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¿Cómo superar la dependencia emocional?

personas con dependencia emocional y las manos atadas

Actualizado el 23/11/2222 por Dra. Iratxe López. Psicóloga Clínica

La dependencia emocional se inicia en la infancia, cuando el menor no recibe un tipo de apego seguro. Esto marcará su forma de vincularse con las demás personas durante su etapa adulta. Aunque este tipo de dependencia se puede dar en cualquier clase de relación, es en la pareja donde se hace más notable y puede derivar en comportamientos muy dañinos para los implicados.

1. ¿Qué es la dependencia emocional?

La dependencia emocional es un patrón psicológico que describe una vinculación afectiva excesiva con otra persona. Suele incluir la necesidad de que sean otros los que asuman la responsabilidad de las decisiones más importantes de su vida, falta de autoestima, miedo a la soledad, al rechazo y al abandono.

Todas las personas podemos caer en la dependencia emocional en distintos momentos de nuestra vida. Pero cuando el grado de dependencia es muy elevado, nos encontramos ante un trastorno, definido en el DSM-V (el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) como Trastorno de la Personalidad por Dependencia.

En los niños se puede detectar porque mantienen una actitud inmadura frente a las personas que les cuidan, ya que necesitan de una forma patológica la presencia y la aprobación constante de sus referentes. En la edad adulta, estas personas suelen iniciar relaciones poco sanas y muy desiguales, con sentimientos poco adaptativos y conductas obsesivas provocadas por un intenso temor a que la relación finalice.

La dependencia emocional se refiere a una necesidad generalizada y excesiva de ser atendido que conduce a un comportamiento sumiso y apegado, así como, al miedo a la separación.

Asociación Americana de Psiquiatría

2. Causas de la dependencia emocional

Existen distintos factores que pueden favorecer el desarrollo de la dependencia emocional. Tal y como indicaba al principio del artículo, a menudo, se trata de una tendencia en la personalidad desarrollada en la infancia. Pero también puede generarse un vínculo dependiente con una persona en concreto, por múltiples causas.

2.1. Sobreprotección parental

Una crianza sobreprotectora impide que los niños puedan desarrollar adecuadamente su autonomía, algo que es imprescindible para la construcción de su identidad y de una autoestima sólida. Cuando se generan estos patrones en la infancia, suelen mantenerse en la edad adulta y se extienden a otros tipos de relación. Es decir, si una persona crece manteniendo un vínculo dependiente con sus cuidadores, interiorizará ese modelo de relación y lo generalizará a otras parcelas de su vida.

2.2. Estilo de apego

No solo la sobreprotección da lugar a personas emocionalmente dependientes. El tipo de apego que se recibe en la infancia también puede determinar cómo se relacionará esa persona en el futuro. Los estilos de apego no seguros provocan una especie de herida emocional. Las heridas del abandono (cuando el niño siente falta de cariño), la de la traición (cuando los adultos incumplen sus promesas), y la de la humillación (cuando los padres son demasiado críticos), tienden a provocar dependencia emocional. Las personas que sufren estas heridas buscan constantemente sentirse valoradas, reconocidas y amadas por los demás.

2.3. El amor romántico

El amor romántico es un tópico que define las relaciones amorosas de mucha parejas occidentales, y que reafirma la dependencia emocional como algo deseable e ideal en una relación. Se basa en mitos como el de ‘la media naranja’, el amor omnipotente, o los celos como una reacción positiva. Además, promueve la idealización de la pareja, el sacrificio por un bien mayor y otras creencias nada saludables.

2.4. Problemas para la regulación emocional

Algunos autores señalan que en los últimos años se ha detectado un descenso de las capacidades emocionales en los individuos. Esto se puede comprobar observando el aumento de problemas de salud mental como la ansiedad, la depresión el aislamiento. Todo esto es síntoma de una identidad inestable favorecida por el miedo a la introspección, por lo que el bienestar propio, la aprobación y la construcción de la autoimagen se pone en manos del otro. Un gran ejemplo de este fenómeno lo encontramos en las redes sociales.

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3. Características de una persona con dependencia emocional

Las personas con dependencia emocional se identifican por una serie de rasgos en común que pueden presentar en mayor o menor medida. No obstante, creo que es necesario aclarar que la dependencia emocional puede adquirir muchas formas distintas y que no hay un patrón claro.

3.1. Baja autoestima

Este es el rasgo principal que comparten todas las personas con tendencia a generar vínculos dependientes. Manifiestan sentimientos de inferioridad y una autoimagen muy negativa. Su baja autoestima los lleva a interpretar la realidad de forma distorsionada, culpándose cuando ocurre algo malo y atribuyendo el mérito a los demás o a la suerte cuando pasa algo positivo. Este bajo concepto de su propia persona los lleva a buscar protección y guía en una figura de autoridad, a quien ceden el control de su vida.

3.2. Dificultad para tomar decisiones

La duda y la indecisión es un rasgo característico de las personas con dependencia emocional. Esto se debe a que carecen de capacidad asertiva, pero, sobre todo, a que dudan enormemente de su propio criterio para tomar decisiones adecuadas. Dentro de la pareja o en la amistad, adoptan un rol pasivo y no actúan por iniciativa propia.

3.3. Culpabilidad

Una persona con dependencia emocional puede sentirse culpable por no agradar de forma permanente a su pareja, o incluso tras haber recibido devaluaciones verbales o comportamientos de maltrato, llegando a autoconvencerse de que todo se debe a que no ha sido lo suficientemente complaciente o que no le ha dado el apoyo que necesitaba.

