Niños con altas capacidades: Los desafíos y las alegrías 

Niños con altas capacidades: Los desafíos y las alegrías 

La crianza de los hijos es, a veces, difícil para todos los padres y madres. Cada niño conlleva sus propios desafíos únicos, así como sus alegrías. Los niños con altas capacidades no son diferentes, también implican desafíos y alegrías. Si bien los desafíos que conllevan los niños con altas capacidades pueden tener sus peculiaridades.

En este post quiero compartir las dificultades del desarrollo, educativas y socioemocionales que pueden acompañar (aunque no siempre) a los niños con altas capacidades. Además, intentaré aportar algunas sugerencias.  

Niños con altas capacidades: Los desafíos y las alegrías

¿Cómo definimos las altas capacidades?

Las definiciones pueden diferir dependiendo de a quién se le pregunte. Y en muchas ocasiones, se define como el resultado obtenido en uno o varios test de inteligencia. Sin embargo, esta es una forma demasiado simplista de entender las altas capacidades, además, de ser errónea según los expertos y autoridades en altas capacidades.

Si buscamos una definición más compleja y real de las altas capacidades podemos decir, que la alta capacidad es un fenómeno estable y global de la persona que se caracteriza por las diferencias en la alta capacidad intelectual del sujeto, no sólo a nivel cuantitativo, sino sobre todo en su funcionamiento, pues implica una diferencia cualitativa muy importante. Es decir, no se trata únicamente de un índice que el niño obtiene en un test. Sino que es un constructo formado por distintas variables cuyo funcionamiento conjunto da como resultado la excepcionalidad.

Decimos que la diferencia no es solo cuantitativa, sino cualitativa porque la forma de aprender de los alumnos de altas capacidades se suele alejar de los modos tradicionales. Suelen aprenden por vías diferentes a las que habitualmente se establecen en la escuela.

Eduard Punset, en el programa Redes, define las altas capacidades de forma muy acertada de la siguiente manera:

Los niños con altas capacidades tienen formas diferentes de resolver los problemas, y aprenden de otra manera. Los estilos de aprendizaje, que en general tienen los superdotados son no sólo diferentes del estándar que ofrece la escuela, sino frecuentemente son los opuestos. Las formas de aprendizaje repetitivas, memorísticas estandarizadas, el aprender “empollando” y los múltiples ejercicios idénticos, pueden ser útiles para el aprendizaje de los alumnos estándar, o para parte de ellos, pero resulta muy perjudiciales para el superdotado, que aprende descubriendo por sí mismo, investigando a grandes saltos intuitivos, sintiéndose en el dominio de su proceso de aprendizaje auto-regulado, en un amplio ámbito de libertad.

¿Cómo son los niños con altas capacidades?

Los niños altamente dotados pueden ser tan diferentes entre sí como lo son los niños que no poseen altas capacidades.

No obstante, frecuentemente, se elaboran listados de características de los niños con altas capacidades. Por ejemplo, el Consejo Superior de Expertos en Altas Capacidades enumera las siguientes características:

  1. Proceso de maduración neuropsicológico asíncrono (disarmónico)
  2. Adquisición precoz del lenguaje y habilidades de razonamiento
  3. Nivel conversacional y de intereses parecido al de los niños mayores
  4. Curiosidad insaciable y preguntas perspicaces
  5. Comprensión rápida e intuitiva de los conceptos.
  6. Memoria a largo plazo impresionante
  7. Capacidad para tener en mente problemas inimaginables
  8. Capacidad para relacionar conceptos
  9. Intereses por los compañeros y por las relaciones sociales
  10. Sentido avanzado del humor para su edad
  11. Planteamiento valiente de nuevas formas de pensar 
  12. Talento para un área: música, dibujo, lectura, etc. 
  13. Sensibilidad y perfeccionismo
  14. Intensidad para sentir emociones

Como bien podemos imaginar, la consecuencia práctica de estas características en el hogar puede ser positiva en algunos momentos, y menos deseable en otros. El niño de siete años que puede leer, comprender y discutir la teoría de la relatividad de Einstein es una maravilla sorprendente. Sin embargo, cuando ese mismo niño entra en una discusión sobre quién ha comido más tarta, el padre y la madre, pueden sentirse tentados de pedir a su hijo que actúe de acuerdo a su edad. Otro ejemplo, puede ser el de una niña de 4 años que llora por las consecuencias devastadoras de una guerra en un país remoto. Esta niña es es capaz de comprender intelectual y éticamente lo que no puede manejar a nivel emocional. Para los padres es difícil dar una respuesta a su hija, ya que nunca es fácil explicar los conflictos bélicos.

