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La compasión: Qué es y cómo desarrollarla 

Actualizado el 23/11/2121 por Dra. Iratxe López. Psicóloga Clínica

¿Qué es la compasión para ti? ¿Es algo en lo que sueles pensar? ¿Has recibido alguna vez compasión? ¿O es algo que no está presente en tus pensamientos? Puede ser que simplemente no sea algo en lo que pienses habitualmente. Sin embargo, en este artículo descubrirás su importancia y beneficios.

¿Qué es la compasión?

La compasión se define como el sentimiento que surge cuando te enfrentas al sufrimiento de otra persona y te sientes motivado a aliviar ese sufrimiento. La palabra compasión significa literalmente “sufrir juntos”. La compasión no es lo mismo que la empatía o el altruismo, aunque los conceptos están relacionados.

Mientras que la empatía se refiere más generalmente a nuestra capacidad para adoptar la perspectiva y sentir las emociones de otra persona, la compasión es cuando esos sentimientos y pensamientos incluyen el deseo de ayudar. El altruismo, a su vez, es el comportamiento amable y desinteresado a menudo provocado por los sentimientos de compasión, aunque uno puede sentir compasión sin actuar, y el altruismo no siempre es motivado por la compasión.

Los científicos han comenzado a trazar un mapa de las bases biológicas de la compasión, sugiriendo un propósito evolutivo. Esta investigación ha demostrado que cuando sentimos compasión, nuestra frecuencia cardíaca se ralentiza, secretamos oxitocina (la hormona del amor), y las regiones del cerebro relacionadas con la empatía, el cuidado y los sentimientos de placer se iluminan, lo que a menudo hace que deseemos cuidar a otras personas.

El miedo a la compasión

La compasión puede actuar en tres direcciones distintas:

  1. De nosotros hacia los demás: Yo soy compasiva con los demás
  2. De los demás hacia nosotros: Los demás son compasivos conmigo
  3. Autocompasión: De uno mismo hacia uno mismo

El miedo hacia la compasión puede estar en una o varias de estas direcciones. Es decir, yo puedo ser muy compasiva con los demás, pero asustarme mucho cuando alguien se acerca a mí de forma compasiva. O los demás pueden sentir compasión hacia mí, pero, la dificultad aparece cuando se trata de tener compasión hacia mí misma. ¿Por qué tenemos este miedo a ser compasivos? En cualquier caso, estos bloqueos o dificultades para expresar empatía son estrategias protectoras que tienen mucho sentido cuando se considera el historial de desarrollo de una persona. Veamos algunos motivos por los que las personas tememos a mostrarnos compasivas:

  • Según las experiencias que hayamos tenido a lo largo de nuestras vidas, podemos sentir que, si mostramos compasión, los demás pueden aprovecharse de nosotros.
  • También puede ocurrir que nos cueste confiar en las demás personas. ¿Por qué es tan amable conmigo? ¿Qué quiere de mí? Las personas a las que les sucede esto, a menudo, han sido repetidamente heridas, abandonadas o decepcionadas por otros cuando los necesitaban. Entendiendo esto, tiene sentido que la persona se proteja.
  • Pensemos en una persona a la que le cuesta conectar con sus propias necesidades. Es muy posible, que tenga dificultades para sentir autocompasión. Podría pensar que tener autocompasión puede convertirle en una persona débil o que no se merece sentir compasión hacia sí misma. Hay muchas razones por las que alguien puede responder de esta manera. Algunas personas pueden haber aprendido que sus necesidades no son importantes y, por lo tanto, han desconectado de ellas.
  • Hay personas que son incapaces de observar a los demás sufriendo, porque eso puede despertar emociones de tristeza que quizá no quieren o pueden sentir.
  • De la misma manera, hay personas que sienten que, si conectan con el sufrimiento de otras personas o el suyo propio, no van a poder salir de él.

Terapia centrada en la compasión

La compasión tiene su propia terapia: la terapia centrada en la compasión. Esta terapia enfatiza la importancia de aplicar la compasión, para uno mismo, para nuestros seres queridos y para el resto de seres humanos, para vivir una vida feliz y saludable.

Desarrollada a principios del siglo XXI por Paul Gilbert, este enfoque incorpora teorías, principios y técnicas de varias escuelas de psicología, modalidades de tratamiento y religión, siendo algunas de ellas las siguientes: 

  • Terapia cognitiva conductual
  • Psicología evolutiva
  • Psicología Social
  • Neurociencia
  • Filosofía budista

La terapia centrada en la compasión tiene como objetivo ayudar a promover la salud mental emocional al alentar a las personas a ser compasivas con ellas mismas y con otras personas. La compasión, tanto hacia el yo como hacia los demás, es una respuesta emocional que muchos creen que es un aspecto esencial del bienestar.

Los profesionales de salud mental pueden ofrecer este enfoque en su práctica para ayudar y apoyar a las personas en el tratamiento que deseen explorar formas de relacionarse con ellos mismos y con otros con mayor compasión.

la compasión qué es y cómo desarrollarla

¿Qué beneficios tiene la compasión?

