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¿Qué es el síndrome del salvador?

persona con síndrome del salvador dando la mano

Actualizado el 27/12/2222 por Dra. Iratxe López. Psicóloga Clínica

El síndrome del salvador es tomar una posición donde la persona se pone en un rol de intentar rescatar a los demás responsabilizándose de los problemas ajenos, pero olvidándose de su propio cuidado.

Los salvadores se consideran seres superiores a otras personas adoptando el rol de padres o madres cuando en realidad son personas iguales a ellos, por ejemplo, amigos, parejas o compañeros.

Lo que pasa es que el salvador no confía en que los demás puedan resolver los problemas por ellos mismos y cree que solo él tiene las herramientas que salvarán sus vidas. Esto coloca a los demás en una posición inferior que hace que el salvador se engrandezca.

Normalmente el salvador se presta a ayudar sin que se lo pidan. Piensa que debe hacerlo, sin pararse a pensar si la otra persona lo necesita o si es sano para ella, pero hay diversos factores en su interior que le impulsan a tener ese comportamiento. Realmente, los salvadores son dependientes de las personas a las que quieren salvar y les invaden un profundo miedo a ser abandonados o rechazados. 

Quiero aclarar que el síndrome del salvador no es trastorno mental que esté recogido en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), se trata de una tendencia a necesitar sentirse necesitado, pero, no es un diagnóstico de ninguna enfermedad.

1. ¿Qué causa el síndrome del salvador?

El comportamiento del salvador tiene un componente psicológico que conviene tratar y, a priori, no se le puede dar una respuesta determinada a por qué un salvador se comporta así. No obstante, hay unos patrones comunes que se cumplen en la mayoría de las personas con este tipo de comportamientos. A nivel general, puede deberse a la educación que hayan recibido, al tipo de persona con la que se relacionan, a la propia personalidad del salvador, a que cuando era pequeño le tocó ponerse en ese rol para ayudar a sus padres o a querer estar a la altura de una sociedad exigente. 

De un modo más particular, te diré que las personas salvadoras tienen todas en común una ferviente necesidad de aprobación y aceptación por parte de los agentes externos. Ellos piensan que comportándose así nadie los va a rechazar porque estando ahí para todo, se convierten en imprescindibles y la persona salvada no va a saber desenvolverse si no es con la compañía de la salvadora. Esto les tranquiliza, ya que, hace menos probable el rechazo. Además, la persona salvada se siente en deuda con la persona salvadora.

Esta actitud, a veces, es consciente y la persona actúa como salvador de manera interesada. No obstante, en otras situaciones ocurre de manera inconsciente. Es decir, que la persona se comporta así porque es la única manera en la que sabe relacionarse. En cualquier caso, estos comportamientos llevan como trasfondo principal la necesidad de controlarlo todo y a todos. Esto les hace sentir poderosos porque creen que son la mano que mece la cuna.

A su vez, es un arma de doble filo porque el salvado se puede acomodar en su postura de «no hago nada» y acostumbrarse a que estén siempre ahí. Y el salvador por muy todopoderoso que se sienta, no es todopoderoso. Así que, si no se cuida, puede acarrear futuras consecuencias que inciden directamente en su estado de salud, tanto física, como mental.

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2. ¿Cómo superar el síndrome del salvador?

Superar el síndrome del salvador requiere de mucho trabajo porque pueden estar interviniendo muchos factores. Si tú eres la persona con síndrome del salvador, lo primero es preguntarte por qué o para qué tienes esa necesidad de sentirte indispensable. ¿Por qué piensas que los demás van a necesitarte siempre? o ¿por qué piensas que tú eres solamente quien pueden dar lo que ellos necesitan y no otros?

A veces, nos toca aprender a cuidar de nosotros mismos como lo hacemos con los demás. Si lo haces tan bien con otros, ¿qué es lo que te impide hacerlo igual de bien contigo mismo? Vuelve a poner el foco en ti. Vuelve al pasado y encuéntrate contigo para traerte de vuelta al presente y deja de ser dependiente de las opiniones ajenas para ser dependiente de tu propio bienestar. Si, se que esto es muy fácil decirlo, pero, no es fácil hacerlo. Por eso, si sientes que te comportas como un salvador y que llevas con ese rol mucho tiempo, quizás, sea el momento de pedir cita con un psicólogo.

