Hoy continuamos viendo otra de las heridas emocionales que se desarrollan en la infancia y que nos dejan una huella que arrastramos hasta nuestra edad adulta. Como ya habrás leído en el título estoy hablando de la herida de injusticia.
En este artículo, exploraremos en profundidad qué es la herida de injusticia, cómo se forma, sus manifestaciones en la vida adulta y, lo más importante, cómo podemos comenzar a sanar estas heridas para vivir una vida más plena y equilibrada.
1. ¿Qué es la herida de injusticia?
La herida de injusticia se refiere a un sentimiento persistente de haber sido tratado injustamente, lo que crea una sensación de frustración y resentimiento.
Esta herida suele originarse en situaciones donde el niño percibe que ha sido tratado de manera desigual, que sus esfuerzos no son reconocidos o que sus necesidades no son atendidas de forma justa.
2. ¿Cómo se forma la herida de injusticia durante la infancia?
La herida de injusticia se forma a través de experiencias repetidas en las que el niño se siente ignorado, subestimado o maltratado en comparación con otros. Estas experiencias pueden ser sutiles o evidentes, pero el resultado es una sensación arraigada de injusticia. Algunos factores que contribuyen a la formación de esta herida incluyen:
- Comparaciones constantes: Cuando los padres o cuidadores comparan al niño con sus hermanos, amigos o compañeros, el niño puede sentir que no es lo suficientemente bueno.
- Exigencias y expectativas desproporcionadas: Si los padres tienen expectativas excesivamente altas y no reconocen los esfuerzos del niño, este puede sentir que nunca será capaz de cumplir con esas expectativas.
- Falta de reconocimiento: Cuando los logros y esfuerzos del niño no son reconocidos o valorados, puede sentir que no importa cuánto se esfuerce, nunca será suficiente.
- Inconsistencias en el trato: Tratar a un niño de manera inconsistente, favoreciendo a otros en la familia o el entorno, puede crear una sensación de injusticia profunda.
¿Quieres conocer el resto de heridas de la infancia? Te comparto un post en el que hablo sobre todas ellas. Si quieres leer sobre alguna de las heridas en particular, aquí te dejo los posts que he escrito sobre ellas: herida de abandono, herida de rechazo y herida de humillación. Además, te dejo una imagen para que veas cuáles son todas las heridas de la infancia.

2.1. Ejemplos de situaciones que pueden generar esta herida
Para comprender mejor cómo se forma la herida de injusticia, consideremos algunos ejemplos de situaciones que si ocurren de forma constante pueden generar la herida de injusticia:
- Preferencia evidente por un hermano: Si un niño siente que su hermano recibe más atención, afecto o reconocimiento, puede desarrollar un sentimiento de injusticia.
- Castigos desproporcionados: Recibir un castigo severo por un error menor, especialmente si a otros niños no se les castiga por ese mismo error, puede generar un sentimiento de injusticia.
- Expectativas imposibles: Un niño que constantemente se enfrenta a expectativas que están más allá de sus capacidades, sin recibir reconocimiento por sus esfuerzos, puede sentir que el trato es injusto.
- Desigualdad en la atención: Si un niño percibe que sus necesidades emocionales o físicas no son tan importantes como las de otros, puede sentir que está siendo tratado injustamente.
- Injusticias en el entorno escolar: Experiencias en la escuela, como ser acusado injustamente de un problema o ser ignorado por maestros, también pueden contribuir a la herida de injusticia.
La herida de injusticia, formada en la infancia, puede tener repercusiones significativas en la vida adulta, afectando la autoestima, las relaciones y la percepción de uno mismo.

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3. Síntomas y manifestaciones en la vida adulta
Después de una infancia marcada por experiencias de injusticia, estas heridas emocionales suelen tener repercusiones significativas en la vida adulta. En los siguientes apartados, exploraremos los indicadores de la herida de injusticia, cómo impactan en las relaciones y de qué manera afectan la autoestima.
