¿Cómo saber si mi hijo necesita ir al psicólogo?

¿Cómo saber si mi hijo necesita ir al psicólogo?

Todos los niños tienen altibajos emocionales: períodos de cambios de humor, problemas con amigos, bajadas en el rendimiento académico… Pero, ¿cómo puedes saber si tu hijo está luchando con algo serio que requiera de ayuda profesional? ¿Y cuándo deberías buscar esa ayuda profesional?

Es comprensible que como padre o madre te preguntes: ¿cómo saber cuándo es el momento de obtener ayuda profesional para un niño o adolescente que está ansioso, deprimido o enojado más de lo que cabría esperar? ¿Hago caso del consejo que me ha dado mi amiga que ha criado a dos hijos? ¿Busco información en Internet y relleno algún cuestionario (aunque los resultados no sean precisos)?

Tomar la decisión de llevar a su hijo a ver a un psicólogo puede ser estresante y confuso para la mayoría de los padres y madres.

La verdad sobre la salud mental de los niños

Según un estudio publicado en la Revista Española de Salud Publica, el 20,8% de los niños que participaron en el estudio padecía algún tipo de trastorno mental que afectaba a su vida diaria, a la de sus pares, familiares y educadores. Además, según otro estudio llevado a cabo, las categorías diagnósticas con mayor prevalencia en la población clínica infantil y adolescente son los trastornos de conducta, ansiedad, depresión, trastornos del desarrollo y, finalmente, de eliminación. La intervención temprana supone una gran diferencia para mejorar el bienestar físico y mental de un niño, disminuir el estrés en la familia, así como promover un mayor éxito escolar, entre otros.

Lo sorprendente es que muy pocos niños de los que necesitan ayuda recibe tratamiento psicológico, debido a factores que incluyen la escasez de profesionales de salud mental infantil, la falta de conciencia de los progenitores sobre las opciones y un estigma sobre la salud mental de los niños en general.

Muchos padres y madres están preocupados por el estigma. ¿Qué pasará si sus amigos se enteran? ¿Los otros padres y madres me juzgarían y pensarán que soy un padre o madre incompetente? Y lo peor de todo: ¿mi hijo pensará que hay algo malo en él por lo que tiene que visitar a un psicólogo? En estos casos en los que los padres y madres están preocupados por el estigma de acudir a un psicólogo, les suelo pedir que reflexionen sobre qué es lo más importante para ellos, la salud y la felicidad de su hijo o las opiniones de otras personas que ni siquiera conocen la situación.

Algunos baches en el camino son normales

Algunos cambios de humor, ansiedad, así como dificultades sociales y escolares son esperables y forman parte del desarrollo a medida que los niños crecen. Yo los llamo baches en el camino.

Estos desafíos que forman parte del desarrollo pueden requerir que tu hijo cambie su perspectiva o que aprenda nuevas habilidades. En la mayoría de los casos, con un poco de apoyo, sensibilidad y paciencia por parte de los progenitores, los niños pueden resolverlo.

Cuando aparecen estos baches, animo al padre y a la madre a intentar escuchar primero, y validar la experiencia de su hijo, después. Es natural querer saltarse este primer paso e ir directamente a resolver el problema, sin embargo, en la mayoría de los casos los niños solo necesitan saber que los escuchan y entienden. Algunas frases que puedes usar para validar sus sentimientos son:

Veo que esto es realmente difícil para ti.

Me doy cuenta de que has estado luchando últimamente.

Te sorprenderás de hasta qué punto validar la experiencia de tu hijo puede ayudarle a sentirse escuchado. Entonces, estará más receptivo a hablar sobre cómo superarlo.

Confía en tus instintos

Si bien puede ser útil obtener información y consejos de otras personas o fuentes, tú conoces mejor que nadie a tu hijo. Si el estado de ánimo y las reacciones emocionales de tu hijo son inusuales, o simplemente tienes la intuición de que algo anda mal, confía en tu instinto. Si crees que tu hijo se beneficiará de ver a un psicólogo infantil, lo más probable es que sea la decisión correcta, así que reserva hora para un primera consulta en la que podrás valorar con el psicólogo la idoneidad de que tu hijo empiece a ver a un psicólogo.

