Estrés en las reuniones familiares de Navidad

Estrés en las reuniones familiares de Navidad

El periodo navideño es, en muchas ocasiones, causa de estrés y ansiedad: los regalos que hay que comprar, la comida que hay que preparar, las comidas de empresa, el amigo invisible, etc. Pero, para muchas personas, la mayor fuente de estrés durante las vacaciones de Navidad es la familia, principalmente, las comidas familiares, las obligaciones familiares y las tradiciones familiares. Por ello, en este post hablo sobre el estrés en las reuniones familiares de Navidad.

Existe la idea de que las comidas y cenas con la familia deben ser alegres y relajadas. Sin embargo, esta falsa idea está alejada de la realidad. Las relaciones familiares son complicadas y para muchas personas son una gran fuente de estrés que no saben cómo manejar.

Estrés en las reuniones familiares de Navidad: Cómo manejar el drama familiar y las relaciones familiares difíciles

¿Qué causa el estrés en las reuniones familiares de Navidad?

Primero, es importante saber qué es exactamente lo que te genera estrés u otros sentimientos negativos en las comidas familiares del periodo navideño. Una vez que identifiques el problema concreto, podrás tratarlo directamente. Para muchas personas, el estrés de las fiestas navideñas se desencadena por:

  1. Recuerdos infelices. Ir a la casa de tus padres durante las vacaciones de Navidad, como es normal, hace que recuerdes los viejos tiempos, pero puede que para ti los recuerdos sean más amargos que dulces. Durante las comidas navideñas, muchos recuerdos de la infancia regresan. Por ello, es posible que pienses más sobre tu infancia y sobre lo que te faltó y sobe las necesidades que tuviste y que no fueron cubiertas. También puede ocurrir que asocies las vacaciones con un mal momento de tu vida (como por ejemplo, la pérdida de un ser querido).
  2. Familiares tóxicos. Las Navidades suelen hacer que tengas que estar en la misma habitación con familiares que evitas el resto del año. Y podemos acabar sintiéndonos a merced de nuestros parientes o arrasados ​​por la fuerza de la tradición familiar.
  3. Darte cuenta de lo que ha cambiado. Las vacaciones pueden poner de manifiesto todo lo que ha cambiado en tu vida: un divorcio, una muerte en la familia, un hijo que se ha marchado a vivir a otro país, etc. Cualquiera de estas situaciones puede añadir estrés a las fiestas.
  4. Darte cuenta de lo que se mantiene igual. A otras personas, lo que les genera emociones negativas es la monotonía de las fiestas familiares: las mismas caras, las mismas bromas y la misma comida en los mismos platos de porcelana. Esto también puede convertirse en una fuente de estrés.
  5. Defensas bajas. Además, durante la temporada navideña, es más probable que te sientas estresado por las obligaciones y los recados. Hace mal tiempo y tu sistema inmunológico está bajo. Está oscureciendo más temprano cada día. Estás comiendo peor, durmiendo menos y bebiendo más. En el momento en que vas a la reunión familiar estás agotado, tenso y frágil. El estrés de las fiestas navideñas hace que sea más difícil lidiar con la familia de lo que podría ser en otras épocas del año.

La regla de oro para manejar el estrés en las reuniones familiares de Navidad

La regla de oro cuando se trata de relaciones problemáticas en la familia es saber que tiene tres opciones:

  1. Mantener el status quo (no hacer nada diferente).
  2. Cambiar de alguna manera a la otra persona. 
  3. Cambiar la forma en la que miras la situación. 

Siendo realistas, no está en nuestras manos que la otra persona cambie en modo alguno, por eso, hablaremos sobre las cosas que tú puedes hacer diferentes estas Navidades. 

¿Cuáles son algunas formas mediante las cuales puedes prepararte y sobrellevar mejor la temporada navideña? Sigue leyendo para conocer algunos consejos sobre cómo vencer el estrés y la ansiedad en las fiestas.

Cambiando la forma de hacer las cosas en las reuniones familiares de Navidad

Como hemos visto, la clave es tomar el control sobre la situación, o al menos, sobre una parte de ella, en lugar de dejar que las situaciones te controlen a ti.

Por ejemplo, puede que las obligaciones familiares de las vacaciones sean abrumadoras. Tienes que hacer el postre según la receta de tu abuela, aunque personalmente no te guste, y prefieras hacer un postre diferente y que vaya más contigo. Tienes que ir a ver a tu tía que vive lejos, aunque ella siempre bebe demasiado, monta una escena y asusta a tus hijos. Tienes que dejar una flor de Pascua en la tumba de tu abuelo, etc. No quieres hacer ninguna de estas cosas, pero todos los años acabas haciéndolas.

Mi pregunta es: ¿realmente tienes que hacerlo?

Pregúntate a ti mismo:¿Por qué estoy haciendo cosas que me hacen sentir mal, estresado, descontento conmigo mismo…? 

Piensa sobre las razones que tienes para hacer todas esas cosas y haz una lista que incluya todas las razones por las que te involucras en estas tradiciones navideñas, y luego una lista de las razones por las que no deberías hacerlo. El solo hecho de hacer una lista simple de pros y contras te recordará y te hará más consciente el echo de que tienes una opción, de que puedes elegir hacer todas esas cosas o no hacerlas.