3.1. Indicadores de que tienes la herida de injusticia
Las personas que llevan consigo la herida de injusticia desde la infancia, suelen manifestar una serie de comportamientos y emociones que pueden afectar su bienestar y sus relaciones interpersonales. Algunos de los indicadores más comunes incluyen:
- Perfeccionismo: La necesidad constante de ser perfecto y no cometer errores puede ser una manifestación de la herida de injusticia. Las personas pueden sentirse que solo al ser perfectas serán reconocidas y valoradas.
- Autocrítica intensa: Las personas con esta herida suelen ser extremadamente críticas consigo mismas, castigándose por errores menores y sintiendo que nunca son lo suficientemente buenas.
- Resentimiento: La sensación persistente de haber sido tratado injustamente puede llevar a sentimientos de resentimiento hacia los demás.
- Sensibilidad a la crítica: Una reacción exagerada a cualquier tipo de crítica, incluso constructiva, es bastante habitual en estas personas. Las personas pueden sentirse atacadas y desvalorizadas ante comentarios negativos.
- Dificultad para confiar en los demás: Las experiencias de injusticia pueden llevar a una desconfianza generalizada hacia los demás, dificultando la formación de relaciones cercanas y auténticas.
- Necesidad de justicia: Las personas pueden tener una necesidad intensa de que todo sea justo, lo que puede llevar a conflictos en situaciones donde perciben desigualdades o injusticias.
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3.2. Impacto en las relaciones
La herida de injusticia puede tener un impacto significativo en las relaciones, afectando la capacidad de una persona para relacionarse de manera saludable con los demás. Algunos de los impactos más notables incluyen:
- Relaciones personales: Las personas con la herida de injusticia pueden tener dificultades para establecer relaciones equilibradas y saludables. Pueden sentir que siempre están dando más de lo que reciben o que no son apreciadas. Esto puede llevar a conflictos recurrentes y a la incapacidad de mantener relaciones duraderas y satisfactorias.
- Relaciones profesionales: En el ámbito laboral, la herida de injusticia puede manifestarse como una desconfianza hacia compañeros y superiores. Las personas pueden sentir que no reciben el reconocimiento que merecen o que las tratan de manera desigual. Como ya te imaginarás, esto puede llevar a conflictos en el trabajo.
- Autoridad y subordinación: La percepción de injusticia puede hacer que las personas tengan problemas para aceptar la autoridad o para actuar en roles subordinados, sintiendo constantemente que no se les da el crédito o el respeto que merecen.
- Conflictos frecuentes: La necesidad de justicia y la hipersensibilidad a la crítica pueden llevar a conflictos frecuentes con amigos, familiares, compañeros de trabajo y parejas, creando un entorno de tensión y resentimiento.
3.3. Cómo la herida de injusticia afecta la autoestima
La herida de injusticia tiene un impacto profundo en la autoestima y la autovaloración. Vamos a ver algunas de las maneras en las que puede afectar:
- Autoestima baja: Las experiencias de injusticia durante la infancia pueden llevar a la percepción de uno mismo como inadecuado o insuficiente. La constante comparación y la falta de reconocimiento suelen erosionar la autoestima.
- Autovaloración dependiente del exterior: Las personas con esta herida pueden depender en gran medida de la validación externa para sentirse valiosas. La falta de reconocimiento por parte de los demás puede llevar a una sensación de inutilidad y falta de valor.
- Miedo al fracaso: El miedo a no cumplir con las expectativas, tanto propias como ajenas, puede ser paralizante. Este miedo puede impedir a las personas tomar riesgos necesarios para el crecimiento personal y profesional.
- Sensación de impotencia: La percepción de haber sido tratado injustamente puede llevar a una sensación de impotencia y falta de control sobre la propia vida. Esto puede resultar en una falta de iniciativa y en una actitud pasiva frente a los desafíos.
- Autosabotaje: En algunos casos, las personas pueden sabotear sus propios esfuerzos y logros debido a un sentimiento subyacente de no merecer el éxito. Esto puede manifestarse como procrastinación, falta de motivación o incluso el rechazo de oportunidades importantes.