Hay varias señales que pueden servir como indicadores de que tu hijo necesita ayuda de un profesional de la salud mental:

  1. El problema que tu hijo está teniendo está generando dificultades en algún área de su vida, como las relaciones familiares, el rendimiento académico, las actividades de ocio o las amistades. 
  2. Síntomas físicos difíciles de explicar. Los niños en muchas ocasiones no son capaces de explicar verbalmente sus sentimientos, entonces, puede que la ansiedad generada por alguna dificultad que pueda estar teniendo se presente en forma de síntomas físicos. Por ejemplo, si tu hijo se ha quejado de tener dolor de estómago o de cabeza, pero no hay ningún problema de salud física subyacente identificado, esto podría ser un signo de problemas de ansiedad subyacentes.
  3. Un cambio en las reacciones emocionales. Si un niño muestra mayor angustia, llanto frecuente, tristeza, enojo, irritabilidad, agitación o no participa en actividades que antes disfrutaba, esto también puede indicar que existe alguna dificultad  problemas de salud mental con los que un psicólogo podría ayudar. 
  4. No se adapta al cambio. Los niños (al igual que los adultos) se esfuerzan por adaptarse a los cambios importantes de la vida, como el divorcio de los progenitores, una mudanza o la muerte de un ser querido. Si percibes que tu hijo experimenta dificultades persistentes para adaptarse a ese cambio, puede indicar una dificultad por la que valga la pena obtener ayuda.

¿Qué sucede en la terapia?

No importa qué tipo de terapia elijas, es probable que tanto tu, como tu hijo estéis nerviosos por ir a la consulta del psicólogo por primera vez. Además, una duda frecuente que tenéis los padres y madres es: ¿cómo le explico a mi hijo que va a ir al psicólogo? Tengo un artículo respondiendo a esta pregunta:  De forma muy resumida, suelo decir a los progenitores que introduzcáis la figura del psicólogo diciendo algo así como: Mama y papa hemos conocido a alguien que habla con las personas, muy especialmente con los niños, sobre sus preocupaciones, pensamientos y sentimientos. Pensamos que sería una buena idea reunirnos con ella. Nos pareció muy simpática y creemos que también a ti gustará.

A veces, el psicólogo puede invitar al padre, a la madre o a ambos a participar en parte de una sesión. También puede haber tareas para la familia para que el padre y la madre sean parte del proceso. Puede ser tan simple como hablar con tu hijo todas las noches sobre lo mejor y lo peor de vuestro día y sobre cómo lo manejasteis o lo que aprendisteis de ello. 

Es difícil saber cuánto tiempo van a durar las sesiones con el psicólogo, ya que, depende de cada niño, del motivo de consulta, la asiduidad de las sesiones, el trabajo que la familia haga en casa, etc.

Las tres preguntas fundamentales

No siempre es fácil determinar si un niño o niña necesita terapia. Como norma general, suelo plantear tres preguntas fundamentales para discernir si un niño o niña necesita acudir a terapia:

¿Tu hijo o hija está sufriendo?

¿La vida de tu hijo o hija se está viendo afectada en algún área (social, escolar o familiar)?

¿Puede suponerle alguna dificultad en el futuro?

Si has respondido que si a alguna de las preguntas anteriores, entonces te ánimo a que contactes con un psicólogo para explorar en mayor profundidad si es necesario iniciar un proceso terapéutico.

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También añado un enlace a mi web para que puedas contactar conmigo y preguntarme tus dudas, y si lo consideras necesario concertar una cita conmigo. ¿Hablamos?

“Proporciono estrategias prácticas e intervenciones basadas en la evidencia destinadas a maximizar el potencial de tu hijo/a en todas las áreas de su vida.”

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