Distimia: Síntomas y diferencias con la depresión

Que muchas veces la vida no nos lo pone fácil es un hecho: la OMS estima que unos 129 millones de personas en todo el planeta sufren de depresión y ansiedad como consecuencia de la pandemia. Unas cifras que nos dicen que los problemas de salud mental son mucho más frecuentes de lo que parece a simple vista.

Sin embargo, más allá de estos dos trastornos psicológicos, existe tipificación de otro que, silenciosamente, lastra el estado de ánimo de las personas e incluso puede ser la antesala de problemas más graves. Nos estamos refiriendo a la distimia, un trastorno del estado de ánimo cuya cifra de afectados ronda los 300 millones en todo el mundo según datos de la OMS.

Por lo tanto, vamos a ver qué es la distimia: en qué consiste, qué síntomas delatan su presencia, en qué se diferencian depresión y distimia y cómo se puede abordar este trastorno en términos de prevención y tratamiento.

distimia

¿Qué es la distimia?

La palabra griega dysthymia (en español, distimia) tiene como significado «mal humor» o «melancolía». En un sentido más amplio de su etimología, hace referencia a la cualidad de un espíritu difícil, o a la dificultad para estar animado.

Al trastorno distímico (o distimia DSM 5) también se le suele conocer con el nombre de depresión crónica, ya que se trata de un trastorno persistente del estado de ánimo: la persona que lo sufre vive sumida en un estado de tristeza permanente y constante.

Las causas de la distimia, sin embargo, no cuentan con el respaldo de investigaciones empíricas y, por lo tanto, concluyentes. Aun así, los psicólogos establecemos sus posibles orígenes en tres tipos de factores:

  • Biológicos: carestía crónica de serotonina, dopamina y/o noradrenalina en el sistema nervioso central.
  • Sociales: vivencias traumáticas o muy tristes a edades tempranas.
  • Psicológicos: carencia de herramientas para gestionar dichas situaciones, incluyendo predisposición por la herencia de un carácter propenso a la tristeza.

Diferencias entre distimia y depresión

Distimia y depresión tienen en común una sintomatología marcada por la desazón, el desánimo y la melancolía. Sin embargo:

  • A diferencia de la depresión, la distimia no presenta episodios agudos (o picos).
  • La distimia puede permanecer latente durante más tiempo que la depresión (entre 1 y 2 años, frente a apenas dos semanas).
  • El paciente de distimia puede vivir largas temporadas sin síntomas (o que estos estén muy atenuados); la depresión nunca deja de presentar síntomas.
  • La distimia se desarrolla a una edad más temprana que la depresión: la etapa más común del desarrollo de este trastorno es a los 20 años, frente a los 30-40 de la depresión.

Síntomas de la distimia

La distimia presenta los siguientes síntomas por regla general:

  1. Baja autoestima. El paciente de distimia tiene una percepción distorsionada de su autoconcepto, lo que le lleva a infravalorar sus cualidades.
  2. Desesperanza. La persona que la sufre tiende a hundirse de antemano y a no contemplar salidas ni soluciones de las situaciones complicadas o desagradables en las que vive.
  3. Alteraciones del sueño. Se alteran los patrones habituales del sueño al alza (hipersomnia) o a la baja (insomnio).
  4. Perturbaciones del apetito. Análogamente, se altera el apetito del paciente, bien por perderlo, bien por presentar una necesidad excesiva de ingesta.
  5. También se manifiesta en la falta de energía para acometer cualquier tarea cotidiana.
  6. Dificultad para tomar decisiones. Quienes sufren de distimia carecen de arrojo y determinación, lo cual alimenta su frustración personal.
  7. Falta de concentración. Los mecanismos cognitivos que nos permiten mantener la concentración también se ven alterados.

¿Es posible prevenirla?

Como método de prevención de la distimia, recomendamos seguir una serie de hábitos como:

  1. Pasear y hacer algo de deporte al aire libre con regularidad.
  2. Llevar una alimentación equilibrada, sin excesos ni dietas severas.
  3. Evitar situaciones de estrés en la vida privada, el trabajo y los estudios.
  4. Construir relaciones sociales de calidad, y cuidar de los vínculos con la familia o los amigos.
  5. Mantener una correcta higiene de sueño.

Tratamientos para la distimia

La forma más habitual de tratar la distimia, desde un punto de vista psiquiátrico, es mediante la administración de fármacos antidepresivos: estos contribuyen a restablecer el desequilibrio químico del cerebro que da lugar a la sintomatología.

Sin embargo, se ha demostrado que una terapia basada en farmacología no erradica el problema sin el apoyo de un tratamiento psicoterapéutico que, de la mano de un profesional, permita al paciente sumergirse en el origen de su trastorno y cambiar sus patrones cognitivos.

De este modo, se modifican tanto la conducta como las emociones del paciente. Los trastornos depresivos parten de recurrentes patrones irracionales de pensamiento que son corregidos y reestructurados durante la terapia.

La distimia puede permanecer oculta (y casi soslayada) durante mucho tiempo, y sus síntomas provocan una pérdida en la calidad de vida de quienes la padecen. Te recomendamos pedir ayuda a un psicólogo profesional para que puedas luchar contra este trastorno, y que no te pierdas todo lo bueno que la vida tiene aún por ofrecerte.

¿Sabes lo que es la depresión de alto funcionamiento? ¡Te invito a que leas y aprendas sobre este tipo de depresión!

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Iratxe López Fuentes

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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