que nos plantearemos nuevas preguntas que nos llevarán a nuevos lugares.

1.3. Por un final prematuro

Es muy complicado asumir que todas las historias tienen un final, especialmente las de amor. Convivimos con ello cada día. Pero si la relación termina abruptamente (antes de lo que consideras que debería haber terminado o sin previo aviso) es muy probable que el sufrimiento se recrudezca.

¿Y por qué una relación se termina demasiado pronto? Muchas veces es por el fallecimiento de la pareja. Es el final más abrupto de todos. Una vida interrumpida antes de tiempo, una historia llena de sueños que repentinamente se desvanecen.

El vacío que deja la pérdida de un ser querido es inmenso, y es especialmente duro cuando se trata de la persona a la que amas. ¿Quién sabe cuántas aventuras juntos os quedaban por vivir? Cuando el fallecimiento es el culpable del cierre del ciclo, sentir que la historia se dejó incompleta te podría atormentar muy seriamente e impedirte pasar página.

Se trata de una situación muy difícil de aceptar. Podrías verte anclado en el pasado durante mucho tiempo: las añoranzas y la imaginación alimentarían tu día a día y te impedirían disfrutar del momento presente. Incluso podrías llegar a pensar que tu vida no tiene sentido, a no disfrutar jamás de las actividades que realizabais juntos, o que tendrías que haber muerto tú en su lugar.

También puede ocurrir que una relación termine antes de tiempo porque la persona corta la relación sin dar explicaciones. Puede no contestar a tus mensajes o bloquearte, es lo que hoy en día se llama ghosting. No entender lo que ha pasado, hace más difícil el poder pasar página.

2. ¿Cómo soltar lo que nos ata a él o ella?

Si eres consciente de que te repites constantemente “sigo pensando en mi expareja» y deseas soltar tus ataduras, lo más importante que debes hacer es atravesar el duelo y vivirlo de forma saludable. No se trata de huir el dolor o de tapar tus sentimientos. Mirar hacia otro lado no va a ayudarte a superarlo. En general, no sirve para superar nada.

3. ¿Y cómo puedes vivir sanamente el duelo por tu ex?

  • Sigue haciendo tu vida. Céntrate en tus estudios o en tu trabajo, pero, no te centres solo en eso. Se trata de seguir con tu vida, pero, teniendo tiempo de pasar por el duelo. Prosigue con tus actividades. No abandones lugares o te alejes de personas que te recuerden a tu ex. No puedes pasarte la vida huyendo. Asume que el escenario sigue siendo el mismo aunque uno de los actores ya no participe en la escena.
  • No trates de olvidar. Intentar olvidar algo es signo inequívoco de temor al duelo, de miedo a no enfrentarse a emociones dolorosas. Si vives esas emociones habrás dado un gran paso para liberarte.
  • Deja fluir tus emociones. Si tienes ganas de llorar, llora. Expresa tus sentimientos, no los reprimas. Puedes hacerlo con personas de confianza o con un psicólogo. De esta forma estarás dejando de huir de tus emociones y podrás entrar en ellas.
  • No tengas prisa. No te presiones, no te pongas fechas límite. No te agobies si pasan las semanas y sigues pensando en tu ex. Cuando menos te lo esperes, los recuerdos de tu ex dejarán de ser dolorosos y pasarán a formar parte de tu historia. Otra historia más en tu bagaje personal.
  • No busques sustitutos. Un error muy común para olvidar a un ex es emprender nuevas relaciones casi con compulsividad, tratar de que otra persona llene el vacío que nos dejó la ruptura. La creencia de que “un clavo saca a otro clavo» está completamente equivocada. No solo no olvidarás a tu ex sino que herirás los sentimientos de otras personas y te frustrarás todavía más.
  • Priorízate. El mundo no empieza ni termina en nadie, salvo en ti. Tu vida es más que tu vínculo con tu ex. Es el momento de pensar en ti, de curar las viejas heridas y de pasar página. Realiza actividades que te hagan sentir bien, investiga nuevos hobbies y círculos de personas. Refuerza los lazos con quienes están en tu vida y te quieren.

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4. ¿Cuándo pedir ayuda?

Si va pasando el tiempo, no puedes dejar de pensar en tu ex y sientes que te has bloqueado, puede que haya llegado el momento de pedir ayuda a un psicólogo. El apego a tus recuerdos te puede estar pasando factura y te podría estar impidiendo vivir tu vida con normalidad.

Algunos signos reveladores de que necesitas ayuda pueden ser:

  • Todo lo que te recuerda a tu ex te provoca dolor emocional.
  • Saltas compulsiva (e insatisfactoriamente) de una relación a otra.
  • Has desarrollado alguna adicción (sexo, bebida, comida, juego…).
  • No te atreves a ir a lugares que compartíais durante vuestra relación.
  • No te relacionas con personas que te recuerdan a tu ex.
  • Has cambiado radicalmente tus hábitos de vida.

Un psicoterapeuta te guiará en el proceso de atravesar el duelo: te ayudará a reconocer que aún tienes apego por tu ex y podrás ser consciente de todo lo que sientes. Verás que el duelo es una etapa necesaria: las heridas tardan tiempo en cerrarse, pero disponiendo de la ayuda necesaria no tendrá por qué durar más de la cuenta.

Espero que este post te haya ayudado a entender un poco mejor, por qué sigues pensando en tu expareja. Si te interesan los temas de pareja te dejo otro post que puede interesarte en el que hablo sobre las características de una relación de pareja sana.

Iratxe López Fuentes

Iratxe López Fuentes

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica y ver pacientes. He atendido pacientes con diferentes dificultades psicológicas y emocionales, como, problemas de autoestima, ansiedad, depresión, duelos, problemas de conducta, dificultades en las relaciones sociales... Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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