Cómo enseñar a tu hijo a ser feliz

Para muchos padres y madres, criar niños felices es lo que hace que la crianza sea un éxito. Antes de nada, quiero dejar claro que la felicidad de tu hijo no depende solo de ti, hay muchos factores que influyen en ello. Por lo tanto, si tu hijo no es feliz, no es por tu culpa. Piensa en todos los factores externos que pueden estar afectando a su felicidad. Lo que si puedes hacer como madre o padre es aumentar las posibilidades de que tu hijo sea feliz. Por ello, en esto post veremos Cómo enseñar a tu hijo a ser feliz.

Hablando sobre felicidad

Las últimas investigaciones sobre felicidad nos dan respuestas sorprendentes. Una vez que las necesidades de supervivencia, seguridad y las comodidades básicas están aseguradas, las circunstancias externas no afectan mucho a nuestro nivel de felicidad. El mayor determinante de nuestra felicidad resultan ser nuestros propios hábitos mentales, emocionales y físicos.

Cómo enseñar a tu hijo a ser feliz

La felicidad está estrechamente vinculada a tres tipos de hábitos:

  1. Cómo pensamos y sentimos sobre el mundo y, por lo tanto, percibimos las experiencias que nos ocurren.
  2. Ciertas acciones o hábitos, como el ejercicio, comer saludablemente, meditar, relacionarnos con otras personas e incluso… ¡sonreír y reír frecuentemente!
  3. Rasgos de carácter como el autocontrol, el afán y el trabajo duro, la igualdad, cuidado a los demás, la vida en comunidad, el liderazgo, la honestidad… En la práctica, estos rasgos de carácter son solo hábitos, es decir, tendencias a actuar de ciertas maneras cuando nos enfrentamos a determinadas situaciones.

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Para empezar… 4 pautas básicas

Para empezar, me gustaría compartir contigo 4 ideas esenciales que te ayudarán a ir en la dirección correcta a la hora de criar un niño feliz:

  1. Disfruta y deléitate por cómo es tu hijo. No hay nadie más exactamente igual que tu hijo: él o ella es único y especial. En nuestra vida diaria, puede ser fácil pasar por alto la importancia de transmitir a los niños esta idea. Pero, es muy importante que lo hagamos. Es vital que tu hijo sepa que es amado por lo que es y no por lo que hace. Así que aprovecha cada oportunidad que tengas para hacérselo saber, tanto a través de tus acciones como de tus palabras.
  2. Respeta a tu hijo. Permítele tener sus propias opiniones e intereses. También intenta no imponerle tu visión del mundo.
  3. Los niños necesitan cuidadores que perciban como seguros. Para los niños es importante que perciban que las personas que les cuidan son seguras (en el sentido de que les aporten seguridad). Puede ser que tú y tu pareja tengáis una relación estable o puede que estéis divorciados, independientemente de ello, es importante que tu hijo perciba que estáis disponibles para él y que se sientan seguros con ambos progenitores. En el caso de que los cuidadores sean la abuela y abuelo materno, por ejemplo, se aplica la misma regla. Es importante que el niño perciba que son personas seguras.
  4. Ten en cuenta cómo hablas a tu hijo y cómo hablas sobre tu hijo. Los niños escuchan cuando pensamos que no están escuchando (aunque sean pequeños). No queremos que lo que escuchen sea negativo, así que abstente de hablar de manera crítica sobre tu hijo en su compañía e intenta hablar con ellos de la misma manera que lo harías con cualquier persona a la que respetes mucho.