Abandonar la visión de lo que puedan pensar los demás, no es fácil. Pero, es necesario. Primero dar el paso de reconocer y reconocerte a ti mismo que tienes que poner un límite, que tienes que respetar las decisiones de los demás, que los demás pueden hacer las cosas por ellos mismos y que además pueden hacerlas bien. Y en esto entra la posibilidad de hacerlo de una manera diferente a la tuya. Intenta pensar que puede haber dos decisiones completamente diferentes sobre algo y las dos estar igual de bien. Y si la otra persona se equivoca, será su responsabilidad, no la tuya.

Para poder hacerlo, hay que saber diferenciar entre simpatía y empatía. La simpatía es la capacidad de solucionar los problemas de otros desde tu propia visión personal. La empatía es apoyar al otro y ayudarle a solucionar el problema de la manera en la que él ha decidido hacerlo. 

3. El alto precio de ayudar a los demás en exceso

El síndrome del salvador es una situación escogida por ambas partes (aunque sea de forma inconsciente). El salvador elige salvar y el salvado dejarse rescatar porque así no asume la responsabilidad de sus actos. Pero, el salvador tiene que asumir una carga que no le corresponde. Se haya inmerso en un patrón que no le permite dedicarse tiempo a sí mismo y que muchas veces no es elegido. Por otro lado, el salvado tampoco sale muy bien parado, ya que, está a merced del salvador, no mejora sus habilidades y, en definitiva, no crece.

Está bien ayudar a los demás, pero siempre y cuando sea algo elegido, equitativo y desde nuestra parte adulta.

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4. El modelo del triángulo de Karpman

El modelo del triángulo dramático o de Karpman expone tres papeles de personas: el perseguidor, la víctima y el salvador. Ponerles nombre ayuda a identificar dónde está cada uno y cómo se comportan con los demás. 

Normalmente, los personajes del triángulo se retroalimentan cambiándose los papeles, es decir, a veces, la víctima se convierte en perseguidor, el perseguidor en salvador y así respectivamente. Porque ninguno de ellos se reconoce cuando está dentro de cada rol. Este modelo de interpretación surgió dentro de la psicoterapia, fue propuesto por Stephen Karpman quien fue discípulo de Eric Berne, creador del Análisis Transaccional. 

  • El perseguidor suele ser bastante crítico (juzga, castiga, controla y acusa)
  • La víctima no asume responsabilidades, por lo que busca a un salvador que le solucione los problemas. Y encima se queja todo el tiempo. 
  • El salvador quiere ayudar a otros incondicionalmente olvidándose de sus propias necesidades.

Todos se sienten cómodos en su rol y no ven nada raro. Es más, ven su comportamiento bastante lógico y lo defienden aportando razones de peso. De esta manera, la víctima solo ve que recibe malos tratos, críticas, etc. El perseguidor solo se centra en ver los fallos y errores que cometen los demás. Y el salvador, se esconde detrás de sus buenas intenciones que tiene con los demás. 

triángulo dramático o de Karpman

¿Con qué rol te identificas tu? ¿Sueles estar más en el papel de salvador o de salvado? ¡Si quieres seguir leyendo sobre psicología aquí de dejo dos posts muy interesantes! Sentirse perdido en la vida: Una oportunidad de aprendizaje y ¿Cómo afrontar las crisis de la vida?

5. Referencias bibliográficas

  1. American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  2. Fulkerson, M . (2003). Integrating the Karpman drama triangle with choice theory and reality therapy. International Journal of Reality Therapy, 23, 12–14.
  3. Lac, A. y Donaldson, C. (2020) Development and Validation of the Drama Triangle Scale: Are You a Victim, Rescuer, or Persecutor? Journal of Interpersonal Violence, 37(7-8).
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Iratxe López Fuentes

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica y ver pacientes. He atendido pacientes con diferentes dificultades psicológicas y emocionales, como, problemas de autoestima, ansiedad, depresión, duelos, problemas de conducta, dificultades en las relaciones sociales... Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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