Cómo aprender a decir NO

aprende a decir no

Para este post contamos con una invitada especial, la psicóloga Lohizune Loroño, directora del centro Mi Psicólogo Barakaldo con más de diez años de experiencia en el tratamiento de adultos, niños y parejas en problemas tan diversos como los trastornos de alimentación, la depresión o la ansiedad, entre otros.

Ella será quien hoy nos de pequeños trucos para que decir “no” sea un poco más sencillo. Y es que a pesar de que existen muchas palabras, esta es una de las que más nos cuesta pronunciar a la mayoría de personas en el planeta. Como podemos ver, no es algo que solo te ocurra a ti, sino que está tan generalizado que es un problema que alcanza a todo tipo de personas. De hecho, es una de las palabras con mayor dificultad para ser dicha. En la mayoría de los casos esto se debe al sentimiento de rechazo o tratos despectivos al emitir una negativa. Sin embargo, no podemos olvidar que esto no es así y que siempre tenemos derecho a rechazar lo que consideremos.

Cuando se está en una situación donde se quiere decir “no” y se dice “sí” empieza a crearse un estado de disconfort. A su vez, si se hace lo contrario aparece la culpabilidad. En ocasiones se cae en un círculo vicioso, donde no se está conforme con ninguna respuesta.

¿Realmente está mal decir no?

Cada persona tiene su propia percepción del mundo, lo que está bien y lo que está mal; lo que quiere o no quiere hacer. Ahora, si en algún momento esa idea personal choca con la de alguien más se entra en conflicto. La mayoría de las personas no desean un conflicto y esto los lleva a aceptar algo, aunque no sea de su agrado.

Aun así, esto no significa que esté mal aprender a decir “no”. Tener la capacidad de alejar o negarse a algo que no es considerado beneficioso, oportuno, correcto o que simplemente no se quiere, es parte de la autonomía propia y por lo tanto un derecho fundamental.

¿Por qué pensamos que está mal?

Existen muchas causas. No obstante, una de las principales causas por las que uno se puede sentir mal al decir que “no”, es debido a la manipulación que puede ejercer el otro con el fin de hacernos sentir mal por estar en desacuerdo. De tal manera que se cambie de opinión “por cuenta propia”.

Al mismo tiempo, otra causa que puede llevar a la persona a no saber decir que “no” puede ser una autoestima baja o el sentirse superior al otro. Esto lleva a la necesidad de satisfacerle para obtener su aprobación o afecto.

Anteriormente, también se comentó como posible causa el miedo al conflicto con la consecuente exageración de una posible respuesta.

Sea cual sea la causa tenemos que saber que esta imposibilidad viene condicionada por las creencias propias de la persona sobre decir “no”, limitando la acción y pensamiento en torno a las mismas.

Quiero decirlo sin culpabilidad y con respeto

Tómate tu tiempo

Ante una propuesta, se puede prolongar el tiempo de dar la respuesta. Así, hay tiempo de pensar en qué, cómo y dónde se dirá. De esta manera, se puede pensar en torno al problema y permite encontrar el mejor momento y palabras para decirlo.

Es importante que al pensar en la situación y en lo que vamos a comunicarle, uno se sienta cómodo. Se puede escribir el discurso y modificarlo hasta que sea satisfactorio tanto diciéndolo, como si fuera escuchado por uno mismo. La empatía es la palabra fundamental en este momento. Piensa en cómo te sentirías si recibieses esas palabras.

Practicar

Pararse frente al espejo e imaginarse (visualización) en un momento en el que debes actuar con la misma actitud que se quiere aprender, así como imitar y recordar situaciones en las que nos hemos enfrentado con seguridad antes ciertas personas, es una buena práctica para mejorar.

Hay que recordar que aprender a decir “no” es un proceso largo y la paciencia es fundamental. No siempre sale al primer intento. Se recomienda comenzar con personas que nos hacen sentir cómodos e ir progresando lentamente con personas y situaciones que sean más complejas para nosotros.

Existen Razones y Alternativas

Puede que en más de una ocasión haya un motivo importante por el cual decir “no”, es justificado. Por ello, si quien pide el favor y el favor es de gran importancia para esa persona, también se puede dar la explicación de nuestra negativa. Por ejemplo, no sería lo mismo decir que no podemos ayudar a nuestra amiga con la mudanza, que explicarle que tienes una comida muy importante con tu familia, que es un día muy importante y que no vas a poder ayudarla.

Así mismo se pueden añadir otras alternativas para solventar el problema u otra manera de ayudar o coincidir. Si al ejemplo previamente expuesto le añadimos que este sábado no podemos ayudarle, pero, que en otro momento podemos hacerlo, como el domingo. Es probable que uno no se sienta tan culpable y se sienta mucho más cómodo dando la respuesta, y el receptor aceptará de mejor manera la negativa.

Pero recuerda, ¡no siempre es necesario dar explicaciones! Recuerda que siempre tienes derecho a decir que “no”.

Olvida el miedo

A pesar de que dé la impresión de no poder lograrlo, cada persona es autónoma y se puede ocupar de sí misma. Si te asusta pensar que la amistad o la relación que los une se puede acabar por esta razón piensa que si una relación finaliza por una negativa, quizás es que esa relación no merecía la pena.


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Iratxe López

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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