La disociación es un fenómeno psicológico complejo que afecta a muchas personas, especialmente aquellas que han experimentado eventos traumáticos o estrés extremo. Como veremos a lo largo de este artículo, esta desconexión puede variar desde una leve sensación de desconexión de uno mismo y del entorno hasta una fragmentación completa de la identidad.
1. ¿Qué es la disociación?
La disociación implica una desconexión entre pensamientos, identidad, conciencia y memoria.
Es un mecanismo de defensa que el cerebro utiliza para protegerse de experiencias dolorosas o traumáticas. Esta desconexión puede variar desde una leve sensación de estar desconectado de uno mismo y del entorno hasta una fragmentación completa de la identidad.
En términos clínicos, la disociación se define como una interrupción o discontinuidad en la integración normal de la conciencia, memoria, identidad, emoción, percepción, control motor corporal y comportamiento. Esta interrupción puede afectar el sentido de uno mismo y de la realidad, creando una experiencia subjetiva de estar desconectado del propio cuerpo o entorno.
La disociación se puede ver como una forma en que la mente intenta lidiar con el estrés extremo o el trauma. Al «separar» ciertos recuerdos, pensamientos o emociones, la persona puede seguir funcionando en el día a día sin ser abrumada por el dolor o la ansiedad asociados a esos elementos disociados.
2. Grados de disociación
La disociación puede manifestarse de diversas maneras y en diferentes grados de severidad. Vamos a empezar por su forma más leve y terminaremos hablando de la más severa. Al final de este aparto incluyo un gráfico muy visual para que puedas entenderlo mejor.
2.1. Disociación leve o no patológica
La disociación leve es una experiencia común y generalmente inofensiva que puede ocurrir en situaciones cotidianas. A este tipo de disociación le llamamos no patológica porque entra dentro del funcionamiento normal de cualquier persona. Vamos a ver algunos ejemplos de disociación no patológica:
- Soñar despierto: Perderse en pensamientos o fantasías mientras se está realizando otra actividad.
- Estar absorto en una actividad: Sentirse completamente inmerso en un libro, una película o una tarea creativa al punto de perder la noción del tiempo y del entorno. También lo llamamos estado de flow.
- Conducción automática: Conducir por una ruta familiar y llegar al destino sin recordar los detalles del viaje.
Este tipo de disociación es temporal y no suele interferir significativamente con la vida diaria. Es una forma de escape mental que puede proporcionar un breve alivio del estrés o el aburrimiento.
2.2. Disociación moderada
La disociación moderada implica una desconexión más significativa de los pensamientos y sentimientos y suele estar vinculada a eventos estresantes o traumáticos. Veamos algunos ejemplos y características de la disociación moderada:
- Amnesia disociativa: Episodios donde la persona no puede recordar información autobiográfica importante, que generalmente está relacionada con un evento traumático o estresante. A diferencia del olvido común, esta pérdida de memoria no puede explicarse por otros factores médicos o psicológicos.
- Despersonalización: Sentimientos persistentes de estar separado del propio cuerpo o de observarse a uno mismo desde fuera. Las personas pueden describirlo como una sensación de ser un observador externo de su vida.
- Desrealización: Una sensación persistente de irrealidad o desconexión del entorno. Las personas pueden sentir que el mundo que les rodea es extraño o artificial.
La disociación moderada puede afectar el funcionamiento diario y, como es lógico, causar angustia significativa, pero con el tratamiento adecuado, las personas pueden aprender a manejar estos síntomas y reducir su impacto en la vida diaria.
2.3. Disociación severa
La disociación severa se observa en trastornos disociativos graves y puede implicar una fragmentación completa de la identidad y la memoria. Los principales tipos de disociación severa incluyen:
- Trastorno de Identidad Disociativo (TID): También conocido como trastorno de personalidad múltiple, se caracteriza por la presencia de dos o más identidades o personalidades distintas dentro de una misma persona. Cada identidad puede tener su propio nombre, edad, historia personal y características, y puede controlar el comportamiento de la persona en diferentes momentos. Las transiciones entre identidades suelen estar relacionadas con el estrés.
- Fuga disociativa: Un tipo de amnesia disociativa donde la persona olvida su identidad y puede alejarse de su lugar de residencia, asumir una nueva identidad y no recordar eventos del pasado. La fuga puede durar horas, días o incluso más tiempo.
- Amnesia disociativa severa: Pérdida de memoria significativa que puede abarcar grandes partes de la vida de una persona. A menudo, estos episodios están relacionados con experiencias traumáticas.
La disociación severa puede tener un impacto profundo en la vida de la persona, afectando su capacidad para mantener relaciones, trabajar y llevar a cabo actividades diarias.

3. Trastornos disociativos y DSM-V
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-5), publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría, es una herramienta esencial utilizada por profesionales de la salud mental para el diagnóstico de trastornos mentales.
En el DSM-5, los trastornos disociativos se describen como condiciones que implican una disrupción en la integración normal de la conciencia, la memoria, la identidad, las emociones, la percepción, el control motor corporal y el comportamiento. Estas disrupciones pueden ser súbitas o graduales, transitorias o crónicas.
En el DSM-V se mencionan tres trastornos disociativos: amnesia disociativa, trastorno de identidad disociativo y trastorno de despersonalización/desrealización.
4. Síntomas de disociación
La experiencia de la disociación puede variar significativamente de una persona a otra, dependiendo de la gravedad y el tipo de disociación que experimenten. Sin embargo, hay ciertos sentimientos y experiencias comunes que muchas personas con disociación pueden compartir.
