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Terrores nocturnos: Síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento

Actualizado el 26/07/2222 por Dra. Iratxe López. Psicóloga Clínica

Para la mayoría de las madres y padres, despertarse con un grito de su hijo es un hecho que les agobia y preocupa. Esto es así especialmente cuando al intentar consolar al niño, éste no responde. Puede que esto no sea una pesadilla, sino un terror nocturno. ¿Sabes qué son los terrores nocturnos? ¿En qué se diferencian de las pesadillas? Los padres y madres, a menudo, tenéis preguntas e inquietudes sobre los terrores nocturnos. Conocer sus causas, consecuencias y diferencias con respecto a otros comportamientos del sueño puede ayudarte a comprender estos episodios y saber cómo ayudar a tu hijo.

¿Qué son los terrores nocturnos?

Un terror nocturno es cuando un niño se agita mucho mientras está en un estado de sueño profundo. Durante un terror nocturno parece que el niño está en pánico. Su corazón puede latir muy deprisa, puede respirar de manera agitada y puede sudar.

Los terrores nocturnos son un tipo de parasomnia que ocurre durante el sueño no REM. Las parasomnias son comportamientos anormales que tienen lugar durante el sueño. Por lo general, estos terrores nocturnos ocurren durante las primeras horas de la noche.

En este punto es necesario aclarar que existen dos tipos principales de sueño: movimiento ocular rápido (REM) y movimiento ocular no rápido (no REM). Como decíamos antes, los terrores nocturnos ocurren durante el sueño no REM, generalmente unos 90 minutos después de que el niño se duerme.

Durante los episodios puede parecer que el niño está despierto (por ejemplo, puede tener los ojos abiertos y estar llorando). Algunos niños incluso pueden sentarse o levantarse de la cama y correr.

Pero, el niño en realidad está dormido durante un terror nocturno, por lo que no responden cuando alguien intenta consolarlos. Suelen parecer confundidos o aturdidos, y puede que lo que digan no tenga sentido. Del mismo modo, es posible que no te reconozca si tratas de consolarlo.

Los terrores nocturnos ocurren de repente y, a menudo, comienzan con un llanto o un grito. Si bien puede parecer que el terror nocturno dura mucho, en realidad, estos episodios duran solo unos minutos. Después del episodio, los niños, a menudo, vuelven a caer en un sueño profundo y, por lo general, no recuerdan el terror nocturno a la mañana siguiente. La frecuencia de los terrores nocturnos puede ser difícil de predecir. Aunque, no suelen ocurrir más de una vez por noche. A veces, ocurren con regularidad durante semanas o meses y luego desaparecen durante largas temporadas o no vuelven a ocurrir nunca más. Algunos niños pueden experimentarlos muy raramente, mientras que otros pueden tener uno o dos episodios por mes.

Soy consciente de que los terrores nocturnos pueden asustarte, pero no causan daños psicológicos a tu hijo. Los niños no los recuerdan por la mañana y no son conscientes de haber tenido el episodio.

Es importante que sepas que la mayoría de las veces los terrores nocturnos, desaparecen con el tiempo.

terrores nocturnos

Terrores nocturnos vs. Pesadillas

Los terrores nocturnos son diferentes a las pesadillas, y es importante conocer las diferencias entre ambos. La diferencia principal es que los niños suelen estar despiertos y angustiados después de una pesadilla. Sin embargo, después de un terror nocturno siguen durmiendo y no los recuerdan cuando se despiertan.

Los terrores nocturnos ocurren durante las primeras horas de sueño, cuando tu hijo duerme profundamente (no REM). Las pesadillas generalmente ocurren durante el sueño REM y no involucran comportamientos físicos o vocales. Y, tal y como comentábamos, es común recordar los detalles o sentimientos de la pesadilla. Esto hace que las pesadillas causen angustia emocional.

También es necesario saber que los terrores nocturnos son menos comunes que las pesadillas.

Estas diferencias son importantes, ya que, manejaremos los terrores nocturnos de manera diferente a las pesadillas. Un niño que ha tenido una pesadilla puede despertarse, recordar la pesadilla y sentirse asustado o triste, pero los niños con terrores nocturnos no tendrán estas emociones porque no recordarán el episodio.

Síntomas de los terrores nocturnos

Durante un terror nocturno, un niño puede:

  • Sentarse repentinamente en la cama
  • Gritar de angustia
  • Respiración agitada
  • Ritmo cardíaco acelerado
  • Sudoración
  • Estar asustado
  • Moverse mucho, incluso dar patadas
  • Pupilas dilatadas
  • Mira alrededor confuso
  • No hablar
  • No responder cuando le están consolando

Después de unos minutos, el niño simplemente se calma y vuelve a dormirse. Como decíamos anteriormente, la mayoría de los episodios duran solo unos minutos, pero pueden pasar hasta 30 minutos antes de que el niño se relaje y vuelva a dormirse.