Cómo enseñar a tu hijo a ser feliz: 9 aspectos que fomentar

  1. Sé feliz tú mismo: El primer paso para saber cómo enseñar a tu hijo a ser feliz es que tú también seas feliz. La investigación ha establecido un vínculo entre las madres que se sienten deprimidas y los resultados negativos en sus hijos. Y esto no se debe simplemente a la genética. Del mismo modo, los estudios demuestran que los padres y madres felices son estadísticamente más propensos a tener hijos felices.
  2. Espera de tu hijo esfuerzo, no perfección: Los progenitores que se centran demasiado en los logros de sus hijos tienen más probabilidades de tener hijos con altos niveles de depresión, ansiedad y abuso de sustancias en comparación con otros niños. La investigación nos lo dice muy claramente: elogia su esfuerzo, no su habilidad natural.
  3. Enseña a tu hijo a tener un diálogo interno positivo: Todos necesitamos una voz interna que nos anime y sea bondadosa con nosotros. La investigación demuestra que las personas felices se brindan tranquilidad, reconocimiento y elogios en su dialogo interno. Si tu hijo ve tu dialogo interno positivo, te imitará.
  4. Cultiva el optimismo. El optimismo nos protege contra la infelicidad. Es cierto que algunos de nosotros nacemos más optimistas que otros, pero todos podemos aprender a ser optimistas.
  5. Ayuda a tu hijo a encontrar la alegría en las cosas cotidianas. Los estudios demuestran que las personas que se centran en las pequeñas cosas buenas de la vida cotidiana son más felices. La vida cotidiana está repleta de acontecimientos alegres, ayuda a tu hijo a valorarlas.

Como dijo Albert Einstein: Solo hay dos formas de vivir tu vida. Una es como si nada fuera un milagro. La otra es como si todo fuera un milagro.

  1. Enseña a tu hijo a construir relaciones sociales: Enseña a tu hijo a priorizar las relaciones. La investigación muestra que las personas más felices tienen más personas en sus vidas y relaciones más profundas con esas personas. Enseña a tu hijo que, si bien las relaciones requieren trabajo, valen la pena.
  2. Enseña autodisciplina: La autodisciplina en los niños predice mejor el éxito futuro que la inteligencia. Podemos definir la autodisciplina como la capacidad de los niños de retrasar la gratificación. Esto es, al menos en parte, porque la autodisciplina facilita el aprendizaje y el procesamiento de la información. Además, los niños autodisciplinados se enfrentan mejor a la frustración y al estrés y tienden a tener un mayor sentido de responsabilidad social. En otras palabras, la autodisciplina conduce no solo al éxito escolar, sino a una mayor felicidad.
  3. Ayuda a tu hijo a desarrollar la gratitud: Muchas personas piensan que no pueden estar agradecidos hasta que estén felices, es decir, hasta que tengan algo por lo que estar agradecidos. Pero, en realidad es todo lo contrario: las personas son felices porque están agradecidas. Los niños, por su parte, no tienen un contexto para la vida, por lo que no saben si tienen buena o mala suerte. Solo saben que su amigo tiene unas zapatillas más caras. Pero, hay muchas maneras de ayudar a los niños a aprender a cultivar la gratitud. Piensa en modelar (ser un modelo para tu hijo, más que en darle charlas sobre la gratitud).

Tendemos a olvidar que la felicidad no es el resultado de obtener algo que no tenemos, sino de reconocer y apreciar lo que tenemos. – Frederick Keonig

  1. Acepta todas las emociones. La vida está llena de alegría, pero incluso para la persona más feliz, la vida también está llena de pérdida, enfado, dolor… Reconocer nuestros sentimientos más dolorosos, no es algo negativo. Reconocer nuestros sentimientos dolorosos supone ser un ser humano, ni más ni menos. Aceptar esos sentimientos incómodos en realidad aumenta nuestra capacidad de disfrutar de la vida. Así que ser feliz no significa reprimir nuestros sentimientos dolorosos y estar siempre sonriendo. Significa reconocer todos nuestros sentimientos, y sentir dichos sentimientos. Por lo tanto, permite a tu hijo sentir toda la variedad de emociones, tanto las agradables, como las que son más incómodas.

Todos los padres y madres quieren que sus hijos crezcan felices y saludables. Como has visto, hay muchas maneras diferentes en las que puedes fomentar la felicidad en tu hijo. Seguramente, algunas cosas no te servirán, pero otras sí.  Se trata de probar diferentes cosas, experimentar, aprender juntos…

Si has disfrutado leyendo este post sobre Cómo enseñar a tu hijo a ser feliz, quiero recomendarte otros dos: Los deberes: Una guía para padres y madres y Cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la inteligencia emocional.

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Iratxe López

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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