Creo que no hace falta decir que la persona suele vivir todo esto con gran angustia, ya que todo es muy confuso y la persona no entiende lo que pasa. A continuación, te cuento algunas de las sensaciones más comunes.
4.1. Sensación de desconexión
Una de las características más notables de la disociación es la sensación de estar desconectado del propio cuerpo, pensamientos, emociones o entorno. Digamos que este es el síntoma estrella. Las personas pueden sentir que están observando su vida desde fuera de su cuerpo, como si fueran espectadores de sus propias acciones.
- Despersonalización: La persona puede sentir que está separada de su cuerpo o que sus pensamientos y acciones no le pertenecen. Describe sensaciones como si estuvieran viendo su vida desde una perspectiva externa o como si estuviera en un sueño. Ejemplo: «Me siento como si estuviera flotando fuera de mi cuerpo, viendo cómo actúo sin sentir que realmente soy yo quien lo hace.»
- Desrealización: Esta es una sensación de irrealidad con respecto al entorno. La persona siente que el mundo a su alrededor es irreal, borroso o como si estuviera en una película. Ejemplo: «Todo a mi alrededor parece falso, como si estuviera en una película o una ilusión.»
Por cierto, si estás buscando un psicólogo que trabaje trauma en Bilbao, que sepas que tenemos un centro de psicología en el que podemos ayudarte. Además, también podemos atenderte online.
4.2. Pérdida de memoria
La amnesia disociativa puede llevar a lagunas en la memoria que van más allá del olvido ordinario. Esto puede incluir la incapacidad para recordar eventos importantes de la vida, experiencias traumáticas o incluso información básica sobre uno mismo.
- Amnesia episódica: Incapacidad para recordar eventos específicos, especialmente aquellos relacionados con el trauma. Ejemplo: «Hay días enteros que no puedo recordar. Es como si simplemente desaparecieran de mi mente.»
- Amnesia continua: Pérdida de memoria en curso sobre nuevos eventos a medida que ocurren.
4.3. Alteraciones emocionales
La disociación puede afectar significativamente las emociones de una persona. Pueden experimentar un embotamiento emocional, donde las emociones se sienten apagadas o distantes. Alternativamente, pueden tener dificultades para controlar sus emociones y experimentar cambios de humor repentinos.
- Embotamiento emocional: Sentirse emocionalmente plano o desconectado de las emociones propias y de los demás. Ejemplo: «No siento nada, ni alegría ni tristeza, solo un vacío.»
- Emociones fluctuantes: Cambios rápidos entre diferentes estados emocionales sin una razón aparente.
4.4. Dificultad para relacionarse
Las personas con disociación a menudo encuentran difícil relacionarse con otras personas. La desconexión emocional y la alteración de la percepción pueden llevar a problemas en las relaciones.
- Problemas de confianza: Desconfianza hacia los demás debido a experiencias pasadas de injusticia o trauma. Ejemplo: «Me cuesta confiar en las personas, siempre siento que podrían hacerme daño.»
- Aislamiento social: Tendencia a retirarse de las interacciones sociales para evitar la incomodidad y la ansiedad. Ejemplo: «Prefiero estar solo porque estar con otros me hace sentir más desconectado.»
4.5. Sensación de irrealidad
La sensación de que uno mismo o el entorno no son reales puede ser profundamente perturbadora y desconcertante. Esta desconexión puede hacer que las actividades cotidianas se sientan extrañas o distantes.
- Sensación de estar en un sueño: Sentir que la vida diaria es una especie de sueño del que no se puede despertar. Ejemplo: «Siento que estoy caminando en un sueño constante, nada parece real.»
4.6. Efectos físicos
La disociación también puede manifestarse en síntomas físicos. Las personas pueden experimentar dolores de cabeza, mareos, y sensaciones físicas inusuales como entumecimiento o una sensación de peso.
- Sensaciones físicas extrañas: Pueden sentirse desconectados de partes de su cuerpo o experimentar sensaciones físicas inusuales. Ejemplo: «A veces siento que mis manos no me pertenecen, como si fueran de otra persona.»
5. Origen y función de la disociación
La disociación suele originarse como una respuesta a situaciones extremadamente estresantes o traumáticas, especialmente cuando estas ocurren durante la infancia. En tales situaciones, la disociación actúa como una estrategia de supervivencia. Por ejemplo, un niño que sufre abuso puede disociar para desconectarse de la realidad de su situación, lo que le permite soportar el dolor emocional y físico.
En este contexto, la disociación puede verse como una respuesta adaptativa y protectora. Sin embargo, cuando este mecanismo se vuelve crónico o se activa en ausencia de una amenaza real, puede convertirse en un problema que afecta significativamente la calidad de vida y el funcionamiento diario de la persona.
No quiero terminar este post sin recalcar que, con el tratamiento adecuado por parte de un profesional de psicología, las personas que experimentan disociación pueden aprender a manejar sus síntomas, integrar sus experiencias traumáticas y mejorar su calidad de vida. Si tú o alguien que conoces está lidiando con la disociación, no dudes en buscar apoyo profesional para iniciar el camino hacia la sanación.
6. Referencias bibliográficas
- American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
- Dell, P. F. y O’Neil, J. A. (2009). Dissociation and the Dissociative Disorders: DSM-V and Beyond. London: Routledge.
- Granieri, A., Guglielmucci, F., Costanzo, A. y Caretti, V. (2018). Trauma-Related Dissociation Is Linked With Maladaptive Personality Functioning. Frontiers in Psychology, 25(9).
- Sar V, Öztürk E. (2007). Functional dissociation of the self: a sociocognitive approach to dissociation. Journal of Trauma & Dissociation, 8, 69–89. doi: 10.1300/J229v08n04_05



