¿Estoy deprimido? Aprende las diferencias entre depresión y tristeza

¿Estoy deprimido? Aprende las diferencias entre depresión y tristeza

La tristeza es una emoción humana que todas las personas sienten en ciertos momentos de sus vidas y al tratarse de una emoción tiene una duración corta. Sentirse triste es una reacción natural a situaciones que causan malestar emocional o dolor. Hay diferentes grados de tristeza. Pero al igual que otras emociones, la tristeza es temporal y se desvanece con el tiempo. En muchas ocasiones las diferencias entre depresión y tristeza, son sutiles, sin embargo como veremos en este artículo, tienen diferencias sustanciales. 

¿Estoy deprimido? Aprende las diferencias entre depresión y tristeza

 Diferencias entre tristeza y depresión

La depresión, por el contrario, es una enfermedad mental que si no se trata adecuadamente podemos prever que se dará a lo largo de mucho tiempo. La vida de la persona que padece depresión se ve dañada a nivel social, laboral y otras áreas importantes para que podamos funcionar adecuadamente en nuestro día a día. Si no se tratan, los síntomas de la depresión pueden durar mucho tiempo. Es muy importante que sepas que la depresión es tratable y que puedes recuperarte para disfrutar de una vida placentera y saludable.

La depresión, además, reduce la energía de la persona que la sufre y hace que sus esperanzas y deseos, así como sus ganas de disfrutar de la vida disminuyan hasta desaparecer.

Las personas con depresión suelen dejar de hacer ejercicio si antes lo hacían, dejan de comunicarse con sus amigos y pueden aislarse. A veces, no duermen lo suficiente o, todo lo contrario, pueden dormir más de lo habitual. Pueden comer en exceso o comer poco, a veces sin siquiera darse cuenta. También ocurren cambios en el cuerpo, ya que, las hormonas del estrés aumentan y la digestión se ralentiza, entre otras consecuencias. A una persona con depresión puede resultarle difícil o incluso imposible disfrutar de diferentes actividades, incluidas aquellas con las que antes solía disfrutar.

Por otro lado, la tristeza, generalmente, ocurre por una razón: “Estoy triste porque nos hemos tenido que mudar” o “Estoy triste porque mi amigo ha fallecido”. Hay un momento y una situación para la tristeza.

Las personas que tienen depresión, en cambio, puede que no sepan por qué se sientes tristes. Incluso, pueden señalar eventos positivos, como un ascenso en el trabajo o planes de bodas. Entonces se preguntan, ¿por qué estoy deprimido si todo en mi vida va bien?

La depresión es una enfermedad mental, no una emoción. La tristeza es una emoción, no una enfermedad mental.

Síntomas de la depresión

Los síntomas de la depresión pueden variar de una persona a otra, es decir, cada persona vive la depresión de una forma diferente.

Los síntomas de la depresión pueden incluir:

  • Constantes sentimientos de tristeza
  • Irritabilidad
  • Fatiga
  • Cambios en los patrones de sueño o alimentación: no puedes dormir o por el contrario duermes en exceso o te das cuenta de que siempre quieres comer, incluso cuando no tienes hambre o puede que te saltes comidas.
  • Dificultad para concentrarte: te vuelves más olvidadizo, distraído o indeciso, o tienes problemas para concentrarte o prestar atención.
  • Pérdida de interés y entusiasmo por aquellas cosas que solían proporcionarte placer.
  • Sentimientos de culpa profunda e injustificada
  • Síntomas físicos, como dolores de cabeza o dolores corporales que no tienen una causa específica
  • Sentimientos de inutilidad
  • Pensamientos constantes sobre la muerte
  • Pensamientos suicidas

Es posible que tengas algunos de estos síntomas si estás triste, pero éstos no deberían durar más de dos semanas. Además, los pensamientos suicidas son un signo de depresión, no de tristeza.

Independientemente de los síntomas, es importante que pidas ayuda para tratar la depresión.

Criterios diagnósticos de la según el DSM-V

Los profesionales de la salud mental usamos el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (DSM-V) para ayudar a discernir si alguien está triste o deprimido. El DSM-V establece unos criterios diagnósticos que si la persona cumple, entonces se lleva a cabo el diagnostico de depresión.

Los criterios del DSM-V incluyen nueve síntomas de depresión, de los cuales la persona tiene que presentar cinco o más durante al menos dos semanas. Los nueve síntomas son:

  1. Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, según se desprende de la información subjetiva o de la observación por parte de otras personas.
  2. Disminución importante del interés o el placer por todas o casi todas las actividades la mayor parte del día, casi todos los días (como se desprende de la información subjetiva o de la observación)
  3. Pérdida importante de peso sin hacer dieta o aumento de peso, o disminución del apetito casi todos los días
  4. Insomnio o hipersomnia (dormir en exceso) casi todos los días.
  5. Agitación o retraso psicomotor (principalmente, movimientos lentos) casi todos los días.
  6. Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
  7. Sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada (que puede ser delirante) casi todos los días (no simplemente el autorreproche o culpa por estar enfermo).
  8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o para tomar decisiones, casi todos los días (a partir de la información subjetiva o de la observación por parte de otras personas).
  9. Pensamientos de muerte recurrentes (no solo miedo a morir), ideas suicidas recurrentes sin un plan determinado, intento de suicidio o un plan específico para llevarlo a cabo.