4. Causas y factores contribuyentes
Vamos a ver ahora las causas y factores contribuyentes. Es decir, vamos a tratar de responder a esta pregunta: ¿qué hace que esta herida esté presente en nosotros? He decidido dividirlo en tres bloques: factores familiares y ambientales, roles de los padres y cuidadores y eventos traumáticos.
4.1. Factores familiares y ambientales
La herida de injusticia no se desarrolla en un vacío, está profundamente influenciada por el entorno familiar y social en el que crece un niño. Los factores familiares y ambientales juegan un papel crucial en la formación de esta herida emocional. Aquí voy a detallar solo algunos de los factores más significativos:
- Dinámica familiar: Las familias con dinámicas desequilibradas, donde algunos miembros son favorecidos sobre otros, pueden contribuir al desarrollo de la herida de injusticia. Esta dinámica puede incluir favoritismos, comparaciones constantes y desigualdades en la distribución de atención y recursos.
- Entorno socioeconómico: Las dificultades financieras y la presión social pueden exacerbar las percepciones de injusticia. Por ejemplo, en hogares con recursos limitados, un niño puede sentir que no recibe las mismas oportunidades que otros niños de su entorno.
- Cultura y valores: Las normas culturales y los valores familiares sobre el éxito, la competencia y el reconocimiento pueden influir en cómo un niño percibe la justicia y la equidad. En culturas o familias altamente competitivas, las percepciones de injusticia pueden ser todavía más pronunciadas.
- Educación y escuela: El entorno escolar también puede influir en la percepción de injusticia de un niño. Tratos injustos por parte de maestros, favoritismos hacia otros estudiantes o desigualdades en el acceso a recursos educativos pueden contribuir a esta herida emocional.
4.2. Roles de los padres y cuidadores
Los padres y cuidadores tienen un impacto significativo en la formación de la herida de injusticia. Sus comportamientos, actitudes y expectativas pueden contribuir a la percepción de injusticia en un niño. Algunos de los roles que juegan los padres y cuidadores incluyen:
- Padres exigentes: Los padres que tienen expectativas extremadamente altas y que son críticos con sus hijos pueden contribuir al desarrollo de la herida de injusticia. Los niños pueden sentir que no importa cuánto se esfuercen, nunca serán lo suficientemente buenos.
- Padres que comparan: Comparar a un niño con sus hermanos, amigos o compañeros de clase puede hacer que se sienta menos valioso y reconocido. Esta comparación constante puede generar un sentimiento de injusticia y baja autoestima.
- Padres ausentes o inconsistentes: La falta de atención consistente y de apoyo emocional por parte de los padres puede llevar a un niño a sentir que no es importante o valorado. Las inconsistencias en el trato, como recompensas y castigos desproporcionados, también pueden contribuir a esta herida.
- Padres sobreprotectores: En contraste, los padres que son excesivamente protectores y no permiten que sus hijos enfrenten desafíos por sí mismos pueden impedir que los niños desarrollen un sentido de justicia interna y autovaloración. La sobreprotección puede llevar a una dependencia y a la percepción de que el mundo es injusto y peligroso.
4.3. Eventos traumáticos
Los eventos traumáticos durante la infancia también pueden desempeñar un papel crucial en la formación de la herida de injusticia. Estos eventos pueden variar en gravedad y frecuencia, pero todos tienen el potencial de impactar profundamente la percepción de justicia de un niño. Algunos ejemplos pueden ser los siguientes:
- Abuso y negligencia: El abuso físico, emocional o sexual y la negligencia por parte de los padres o cuidadores pueden generar una profunda sensación de injusticia y traición. Los niños abusados sienten que no son dignos de amor y protección, lo que refuerza la herida de injusticia.
- Divorcio o separación de los padres: La separación de los padres puede ser traumática para un niño, especialmente si el niño percibe que uno de los padres ha sido tratado injustamente o si se siente obligado a elegir entre ellos. Este conflicto interno puede profundizar la sensación de injusticia. Ojo, que no estoy diciendo que el divorcio en si sea traumático, sino que lo traumático es cómo los progenitores se comportan durante el divorcio y las dinámicas que se establecen.