¿A qué edad empiezan los terrores nocturnos?

La edad más común en la que ocurren los terrores nocturnos es un tema de debate continuo. Los terrores nocturnos suelen comenzar en la niñez y son comunes en niños de entre los 2-12 años. Pero, pueden aparecer a otras edades también. Por lo general, desaparecen espontáneamente en la adolescencia o la pubertad. Habitualmente, cuando los terrores nocturnos aparecen en la infancia, tienden a desaparecer durante la adolescencia. Sin embargo, en los casos de aparición más tardía, presentan mayor tendencia a la cronicidad. También es más probable que estén asociados a dificultades de tipo ansioso y de la personalidad.

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Terrores nocturnos en adultos

Los adultos experimentan terrores nocturnos con mucha menos frecuencia que los niños pequeños. Los adultos con antecedentes infantiles de terrores nocturnos pueden tener una recurrencia de los episodios, provocada por el estrés, la falta de sueño o el desarrollo de otro trastorno del sueño. Al igual que con los adolescentes, los terrores nocturnos en los adultos pueden ser motivo de especial preocupación debido a un mayor riesgo de lesionarse a uno mismo o a otros miembros si se produce un comportamiento violento durante el episodio. En raras ocasiones, los adolescentes y los adultos pueden recordar detalles del terror nocturno.

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Diagnostico según el DSM-V

Hay muchísimas enfermedades físicas y dificultades psicológicas que cursan con algún trastorno del sueño. De hecho, es difícil encontrar alguna enfermedad que no altere en nada el sueño. Por ejemplo, la depresión y ansiedad son dos situaciones que suelen alterar el sueño.

En psicología usamos el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (su abreviatura es DSM) para hacer los diagnósticos. Además, este manual se va modificando con el tiempo y aparecen nuevas versiones. Actualmente, utilizamos la versión V. Explico esto porque en la versión anterior del manual los trastornos del sueño se clasificaban y diagnosticaban de distinta manera. Esto puede hacer que en algunos sitios leas información desactualizada.

Según las clasificaciones diagnósticas actuales (DSM-V), los trastornos del sueño se dividen en las siguientes tres categorías:

  1. Disomnias que incluyen: insomnio, hipersomnia, narcolepsia y trastornos del ritmo circadiano sueño-vigilia
  2. Trastornos del sueño relacionados con la respiración que incluyen: apnea e hipoventilación
  3. Parasomnias que incluyen: trastornos del despertar del sueño No-REM (sonambulismo y terrores nocturnos), trastorno de pesadillas, trastorno del comportamiento del sueño REM y síndrome de piernas inquietas

Como podemos ver, según esta clasificación los terrores nocturnos se incluyen dentro de las parasomnias, más concretamente, dentro de los trastornos del despertar del sueño No-REM. Los trastornos del despertar del sueño No REM incluyen dos subtipos: los terrores nocturnos y el sonambulismo.

El Trastorno del despertar del sueño no REM se define según la presencia de episodios repetidos de despertar incompleto (como hemos dicho antes, la persona no llega a despertarse). Además, generalmente, ocurre durante el primer tercio del periodo principal del sueño y pueden ir acompañados de características relacionadas con el sonambulismo, los terrores nocturnos o ambos. También se especifica que no existe recuerdo de sueños concretos ni de los episodios.

Para poder diagnosticar un Trastorno del despertar del sueño no REM la persona debe cumplir los siguientes criterios:

  1. Episodios recurrentes de despertar incompleto desde el sueño, que ocurren usualmente durante el primero tercio del episodio principal de sueño, acompañados de cualquiera de los siguientes:
    • Sonambulismo
    • Terrores nocturnos
  2. La persona no recuerda nada o recuerda muy poco de lo que ha soñado
  3. Los episodios causan malestar clínicamente significativo o daño en el funcionamiento social, trabajo u otras áreas importantes para el funcionamiento diario
  4. Los episodios no se atribuyen a ninguna sustancia (es decir, no se deben a un medicamento o el efecto de las drogas)
  5. Puede que la persona tenga algún trastorno mental y/o médico, pero no son suficientes para explicar los episodios de sonambulismo o terrores nocturnos

Es necesario resaltar que el diagnostico debe hacerlo un médico o profesional de la salud mental.

¿Por qué se producen los terrores nocturnos? Causas

Al igual que otras parasomnias, existe alguna evidencia de que los terrores nocturnos tienen un componente genético y es más probable que ocurran en personas que tienen antecedentes familiares de parasomnias.