Además, de los síntomas mencionados en el diagnóstico también será importante tener en cuenta la gravedad de cada síntoma. Así como, si causa malestar clínicamente significativo en algún área de la vida de la persona y que no existan otro tipo de trastornos. Lógicamente, una de las diferencias entre depresión y tristeza es que la depresión cumple con estos criterios diagnósticos, mientras que la tristeza no.

Diagnóstico de depresión

El profesional de la salud mental que te atienda usará varias herramientas de diagnóstico (principalmente, tests y/o entrevistas) para ayudar a distinguir entre tristeza y depresión, todo ello, basado en los criterios del DSM-V. Esto ayudará a determinar si estás experimentando tristeza o depresión. También querrá hablar contigo sobre tus síntomas, cómo te sientes y cómo es tu vida diaria.

Tratamiento de la depresión

La depresión es tratable con terapia y/o fármacos. Dependiendo de la situación y la persona será necesario tomar fármacos o no. Yo siempre aconsejo hacer terapia cuando hay un diagnóstico de depresión, ya que, a través de la terapia aprenderás más sobre ti mismo, así como estrategias que podrás implementar, es decir, que no dependerás de algo externo como es la medicación. En muchos casos, es necesario comenzar con la combinación de fármacos y terapia, y después progresivamente y con la supervisión del médico retirar los medicamentos.

En el caso de los fármacos, tu médico de cabecera o psiquiatra puede recetarte los medicamentos que necesitas para tratar la depresión. Hay muchos tipos diferentes de antidepresivos, y tu médico y tú decidireis cuál es el más apropiado para ti. Es posible que necesites probar varios o probar distintas dosis antes de encontrar la medicación que mejor funciona para ti. Una vez que inicies el tratamiento con medicación, es importante que hables con tu médico sobre cómo te sientes y si notas algún efecto de la medicación. Además, es muy importante que sepas que la medicación únicamente puede recetártela un médico.

En la terapia intentaremos encontrar que hay debajo de los síntomas más visibles. A menudo y como es lógico, nos preocupamos más por los problemas inmediatos, como por ejemplo, no poder levantarnos de la cama por la mañana o no tener energía. A veces la persona puede señalar la fuente de su tristeza; otras veces encontrar la fuente de la tristeza requiere de más tiempo y esfuerzo. En la depresión es frecuente que la fuente de la tristeza sea difusa.

El tratamiento psicológico comienza creando un entorno seguro y de apoyo. Es importante generar la sensación de que puedes decirle a tu psicólogo todo lo que se te pasa por la mente, de que no te va a juzgar, no se va a enfadar o no se va a sentir avergonzado. Es importante sentir que camina junto a ti.

La terapia busca un cambio duradero, por ello, se intenta crear hábitos de vida saludables y se fomenta el cuidado personal. En muchas ocasiones la persona puede tener dificultades en el autocuidado y es necesario tomarse tiempo para explorar que es lo que dificulta el autocuidado.

También será importante trabajar sobre actividades que puedes hacer cuando te sientes deprimido. Por ejemplo: ¿Podrías dar un paseo? ¿Podrías llamar a un amigo? ¿Podría escribir lo que sientes y lo que te está ocurriendo ahora?

Uno de los síntomas de la depresión es que nos resulta difícil imaginarnos un cambio positivo en nuestras vidas, y mucho más difícil nos resulta concebir que podemos hacer algo para que ese cambio tenga lugar. En el trabajo terapéutico será necesario apartar la desesperanza y la autocrítica para que puedan formarse puntos de vista alternativos.

Una parte importante del trabajo consistirá en hacer más conscientes los pensamientos, sentimientos y experiencias, y cómo estos pueden afectar la forma en la que atravesamos la vida. Al ser más conscientes de emociones y pensamientos profundos, podemos encontrar sentimientos no resueltos que aún deben ser vistos con compasión. Nombrar los pensamientos y sentimientos que estamos experimentando, resultará de vital importancia para comenzar a ver su papel en nuestro comportamiento y nuestras relaciones.

La curación ocurre lentamente. Al principio, las sugerencias suelen provenir del psicólogo, por ejemplo:

  • ¿Podrías hacer algún plan social esta semana?
  • ¿Podrías contactar con un amigo esta semana?
  • Una vez disfrutaste del senderismo, ¿podrías disfrutar de nuevo?

Después, estas sugerencias provienen de ti mismo. Sabes que estás comenzando a recuperarte cuando miras hacia atrás y te das cuenta de que la semana pasado tomaste un café con un amigo o de que duermes más tres noches seguidas.

La recuperación de la depresión requiere de una gran fuerza y ​​persistencia. Buscar apoyo es un signo no de debilidad, sino de una fuerza y ​​valor. Enfrentar la depresión y aprender a controlar y curar los síntomas debilitantes es admirable y merece nuestro mayor respeto. Por lo tanto, permítete obtener la ayuda que necesitas. Si sientes que no puedes dar el siguiente paso solo, habla con alguien de confianza que pueda dar ese paso contigo. Por ejemplo, puedes pedirle a un amigo o familiar que te acompañe a la primera cita con el psicólogo.

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