¿Tienes una relación poco sana con tus padres?

Muchas personas que acuden a terapia lo hacen debido a una relación poco sana con sus padres. Como consecuencia de una relación poco sana con tus padres, puede que no te resulte fácil acudir a las reuniones familiares, una llamada de tu madre puede darte miedo porque no sabes si incluirá algún mensaje doloroso emocionalmente hablando, puede que hayas optado por no tener hijos propios porque viste como la maternidad fue muy dura para tu madre…

Muchas personas luchan con dinámicas familiares complejas.

Me parece que este es un tema peliagudo sobre el que escribir, ya que, no quiero demonizar a las madres y padres, ni pretendo alimentar sentimientos de odio hacia ellos. Tengo claro que cada madre y padre lo hace lo mejor que puede, cada uno con sus recursos y habilidades.

relación poco sana con tus padres

Las características de una madre o padre poco sanos

A continuación, veremos más en detalle las características anteriores. Ten en cuenta que esta lista de rasgos no es exhaustiva. Los comportamientos poco sanos de una madre o padre pueden manifestarse de más maneras aparte de las que hablo en este post. He incluido las que más frecuentemente mencionan mis pacientes:

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  1. Critica constantemente. Esto no solo se aplica a ti, sino a la mayoría de las personas y cosas en su vida. Tu padre o madre desaprueba a otras personas y es perfeccionista. Las cosas rara vez cumplen con sus exigentes estándares. Puede que incluso tu tengas un crítico interno que se parece a tu madre o padre. Cuando eras pequeño, es probable, que hayas sido criticado a menudo y duramente. Las formas más sutiles de crítica pueden incluir bromas o etiquetas aparentemente amorosas, tales como: «Eres muy lista, pero no te esfuerzas lo suficiente». Este perfeccionismo puede hacer que nunca te sientas lo suficientemente bien, sin importar lo que hagas.
  2. Control. Puede que tu madre o padre aún te diga cómo tienes que comportarte, qué tienes que ponerte y qué hacer. También opina sobre muchos aspectos de tu vida y se considera experto o experta en estos.
  3. Culpa y manipulación. Muchas de las cosas que he mencionado antes pueden incluir la manipulación. Pero, hay madres y padres que hacen sentir culpables y responsables a sus hijos, sobre todo cuando no pueden salirse con la suya. También puede, indirecta o directamente, culparte por sus problemas o responsabilizarte por sus fallos en la vida. Por ejemplo, aguante a tu padre por ti.
  4. Humillación. Esto puede ser sutil o brutalmente directo. Esta madre hará frecuentemente comentarios negativos o bromas sobre ti frente a la familia y amigos, sin tener en cuenta cómo sus palabras pueden afectarte. Si te enfrentas a él o ella, puede decirte que eres demasiado sensible o incapaz de tomarte una broma con humor.
  5. Invalida las emociones negativas o las rechaza. Este punto está relacionado con el anterior cuando te menosprecia o critica por expresar tu descontento con la forma en que te trata, o por expresar cualquier emoción negativa hacia ellos. En particular, no se te permite expresar enfado hacia ellos. Es probable que esto te haga sentir que es mejor que no compartir ningún sentimiento negativo con ellos.
  6. Pasivo-agresivo. La agresión pasiva se puede definir como: agresión no verbal que se manifiesta con un comportamiento negativo. Esta madre o padre no expresará externamente su enfado, pero podría, por ejemplo, llegar tarde a una cita importante contigo o actuar malhumorado sin razón aparente.
  7. No respeta los límites que le pones. Algunas manifestaciones de este rasgo podrían incluir que mire tu móvil o cartas sin permiso, presentarse en tu casa sin previo aviso…
  8. Eres su mejor amigo y el confidente más cercano. Esto no siempre es una característica de la madres y padres poco sanos, ya que, existen relaciones saludables entre padres e hijos que incluyen este tipo de confianza. Sin embargo, si tu madre o padre también muestra rasgos de control, manipulación y conductas pasivo-agresivas, ser su mejor amiga o amigo puede ser un problema. Algunas madres y padres poco sanos no fomentan la reciprocidad y quieren que todo gire en torno a sus sentimientos. Además, cuando compartes con tu madre o padre intimidades pueden traicionar tu confianza o manipularte con esa información.

¿Qué puedes hacer para mejorar la relación poco sana con tus padres?

Ser adulto implica, entre otras muchas cosas, que tienes más libertad para decidir el tipo de relación que tienes con tus padres. Tienes opciones, más opciones de las que crees.

Está claro que no puedes cambiar a tu madre o padre, pero si puedes trabajar tu relación contigo mismo. Una de las formas de hacerlo es establecer límites con las personas que te hacen sentir mal. Si descubres que interactuar con tu madre o padre te hace sentir peor contigo mismo, entonces puede ser el momento de establecer algunos límites con ellos. Por ejemplo, poner el límite de que no te llamen todos los días. Si no te ves capaz de poner estos límites, puedes acudir a un psicólogo que te ayudará a establecer esos límites, a desarrollar independencia, confianza…

Una de las barreras más grandes que veo cuando intento que un adulto cambie la relación con su madre y padre es que piensan que tienen que seguir haciendo las cosas como siempre las han hecho. La relación con tus padres no tiene que ser como siempre ha sido, las relaciones cambian. Puedes empezar a romper los patrones disfuncionales de tu familia. Por ejemplo, puedes decidir cómo y cuándo relacionarte con tus padres y puedes decidir qué es lo mejor para ti.

Si te ha gustado este post sobre una relación poco sana con tus padres, quiero recomendarte otros dos: Secuelas que deja el abuso infantil en la edad adulta y Por qué ver a un psicólogo no es lo mismo que hablar con un amigo.

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Iratxe López

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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