reducir las peleas entre hermanos
No siempre estamos de acuerdo todos, y las discusiones ocasionales entre hermanos son normales en todas las familias. De hecho, muchos adultos confiesan que todavía experimentan conflictos con sus hermanos a pesar de que tienen entre 30 y 40 años y viven en casas separadas. Las cenas navideñas son un ejemplo perfecto. Sin embargo, soy conscientes de que las peleas constantes entre tus hijos pueden ser estresantes e innecesarias. Además, a veces, puede ocurrir que uno o ambos pierden los estribos y son intencionalmente hirientes, incluso violentos. Otras veces, se trata de discusiones que a simple vista, nos parecen absurdas: 

¡Me está tocando!

¡Haz que deje de mirarme!

¡Me está tomando el pelo!

Para. ¡No me gusta!

Como madre o padre, hay cosas que puedes hacer para disminuir los conflictos o peleas entre tus hijos, o si la pelea ya ha empezado, puedes aprender cómo pararla de manera efectiva. 

¿Por qué ocurren las peleas entre hermanos?

Son muchos los motivos por lo que las peleas entre hermanos tienen lugar:
  • Diferencias de edad
  • Diferencias en valores
  • Celos o sentimientos de inseguridad, por ejemplo, sentir que uno de ustedes es más favorecido por sus padres o tutores
  • Falta de privacidad
  • Competitividad, por ejemplo con los deportes o estudios

Formas de reducir las peleas entre hermanos

Prevenir el conflicto entre hermanos es casi imposible, pero podemos hacer algunas cosas para reducir la frecuencia con la que ocurren las peleas y la gravedad de las mismas. Y… no, no necesitas comprar uno de todo para cada uno de tus hijos. Compartir es parte de estar en una familia. Aquí incluyo algunos puntos que pueden ayudarte a reducir las peleas entre hermanos:
  • Presta atención individual a todos tus hijos. Evidentemente, nunca será del todo igual. Pero cuando alguien lo necesite, es importante que estés ahí para él o ella. Cuando todos necesiten atención y no te sea posible la atención individual, utiliza la distracción o podéis hacer algo en conjunto. Cuando tengas más tiempo, ya podrás abordarlo de manera individual.
  • Ten en cuenta los factores que desencadenantes las peleas, como por ejemplo, el hambre, ira, soledad, cansancio… y haz algo antes de que sea demasiado tarde. Si los niños están cansados ​​y hambrientos, ¡mantenlos separados si puedes!
  • Enseña a tus hijos a usar las palabras, no los puños, para resolver los problemas. Se que no es fácil cuando están peleando por el espacio en el asiento trasero del automóvil o en situaciones similares. Sin embargo, no importa cuán repetitivo seas, repíteles todas las veces que sea necesario que usen palabras y no los puños para resolver sus conflictos.
  • Asegúrate de que los hermanos mayores no se conviertan en padres de los más pequeños. «¡Tú no eres mi jefe!» o “Tu no me mandas” Significa que alguien puede estar ejerciendo demasiado su autoridad. Cuando la única autoridad son el padre y la madre.
  • Es muy importante que no pegues a tus hijos, no si quiera un pequeño cachete. Esto modela la agresión y la violencia y puede tener el efecto de que nuestros hijos repitan este tipo de conductas hacia sus hermanos.
  • Enseña a tus hijos a calmarse. Mirando al cielo, respirando, contando desde 50 hasta 0, dibujando su frustración o escuchando música. Cada una de estas ideas puede ayudar al niño a relajarse.
  • Si puedes nombrarlo, puedes domesticarlo. Si sientes que tu hijo se está frustrando, dale un nombre a esa frustración. Esto le ayudará a saber que sus emociones son normales y se pueden tratar de manera positiva.
  • Cuando los niños peleen entre ellos, mantén la calma, sé claro y muestra empatía. 
  • Los niños pueden usar palabrotas o palabras horribles hacia sus hermanos en el calor de la batalla, por lo que también necesitan aprender la diferencia entre palabras dañinas, provocadoras, de lucha y calmadas u orientadas a la solución. Asegúrate también de usar tu mismo palabras orientadas a la resolución de conflictos en tus conversaciones para que tus hijos puedan seguir tu ejemplo.
  • Invítales a pensar en cómo su comportamiento está afectando a los demás. A medida que ven cómo lo que hicieron afectó a los demás, pueden identificar mejores formas de actuar el uno hacia el otro.

Cinco sencillos consejos para hablar sobre el conflicto

  1. Encuentra un momento en que ninguno de los hermanos esté enfadado, estresado o cansado y en algún lugar donde puedan hablar sin ser interrumpidos. En la mesa, después de comer o cenar puede ser un buen momento para hablar sobre ello.
  2. Trata de que los niños hablen sobre cómo se siente cada uno de ellos, más que hablar sobre lo que ocurrió exactamente. Hales saber que está bien decir: «Me siento frustrado cuando me interrumpes», o «Puedes pedir prestado este libro cuando termine», o «Me siento triste cuando tú no quieres jugar conmigo».
  3. Asegúrate de que todas las partes tengan la oportunidad de hablar y de que se escuchen con seriedad.
  4. Si ves que los niños no respetan los turnos, utiliza algún objeto que sirva para hablar. Solo el que tenga dicho objeto podrá hablar. 
  5. Permanece imparcial. Ayuda a tus hijos a comprender que no tomas partido ni favoreces a un niño sobre el otro en las disputas (a menos que la seguridad de uno de ellos esté en juego).

Cuando intervenir en los conflictos entre hermanos

Está claro que los padres y madres tienen muchas maneras diferentes de manejar las peleas inevitables que ocurren entre hermanos. Algunos consuelan a los que lloran y reprenden al que ha pegado. Otros piensan que los niños deberían aprender a resolver los conflictos por su cuenta. Lo cierto es que es aconsejable que aprendan a resolver los conflictos por si solos. Sin embargo, a mi modo de ver como adultos debes intervenir en la responsabilidad de asegurarnos de que ninguno de los niños se lesione. Por eso, si ves que la seguridad de alguno de tus hijos peligra, es el momento de intervenir en el conflicto. Si te ha ayudado este artículo sobre maneras de reducir las peleas entre hermanos, te recomiendo que leas otros artículos con temáticas similares, como por ejemplo, 3 ejercicios para mejorar la relación con tus hijos o Cómo ayudar al niño negativo o pesimista: Consejos prácticos. 
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Iratxe López

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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