Además, las personas que tienen otros trastornos del sueño como apnea o síndrome de piernas inquietas es más probable que tengan terrores nocturnos. En particular, la apnea obstructiva del sueño (un trastorno respiratorio), está presente en más de la mitad de los niños que son derivados al médico por terrores nocturnos.

En general, no existe una asociación significativa entre los terrores nocturnos y los trastornos psicológicos, a diferencia de lo que se ha sugerido en otros tipos de parasomnias. Sin embargo, en algunos estudios si se asocian los terrores nocturnos con trastornos psicológicos. Por lo que a este respecto no tenemos las cosas muy claras.

Se ha demostrado que varios factores desencadenan los terrores nocturnos:

¿Qué hacer ante un terror nocturno?

A continuación, comparto contigo algunas pautas básicas de lo que hacer y no hacer si tu hijo tiene terrores nocturnos:

  • Evita despertar a tu hijo durante un episodio de terror nocturno. Un niño que tiene un terror nocturno solo estará confundido y desorientado si lo despiertas. Si permites que tu hijo siga durmiendo, el terror nocturno terminará más rápidamente y tu hijo no recordará lo sucedido.
  • Espera a que tu hijo deje de agitarse. Guía a tu hijo de regreso a la cama (si es que se ha levantado de la misma). Por lo general, tu hijo se volverá a dormir rápidamente.
  • Si crees que tu hijo podría lastimarse, mantente cerca para evitar que se haga daño.
  • Prueba a llevar a cabo una rutina de baño, leer un cuento y acostarse siempre a la misma hora. Esto puede ayudar a tu hijo a sentirse preparado para dormir. La falta de sueño puede provocar terrores nocturnos en algunos niños. Por lo que mantener una higiene de sueño adecuada, puede ayudarle.
  • Puedes hablar con tu hijo de los episodios, pero hazlo desde la calma, no desde el nerviosismo, ya que, esto puede aumentar su ansiedad. Si nota que estás tranquilo, le ayudaras a estar tranquilo también a él.
  • Mientras dure el episodio haz comentarios tranquilizadores. Abraza a tu hijo si eso le ayuda a sentirse mejor y estar más tranquilo.
  • Tu hijo no recordará el episodio a la mañana siguiente, pero aún así, puede ser útil tener una conversación con él para averiguar si hay algo que le preocupe o que desencadene los episodios.
  • Si tu hijo tiene terrores nocturnos aproximadamente a la misma hora cada noche, intenta despertarlo brevemente con suavidad aproximadamente 15 minutos o media hora antes del terror nocturno. Esto funciona solo para algunos niños.
  • Si tu hijo se levanta y se mueve durante sus terrores nocturnos, asegúrate de que el dormitorio de tu hijo y cualquier otra área de la casa a la que pueda llegar sea segura.

Tratamiento

El tratamiento para los terrores nocturnos poco frecuentes no suele ser necesario. Es decir, si solo ocurren muy de vez en cuando, no se suele llevar a cabo ningún tratamiento.

Si los terrores nocturnos conducen a la posibilidad de lesiones, son perjudiciales para los miembros de la familia o provocan vergüenza y/o interrupción del sueño para la persona que tiene terrores nocturnos, es posible que el tratamiento sea necesario.

No hay un tratamiento estándar establecido, ya que, las opciones de tratamiento variarán dependiendo de cada situación. Algunas opciones de tratamiento pueden ser las siguientes:

  • Es necesario tratar cualquier condición subyacente, es decir, si los terrores nocturnos están asociados con una afección médica u otro trastorno del sueño (como la apnea obstructiva del sueño) el tratamiento está dirigido a solucionar ese problema subyacente.
  • Abordar el estrés. Si el estrés o la ansiedad parecen estar contribuyendo a los terrores nocturnos, la terapia psicológica puede ser la mejor opción.
  • Medicamentos. Rara vez se utilizan medicamentos para tratar los terrores nocturnos, especialmente en los niños. Sin embargo, si es necesario, el uso de benzodiazepinas o ciertos antidepresivos puede ser eficaz.

Tal y como hemos visto a lo largo del post, en la mayoría de los casos, no es necesario preocuparse por los terrores nocturnos, pero no esta de más tener información sobre ello y saber cómo actuar ante un episodio de estas características.

Referencias bibliográficas

  1. American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  2. American Sleep Disorders Association (1997). The international classification of the sleep disorders, revised. Diagnostic and coding manual. American Sleep Disorders Association, Rochester, 1997.
  3. Guilleminault C., Palombini, L., Pelayo, R., Chervin, R.D. (2003). Sleepwalking and Sleep Terrors in Prepubertal Children: What triggers them? Pediatrics, 111 (1), e17-e25.
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Iratxe López Fuentes

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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