3.4. Miedo a la soledad

Las personas emocionalmente dependientes sienten que la soledad es algo aterrador, ya que, apenas han desarrollado autonomía personal para desenvolverse en la vida. Esto los lleva a volcar todos sus esfuerzos en obtener la aceptación de los demás y en convertirse en alguien relevante para otra persona. A menudo, están dispuestas a realizar grandes sacrificios para adaptarse a los demás y atender a todas sus demandas.

3.5. Sumisión

Otro rasgo del perfil dependiente es un carácter excesivamente complaciente y sumiso, pues temen contradecir, disgustar o agotar la paciencia del otro. Esto los lleva a estar siempre pendientes de las necesidades ajenas para satisfacerlas de inmediato, poniendo a la otra persona en el centro de todas las prioridades. Y dejando, por consiguiente, sus propias necesidades de lado.

4. ¿Cómo saber si es amor o dependencia?

No es lo mismo querer a alguien que depender de alguien. Aun siendo muy claras las diferencias, muchas personas que están en una relación de dependencia con alguien, no son capaces de identificarlo. Estas son algunas diferencias entre amor y dependencia.

  • El motivo de la relación. Una relación de amor produce bienestar porque nos gusta la compañía de la otra persona. En la dependencia, el objetivo de la relación es evitar la soledad.
  • Reciprocidad. En el amor, ambos miembros de la pareja se adaptan el uno al otro a medida que se conocen. Cuando hay dependencia, solo una se ajusta a las preferencias, necesidades y deseos del otro.
  • Espacio individual. En una relación de amor saludable, la pareja hace cosas juntas y comparte momentos en común, pero, también disfrutan de la libertad de realizar activades por separado. Las personas emocionalmente dependientes no son capaces de hacer cosas por su cuenta, y en el caso de hacerlo, no lo llega a disfrutar porque está pensando en el otro.
  • Confianza. Lo deseable en una relación de amor es que esta se base en la confianza mutua y en el respeto de los espacios y la individualidad del otro. Por el contrario, la dependencia emocional tiende a generar comportamientos invasivos y controladores por parte de la persona dependiente, precisamente por el miedo al abandono y a la consiguiente soledad.
  • Libertad. En el amor, los miembros de la pareja disfrutan de sus propias metas individuales, con el apoyo del otro, a la vez que se adaptan a otros proyectos en común, con el objetivo de crecer como personas y como pareja. El perfil dependiente no tiene más objetivo que cuidar y mantener la propia relación.
Infografía cómo saber si es amor o dependencia

5. Consecuencias de la dependencia emocional

La dependencia emocional tiene consecuencias muy negativas. En muchos casos se puede asociar con el fenómeno llamado profecía autocumplida. Este término se usa para definir los pensamientos predictivos que tienen las personas y que se terminan convirtiendo en la causa de que se cumplan. Es decir, que se genera una expectativa, y la propia conducta hace que se cumpla. Es el caso de las personas con miedo al abandono o con una personalidad celopática. Al vivir centradas obsesivamente en la otra persona por temor a que pueda dejarles, provocan, precisamente una sensación de agobio y asfixia que termina agotando a la pareja. El cumplimiento de esta profecía puede reafirmar las creencias irracionales de la persona y empeorar su situación.

Otra consecuencia muy grave para este tipo de perfiles es que suelen perder la capacidad de percibir la manipulación, y son más vulnerables a ser víctimas de relaciones de abuso y maltrato. En manos de personas manipuladoras, el dependiente tiende a caer en una fuerte disonancia cognitiva que les hace negarse a aceptar la idea de que la otra persona pueda resultarle dañina de alguna manera. Es fácil que rompa con personas de su círculo cercano, por defender su posición y la de su pareja, provocando un aislamiento que incrementa la sensación de dependencia. El maltrato en la pareja y la dependencia emocional están estrechamente relacionados y pueden pasar años hasta que la víctima consigue romper este círculo vicioso.

6. ¿Cómo superar la dependencia emocional?

Superar la dependencia emocional es un trabajo que requiere tiempo y esfuerzo, ya que implica cambiar algunos de los patrones sobre los que hemos construido nuestra forma de relacionarnos con los demás. Lo principal es fortalecer nuestra autoestima para aprender a valorarnos como personas válidas por nuestras propias características individuales. Esto también nos va a ayudar a identificar nuestras necesidades y límites y a desarrollar asertividad para aprender a decir «no».

Salir de la zona de confort y dar los primeros pasos para aprender a disfrutar en soledad, también es algo que hay que ejercitar. Saberse capaz de pasar un buen día sin tener que recurrir a nadie, o de resolver problemas de forma autónoma, es fundamental para construir una mejor confianza en uno mismo.

Otro aspecto importante es revisar las viejas creencias que tenemos sobre el amor y sobre cómo debe ser una relación de pareja. La mayoría hemos crecido influenciados por creencias dañinas que justifican y promueven actitudes claramente tóxicas. Nunca es tarde para desaprender.

En el caso de detectar un patrón recurrente de dependencia emocional en nuestras relaciones, lo más recomendado es acudir a un psicólogo profesional que nos pueda ayudar a trabajar en nuestra autoestima y desarrollar un nuevo tipo de apego para unos vínculos interpersonales sanos y constructivos.

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7. Referencias bibliográficas

  1. American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  2. Barroso, O. (2014). El apego adulto: la relación de los estilos de apego desarrollados en la infancia en la elección y las dinámicas de pareja. Revista Digital de Medicina Psicosomática y Psicoterapia, 4(1),1-25.
  3. Castelló, J. (2012). Superación de la dependencia emocional: como impedir que el amor se convierta en un suplicio. Málaga: Ediciones Corona Borealis.
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Iratxe López Fuentes

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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