- Pérdida de un ser querido: La muerte o la pérdida de un ser querido, especialmente si es percibida como injusta o evitable, puede dejar una marca profunda en un niño. La incapacidad de entender por qué sucedió la pérdida puede llevar a un sentimiento persistente de injusticia.
- Bullying o acoso escolar: Ser víctima de bullying o acoso en la escuela puede contribuir a la herida de injusticia. Si los adultos responsables no intervienen adecuadamente, el niño puede sentir que no le están protegiendo ni valorando, lo que refuerza la percepción de un trato injusto.
- Enfermedades graves o discapacidades: Enfrentar una enfermedad grave o una discapacidad, especialmente en un entorno donde otros niños parecen vivir sin estas dificultades, puede hacer que un niño sienta que la vida es inherentemente injusta.
5. Cómo la terapia puede ayudar en el proceso de sanación
La terapia es una herramienta para mí imprescindible en el proceso de sanación de la herida de injusticia. Un psicólogo puede proporcionar un espacio seguro y sin juicios donde explorar y procesar estas experiencias dolorosas. Comparto contigo algunas de las formas en las que la terapia nos ayuda con la herida de injusticia:
- Trabajar la aceptación: La sanación de la herida de injusticia requiere un profundo trabajo interno, especialmente en términos de aceptación. Sin embargo, es crucial comprender que la aceptación no implica justificar o perdonar las acciones injustas de los demás. Se trata de reconocer lo que ha sucedido, entender su impacto en nuestra vida y encontrar maneras de avanzar sin que esas experiencias sigan definiéndonos. Aceptar no es resignarse; es validar tus sentimientos y experiencias como pasos fundamentales para construir una nueva narrativa.
- Validación de experiencias: Un psicólogo puede ayudar a validar tus sentimientos y experiencias de injusticia. Esta es una parte muy importante de todo el proceso, necesitamos sentirnos acompañados y comprendidos en estas emociones. Saber que nuestras emociones son legítimas y comprensibles puede ser un gran alivio.
- Desarrollo de habilidades de afrontamiento: A través de la terapia, puedes aprender técnicas efectivas para manejar el estrés, la ira y el resentimiento que surgen de la herida de injusticia. Estas habilidades te permitirán enfrentar situaciones difíciles de manera más constructiva.
- Exploración de patrones de pensamiento y comportamiento: La terapia ayuda a identificar y desafiar patrones de pensamiento y comportamiento que perpetúan la sensación de injusticia. Cambiar estos patrones puede mejorar significativamente tu bienestar emocional.
- Promoción de la autocompasión: La terapia puede ayudarte a desarrollar una mayor autocompasión, enseñándote a tratarte con la misma amabilidad y comprensión que ofrecerías a un amigo en una situación similar.
- Establecimiento de límites saludables: Un psicólogo puede ayudarte a aprender cómo establecer y mantener límites saludables en tus relaciones, lo cual es esencial para protegerte de futuras experiencias de injusticia.
La sanación de la herida de injusticia es un viaje personal y único para cada persona. La terapia puede ofrecer el apoyo y las herramientas necesarias para avanzar en este camino, permitiéndote vivir una vida más plena y equilibrada. Si sientes que estás luchando con sentimientos persistentes de injusticia, nosotras te ayudamos.
En nuestro centro de psicología, ofrecemos terapia con psicólogas que cuentan con amplia experiencia. Si sientes que lo que has leído en este artículo ha resonado contigo, puedes completar el formulario que te dejo más abajo para pedir una cita o consultarnos alguna duda sobre nuestros servicios. Si quieres leer más información sobre nuestra forma de trabajar, aquí abajo te dejo un enlace también.
6. Referencias bibliográficas
- Bourbeau, L. (2017). La sanación de las 5 heridas. Sirio.
- Orihuela, A. (2023). Transforma las heridas de tu infancia: Herramientas para sanar el pasado y vivir plenamente. Aguilar.



