Entender la hiperactividad en los niños/as. Más allá del TDAH

Entender la hiperactividad en los niños/as. Más allá del TDAH

Mucho se habla hoy en día del TDAH en niños/as. Si hablamos de hiperactividad, lo cierto es que a menudo es causada por una condición médica llamada TDAH. Pero, la hiperactividad no ocurre únicamente como consecuencia del TDAH, sino que existen otras causas, como veremos más adelante. Si quieres entender la hiperactividad en los niños/as… ¡sigue leyendo!

Otro punto importante a aclarar es que los niños/as que son hiperactivos no solo mueven mucho el cuerpo, sino que sus cerebros también tienen dificultades para echar el freno.

Además, la mayoría de los niños/as pasan por momentos en los que tienen un exceso de energía (es algo inherente a los niños/as), sean hiperactivos o no.

Entender la hiperactividad en los niños/as :los signos de la hiperactividad

Resulta complicado no ver los signos de la hiperactividad. Además, a menudo pueden provocar reacciones negativas en las demás personas. Hasta que no conozcas la razón o razones para esa conducta hiperactiva de tu hijo/a, es posible que te enfades con él o ella por esa conducta.
Estos son algunos de los comportamientos más comunes en niños/as que tienen hiperactividad:

  • Habla constantemente y con frecuencia interrumpe a los demás.
  • Se mueve de un lugar a otro rápidamente y, a menudo, de manera torpe.
  • Se mantiene en movimiento incluso cuando está sentado.
  • Choca con los objetos, mobiliario, etc.
  • Se inquieta y tiene que coger todo lo que está a su alcance y jugar con ello.
  • Tiene dificultades para sentarse a comer y estar tranquilo, también en otras actividades que requieren que esté sentado en calma.

¿Cuáles pueden ser las causas de la hiperactividad?

Como bien decíamos antes el TDAH es una causa frecuente de la hiperactividad en los niños/as, pero no es la única causa posible. Aquí vemos algunas de estas causas, entre las que se encuentra el TDAH:

TDAH: son las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Se trata de un trastorno de carácter neurobiológico que hace que los niños se muevan y hablen sin parar. En realidad, es el resultado de que el sistema de cableado del cerebro funcione un poco más lento de lo normal. El cerebro tarda un poco más en comenzar y avanzar. Pero, también tiene problemas para frenar o para detenerse. Los niños que padecen TDAH también tienden a ser impulsivos y suelen tener problemas para prestar atención. El TDAH tiende a manifestarse de forma diferente según la edad. Por ejemplo, un niño en edad preescolar podría ser propenso a los accidentes, mientras que un niño de que se encuentre en primaria no podrá sentarse quieto en su pupitre durante el tiempo suficiente como para terminar su tarea.

Trastorno de ansiedad: la ansiedad puede hacer que los niños/as se sientan inquietos e incapaces de concentrarse. Esos síntomas pueden confundirse, a veces, con TDAH. Sin embargo, no es raro que un niño tenga ambas condiciones al mismo tiempo.

Hipertiroidismo: los niños/as rara vez tienen esta condición. Pero cuando tienen esta enfermedad, puede hacer que se inquieten y carezcan de foco de atención. También a menudo involucra problemas oculares como irritación o abultamiento.

Trastornos del oído interno: los niños/as con problemas del oído interno a menudo son hiperactivos. La necesidad de movimiento constante de estos niños/as puede deberse a trastornos de la audición, así como del equilibrio.

Problemas de procesamiento sensorial: los niños con problemas de procesamiento sensorial pueden volverse hiperactivos cuando están sobreestimulados o poco estimulados.

Esto de la hiperactividad me suena, ¿qué hago ahora?

Llegar al fondo de la hiperactividad de tu hijo/a es un proceso que puede llevar un tiempo y una serie de pasos. Una buena forma de comenzar es observando a tu hijo/a. Cuando hables con profesionales sobre lo que le ocurre a tu hijo/a, esa información os resultará muy útil.

Habla con el profesor/a de tu hijo/a. La hiperactividad puede afectar el aprendizaje. Es por eso que es una buena idea trabajar en conjunto con el centro escolar. Juntos, es posible establecer estrategias y pautas que pueden ayudar a tu hijo/a.
Habla con el doctor/a de cabecera de tu hijo/a. Este también es un buen punto de partida para comenzar a dilucidar lo que le ocurre a tu hijo/a. La consulta con el médico es obligada, puesto que puede descartar hipertiroidismo y otras posibles causas médicas de la hiperactividad.

Si las causas físicas están descartadas, acude a un profesional de la salud mental a que le realicen una evaluación.

Algunos consejos para ayudar a tu hijo/a

Obviamente lo más sensato es, como decíamos más arriba, acudir al especialista. Sin embargo, aquí te doy algunos consejos mientras que la evaluación llega su fin y obtenéis respuestas.

1. Aprender todo lo que puedas sobre la hiperactividad es el primer paso. Entender la hiperactividad en los niños/as te ayudará a encontrar la mejor forma de ayudar a tu hijo/a.

2. Observa el comportamiento de tus hijo/a. Si observas el comportamiento de tu hijo/a, es posible que puedas detectar patrones y factores desencadenantes de la conducta hiperactiva. Por ejemplo, puede que su nivel de actividad aumente a medida que se acerca la noche. Reconocer los factores que favorecen o desencadenan la hiperactividad, te permitirá buscar las mejores estrategias para ayudar a tu hijo/a. 

3. Proporciona a tu hijo/a cosas con las que entretenerse. Deje a tu hijo/a masticar chicle, apretar una bola antiestrés o tener algún objeto con el que jugar.

4. Considera distintas actividades extraescolares para ayudar a tu hijo/a a dar un cauce adecuado a su energía. Pueden ser muy beneficiosas las actividades que enseñen a tu hijo/a a ser consciente de sus movimientos y controlar su cuerpo. No obstante, actividades como la natación también pueden resultar muy útiles.

5. Prueba diferentes estrategias para dar con la más adecuada para tu hijo/a. Desgraciadamente, no existe una fórmula mágica y en muchas ocasiones, será cuestión de probar y probar, hasta dar con la estrategia que mejor se adecue al carácter y la personalidad únicos de tu hijo/a. Eso sí, nunca pruebes la eficacia de varias estrategias a la vez. Lo mejor es probar de una en una, para poder identificar cuál es la que realmente resulta beneficiosa.

Por último, recuerda que la hiperactividad es un signo de una afección médica, no el resultado de una mala crianza.

Si quieres leer más a cerca de psicología infantil, puedes leer sobre Cómo ayudar a tu hijo/a a manejar el enfado.

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