La compasión: Qué es y cómo desarrollarla 

La compasión: Qué es y cómo desarrollarla 

La compasión: Qué es y cómo desarrollarla 

¿Qué es la compasión para ti? ¿Es algo en lo que sueles pensar? ¿Has recibido alguna vez compasión? ¿O es algo que no está presente en tus pensamientos? Puede ser que simplemente no sea algo en lo que pienses habitualmente. Sin embargo, en este artículo descubrirás su importancia y beneficios. Sigue leyendo: La compasión: Qué es y cómo desarrollarla.

¿Qué es la compasión?

La compasión significa literalmente «sufrir juntos». Existen diferentes definiciones para este término, por ejemplo, entre los investigadores que se dedican al estudio de la emoción, se define como el sentimiento que surge cuando te enfrentas al sufrimiento de otra persona y te sientes motivado a aliviar ese sufrimiento.

La compasión no es lo mismo que la empatía o el altruismo, aunque los conceptos están relacionados. Mientras que la empatía se refiere más generalmente a nuestra capacidad para adoptar la perspectiva y sentir las emociones de otra persona, la compasión es cuando esos sentimientos y pensamientos incluyen el deseo de ayudar. El altruismo, a su vez, es el comportamiento amable y desinteresado a menudo provocado por los sentimientos de compasión, aunque uno puede sentir compasión sin actuar, y el altruismo no siempre es motivado por la compasión.

Los científicos han comenzado a trazar un mapa de las bases biológicas de la compasión, sugiriendo un propósito evolutivo. Esta investigación ha demostrado que cuando sentimos compasión, nuestra frecuencia cardíaca se ralentiza, secretamos oxitocina (la «hormona del amor”), y las regiones del cerebro relacionadas con la empatía, el cuidado y los sentimientos de placer se iluminan, lo que a menudo hace que deseemos cuidar a otras personas.

Terapia centrada en la compasión

La compasión tiene su propia terapia: la terapia centrada en la compasión. Esta terapia enfatiza la importancia de aplicar la compasión, para uno mismo, para sus seres queridos y para los el resto de seres humanos, para vivir una vida feliz y saludable.

Desarrollada a principios del siglo XXI por Paul Gilbert, este enfoque incorpora teorías, principios y técnicas de varias escuelas de psicología, modalidades de tratamiento y religión, siendo algunas de ellas las siguientes: 

  • Terapia cognitiva conductual
  • Psicología evolutiva
  • Psicología Social
  • Neurociencia
  • Filosofía budista

La terapia centrada en la compasión tiene como objetivo ayudar a promover la salud mental emocional al alentar a las personas a ser compasivas con ellas mismas y con otras personas. La compasión, tanto hacia el yo como hacia los demás, es una respuesta emocional que muchos creen que es un aspecto esencial del bienestar.

Los profesionales de salud mental pueden ofrecer este enfoque en su práctica para ayudar y apoyar a las personas en el tratamiento que deseen explorar formas de relacionarse con ellos mismos y con otros con mayor compasión.

¿Cómo podemos desarrollar compasión?

Entonces, ¿cómo puedo empezar a desarrollar compasión? La compasión comienza en nosotros mismos y hacia nosotros mismos. Esta es la parte más difícil del proceso. Somos nuestros críticos más duros, y hasta que no aprendemos a ser amables y compasivos con nosotros mismos, no podemos serlo con los demás. 

Primero necesitamos perdonarnos por las cosas que hicimos o nos ocurrieron en el pasado. En muchas ocasiones nos lamentamos o culpamos por lo que ocurrió. Si pudiésemos volver al pasado, muchos hubiéramos hecho algunas cosas de manera diferente, pero somos humanos y estamos aprendiendo constantemente. Así que perdónate y date cuenta de que hiciste lo que en ese momento pudiste. Probablemente, ahora no seas esa persona. Ten compasión por la persona que fuiste.

Estás creciendo constantemente, evolucionando constantemente hacia una mejor persona. Entonces, sé amable contigo mismo y recuerda que eso era lo mejor que podías hacer en ese entonces, con los recursos que tenías a tu alcance.

No estoy diciendo que sea fácil. Puede ocurrir que cuando empiece a mirarte con compasión, necesites llorar por todo el sufrimiento de tu pasado. No estoy hablando de una mentalidad de víctima. Hablo de reconocer tu sufrimiento. Te estás perdonando. Eliges amar a quien eras y quién eres ahora.

Algo fundamental es escuchar con generosidad. Escuchar con generosidad es una puerta de entrada a la compasión. La mayoría de nosotros no escuchamos de verdad. Siempre estamos interrumpiendo, juzgando lo que alguien dice o tratando de solucionar el problema que la persona tiene.

Estar presentes también es fundamental, intenta estar presente con aquellas personas con las que te encuentres en tu día. Evita mirar tu teléfono, realizar múltiples tareas o prestar atención a alguien que no sea la persona con la que estás. Mantén el contacto visual. Cuando estás verdaderamente presente, tu presencia tiene una tendencia a ser experimentada como compasión por la otra persona.

Por último, puedes practicar la bondad y amabilidad hacia los demás. Sin embargo, es importante que no confundas la bondad, con complacer a la gente y buscar su aprobación.

Ejercicio para practicar la compasión hacia uno mismo

Te propongo a continuación un ejercicio que puede ayudarte a mejorar la compasión que tienes hacia ti mismo. Solo tardaras unos minutos en hacerlo.

Para empezar, recuerda una situación en tu vida que te esté causando estrés o dolor. Piensa en esa situación y cómo te hace sentir, tanto emocional como físicamente. Cuando tengas en mente esa situación y te pongas en contacto con los sentimientos asociados a ella, di o piensa lo siguiente:

“Este es un momento de sufrimiento. Esto duele. Esto es estrés”. O frases similares.

Termina con esta frase: ”El sufrimiento es parte de la vida”.

Decirte a ti mismo esto te ayudará a darte cuenta de que tienes esto en común con todos los demás seres humanos del planeta: el sufrimiento es una parte inevitable de la vida. Otras opciones pueden ser decir o pensar: «Otras personas se sienten de esta manera. No estoy solo. Todos luchamos en nuestras vidas.

Alternativamente, puedes usar otras frases como: Me puedo perdonar a mí mismo. Puedo ser paciente. Puedo ser amable conmigo mismo.

Puedes sentir un gran alivio simplemente afirmando que estás experimentando sufrimiento, una parte difícil pero natural de la vida, y declarando tu intención de ser amable, paciente o aceptarte a ti mismo. Muchas veces, negamos el sufrimiento que experimentamos y esto no es compasivo hacia nosotros mismos, por ello, este es un ejercicio que puede ayudarnos a practicar la compasión hacia nosotros mismos.

Espero que este post sobre La compasión: Qué es y cómo desarrollarla te haya ayudado a reflexionar sobre la compasión. Ahora ya sabes que algo importante que puedes hacer para vivir una vida mejor y más feliz es practicar la compasión, tanto hacia ti mismo, como hacia los demás.

Recuerda ser amable contigo mismo.

Si quieres leer más sobre el auto-cuidado puedes leer este post: Sé amable contigo misma: Cómo practicar el auto-cuidado.

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