Teniendo en cuenta estas características de los niños con altas capacidades, resulta esencial que los padres entiendan que estas características únicas que tiene su hijo son una parte normal del desarrollo de los niños con altas capacidades. La clave es enseñar a los niños a lidiar con estas discrepancias y a manejar esas emociones.

¿Cómo puede evaluar a mi hijo para saber si tiene altas capacidades?

Aunque puede parecer fácil realizar una valoración de altas capacidades, en realidad puede ser sorprendentemente difícil, ya que como hemos definido anteriormente, las altas capacidades son un constructor complejo.

Según el resumen que realiza el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte sobre la evaluación de altas capacidades en su Guía de Atención a la Diversidad:

La detección por parte de las familias o del profesorado forma parte, junto con la posterior evaluación psicopedagógica, del proceso inicial de identificación del niño superdotado; pero no es suficiente. Para determinar que un alumno se halla en los ámbitos de excepcionalidad intelectual, es imprescindible el diagnóstico clínico de profesionales especializados. Sólo el diagnóstico clínico realizado por profesionales especializados determina la excepcionalidad intelectual. 

Además, es esencial que el examinador que evalúe a tu hijo tenga cierta experiencia en el trabajo con niños con altas capacidades.

Otro aspecto de máxima importancia es que el examinador emplee las pruebas adecuadas, ya que, los niños con altas capacidades son especialmente vulnerables al «efecto techo» en las pruebas de inteligencia, es decir, puede que no haya suficientes elementos difíciles en la prueba para medir la verdadera capacidad del niño.

Por otro lado, dependiendo de su desarrollo físico y emocional, sexo y experiencias escolares, los niños con altas capacidades no siempre muestran sus habilidades de la misma manera. Por ejemplo, las niñas con altas capacidades pueden mostrar su talento en los años preescolares, pero intentan ocultarse o pasar desapercibidas antes de la adolescencia debido a factores sociales.

¿Cómo puedo asegurarme de que el centro escolar adapta el currículo a las necesidades de mi hijo con altas capacidades?

La comunicación positiva con la escuela es esencial, por lo que una vez obtenidos los resultados de la evaluación, será necesario entregar el informe al centro. Por otro lado, será importante solicitar la adaptación curricular. La existencia de un programa o protocolo para niños con altas capacidades en el centro escolar no implica que estén resueltos todos los problemas educativos que tu hijo puede tener. De hecho, es bastante común que el programa deba de ser adaptado a las necesidades únicas de tu hijo. 

Mantén abiertas las líneas de comunicación con el colegio para asegurarte de que el programa educativo de tu hijo sea el apropiado.

Es importante que sepas que los centros escolares no siempre están preparados para llevar a cabo la adaptación curricular adecuada para los niños con altas capacidades. Tanto el profesorado, como otras figuras del centro deben tener formación específica en altas capacidades.

Para las familias de niños con altas capacidades, la consecuencia práctica de esta situación es que los propios padres e hijos a menudo deben usar sus propios recursos para buscar información sobre las altas capacidades. Encontramos que a veces los padres y los niños desconocen los recursos e información básica que les ayudaría. Esto se debe, al menos en parte, a la creencia común, pero errónea, de que los niños con altas capacidades son tan raros estadísticamente que merecen poca atención por parte de los sistemas educativos. Sin embargo, la incidencia real de niños con altas capacidades en la población es probablemente mucho más alta de lo que las estadísticas indican.

Además de la adaptación curricular, es importante contemplar la atención educativa extraescolar, es decir, Programas Específicos de Altas Capacidades. Ambas actuaciones deben realizarse de forma coordinada.

Te animo a que hagas tu propia investigación y aprendas todo lo que puedas sobre los niños con altas capacidades.

Criar a un hijo con altas capacidades puede ser una gran alegría. Verle sobresalir mucho más de lo esperado puede hacerte sentir un inmenso orgullo. Acepta los desafíos y se proactivo para aprender sobre tu hijo, incluyendo lo que es mejor para sus necesidades sociales, emocionales y educativas.

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