Para combatir el estrés en las reuniones familiares de Navidad, el siguiente paso es desafiar algunas de esas obligaciones. Si disfrutases de las vacaciones de Navidad de una manera diferente este año:

  • ¿Qué pasaría?
  • ¿Qué pasaría si no fueses a visitar a tu tía?
  • ¿Qué pasaría si no llevases las flores de Pascua a la tumba de tu abuelo?

Tu primera respuesta podría ser: ¡Desastre! ¡Sería horrible! Pero, esa es solo la primera reacción producida por el miedo al cambio. Piensa ahora en lo que realmente sucedería. Si, tal vez tu tía estaría molesta, pero, ¿es eso realmente tan importante? También a ti te molesta que se exceda con el alcohol y llevas muchos años acudiendo a visitarla. O tal vez, podría venir ella a visitarte, o podríais reuniros en otra época del año que tú prefieras. En lugar de ir a la tumba de tu abuelo, ¿podrías honrarlo de una manera diferente con la que te sientas más cómodo?

Por otro lado, si organizar la cena familiar y ser el anfitrión, te supone mucho estrés y desgaste, habla con las demás personas de tu familia sobre otras posibilidades. Tal vez, pueda encargarse otra persona de la familia, cada miembro podría llevar algo de comida o podáis celebrarla en un restaurante.

Es importante que seas realista y no esperes milagros. Si existe un historial muy profundo de conflictos familiares, no esperes poder resolver los problemas subyacentes de la noche a la mañana. Desde el punto de vista de la inteligencia emocional, no te recomiendo poner tus esperanzas en resolver antiguos conflictos familiares. Puede que sea mejor que te concentres en tu propio estado de ánimo y en el auto-cuidado. Si quieres saber más sobre cómo practicar el auto-cuidado, puedes leer el post titulado: Sé amable contigo misma: La importancia de practicar el auto-cuidado.

Otra forma de reducir el estrés familiar en la época navideña, es poner límites que te protejan. Para reducir el estrés de las fiestas, decide algunos límites y mantente firme a ellos. Quédate una o dos noches en casa de tus padres en lugar de tres o cuatro. O quédate en la fiesta un par de horas en lugar de quedarte toda la noche.

La clave es ser consciente de lo que estás haciendo. En estas Navidades no hagas las cosas de la misma manera solo porque así es como las haces siempre. Si las antiguas tradiciones navideñas no funcionan, no te hacen feliz y te causan estrés, es hora de hacer algo diferente.

4 consejos para lidiar con familiares difíciles durante las vacaciones

Comparto en este apartado algunos consejos para que puedas protegerte de los familiares difíciles o tóxicos. 

1. Repite este mantra: No se trata de mí

Crees que se trata de algo personal y que tiene que ver contigo cuando tu hermano te llama egoísta, perezoso o te lanza algún ataque más sutil. Pero, en realidad no tiene tanto que ver contigo. Él puede señalarte con el dedo y decir: “Te lo digo a ti. Estoy hablando de ti”. Sin embargo, en realidad no tiene tanto que ver contigo. Tu hermano está viendo algo en ti que no tiene tanto que ver con quién eres tú, sino con quien es él, con sus pensamientos, miedos, etc. Tomar este tipo de cosas como algo personal, te hace sufrir más de lo necesario. Resulta mucho más inteligente entender esos ataques como parte de un problema que tiene tu hermano. Sin embargo, no debemos olvidar que ante los ataques es necesario defendernos. 

2. Date el apoyo que necesitas

Gran parte de la dinámica disfuncional que ocurre durante las reuniones familiares de Navidad está enraizada en los recuerdos dolorosos del pasado. Algo que puedes hacer es volver al momento de tu historia en el que fuiste dañado. Por ejemplo, regresa a la época en la que eras un estudiante de cuarto de la ESO deprimido y ansioso que acaba de enterarse de que su madre está muy enferma, y consuela a ese adolescente asustado desde tu yo adulto. Podrías decirle: “Tranquilo. No es tu culpa.” Dirígete al niño como lo haría un adulto amoroso. Esta estrategia es especialmente útil si no tienes apoyo en tu familia.

3. Elabora un plan

Para combatir el estrés en las reuniones familiares de Navidad, sería prudente tener una estrategia antes de presentarte en las comidas familiares que sean tensas o te resulten estresantes. Puedes pensar al lado de quién te quieres sentar porque crees que vas a estar más cómodo, qué conversaciones tendrás y cuales evitarás, cómo responderás a las preguntas delicadas, etc. Si la situación se vuelve difícil de manejar para ti o te sientes dañado por alguna persona de tu familia, también puedes tener un plan de escape preparado. 

4. Concédete tiempo para recuperarte

Incluso si has llevado a cabo todos los consejos de este post, puede que salgas de una reunión familiar dolorido, deprimido y ansioso. No es culpa tuya y si tu familia es disfuncional o si existen muchos conflictos, puede ser normal (aunque no sano). Solo porque anticipas y te preparas para los golpes no significa que los golpes no te hagan daño. Por lo tanto, permítete un tiempo de recuperación después de esa cena o comida tan dura. 

Finalmente, no te preocupes por cómo deberían ser las cosas, en muchas familias hay estrés en las reuniones familiares de Navidad. Hay mucha presión cultural y tendemos a compararnos con familias perfectas que vemos en los anuncios de televisión. Es decir, tenemos una visión idealizada que nos perjudica enormemente. De hecho, la mayoría de las personas tienen reuniones familiares que no son perfectas, en las que hay tensiones familiares y no todo son buenos sentimientos y palabras.

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