Esta claro que la compasión ayuda a las personas que reciben las acciones altruistas y amables de los demás. Pero es que, al mismo tiempo, las investigaciones nos indican que la compasión también puede tener beneficios psicológicos para quienes experimentan este sentimiento. Veamos algunos de los beneficios que se han encontrado:

  • La inmunidad aumenta: Una investigación probó que las personas que habían practicado la meditación compasiva tenían una mejor respuesta al estrés.
  • Comportamientos más prosociales: Se ha descubierto que las personas que reciben entrenamiento en compasión tienen más probabilidades de participar en comportamientos prosociales hacia el resto de personas.
  • Mayor empatía por los demás: Incluso aunque el entrenamiento en compasión tenga una duración corta, se ha demostrado que puede promover que las personas tengan mayor empatía.
  • Mayor felicidad: Asimismo, se ha probado que la meditación compasiva ayuda a las personas a ser más felices y saludables. Aquellos que practicaron este tipo de meditación se percibieron a sí mismos como más felices y satisfechos con sus vidas.

¿Cómo podemos desarrollar compasión?

Entonces, ¿Cómo puedo empezar a desarrollar compasión? La compasión comienza en nosotros mismos y hacia nosotros mismos. Esta es la parte más difícil del proceso. Somos nuestros críticos más duros, y hasta que no aprendemos a ser amables y compasivos con nosotros mismos, no podemos serlo con los demás. 

Primero necesitamos perdonarnos por las cosas que hicimos o nos ocurrieron en el pasado. En muchas ocasiones, nos lamentamos o culpamos por lo que ocurrió. Si pudiésemos volver al pasado, muchos hubiéramos hecho algunas cosas de manera diferente, pero somos humanos y estamos aprendiendo constantemente. Así que, perdónate y date cuenta de que hiciste lo que en ese momento pudiste. Probablemente, ahora no seas esa persona. Ten compasión por la persona que fuiste.

Estás creciendo constantemente, evolucionando constantemente hacia una mejor persona. Entonces, sé amable contigo mismo y recuerda que eso era lo mejor que podías hacer en ese entonces, con los recursos que tenías a tu alcance.

No estoy diciendo que sea fácil. Puede ocurrir que cuando empieces a mirarte con compasión, necesites llorar por todo el sufrimiento de tu pasado. No estoy hablando de una mentalidad de víctima. Hablo de reconocer tu sufrimiento. Te estás perdonando. Eliges amar a quien eras y quien eres ahora.

Algo fundamental es escuchar con generosidad. Escuchar con generosidad es una puerta de entrada a la compasión. La mayoría de nosotros no escuchamos de verdad. Siempre estamos interrumpiendo, juzgando lo que alguien dice o tratando de solucionar el problema que la persona tiene.

Estar presentes también es fundamental, intenta estar presente con aquellas personas con las que te encuentres en tu día. Evita mirar tu teléfono, realizar múltiples tareas o prestar atención a alguien que no sea la persona con la que estás. Mantén el contacto visual. Cuando estás verdaderamente presente, tu presencia tiene una tendencia a ser experimentada como compasión por la otra persona.

Por último, puedes practicar la bondad y amabilidad hacia los demás. Sin embargo, es importante que no confundas la bondad, con complacer a la gente y buscar su aprobación.

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Ejercicio para practicar la compasión hacia uno mismo o atocompasión

Te propongo a continuación un ejercicio que puede ayudarte a mejorar la compasión que tienes hacia ti mismo. Solo tardaras unos minutos en hacerlo.

Para empezar, recuerda una situación de tu vida que te esté causando estrés o dolor. Piensa en esa situación y cómo te hace sentir, tanto emocional como físicamente. Cuando tengas en mente esa situación y te pongas en contacto con los sentimientos asociados a ella, di o piensa lo siguiente:

“Este es un momento de sufrimiento. Esto duele. Esto es estrés” (o frases similares).

Una vez que hayas terminado y que te hayas permitido sentir, termina con esta frase: ”El sufrimiento es parte de la vida”.

Decirte a ti mismo esto te ayudará a darte cuenta de que tienes esto en común con todos los demás seres humanos del planeta: el sufrimiento es una parte inevitable de la vida. Otras opciones pueden ser decir o pensar: «Otras personas se sienten de esta manera. No estoy solo. Todos luchamos en nuestras vidas.«

Alternativamente, puedes usar otras frases como: «Me puedo perdonar a mí mismo. Puedo ser paciente. Puedo ser amable conmigo mismo

Puedes sentir un gran alivio simplemente afirmando que estás experimentando sufrimiento, una parte difícil pero natural de la vida, y declarando tu intención de ser amable, paciente o aceptarte a ti mismo. Muchas veces, negamos el sufrimiento que experimentamos y esto no es compasivo hacia nosotros mismos, por ello, este es un ejercicio que puede ayudarnos a practicar la compasión hacia nosotros mismos.

En el ajetreado del día a día, es fácil perder la conexión con los demás (y con nosotros mismos). Sin embargo, la compasión es una habilidad que se puede aprender y fortalecer. Quizás al aprender cómo aumentar nuestra compasión, las personas podamos construir conexiones más profundas y significativas con otros que nos inspirarán a hacer buenas obras y ser bondadosos con los demás.

Espero que este post sobre la compasión te haya ayudado a reflexionar sobre la compasión. Ahora ya sabes que algo importante que puedes hacer para vivir una vida mejor y más feliz es practicar la compasión, tanto hacia ti mismo, como hacia los demás.

Recuerda ser amable contigo mismo.

Referencias bibliográficas

  1. Condon, P. y DeSteno, D. (2011). Compassion for one reduces punishment for another. Journal of Experimental Social Psychology, 47, 698-701.
  2. Dean, J. (2014). 8 wonderful psychological effects of being compassionate. Psyblog.
  3. Fredrickson, B. L., Cohn, M. A., Coffey, K. A., Pek, J. y Finkel, S. M. (2008). Open hearts build lives: Positive emotions, induced through loving-kindness meditation, build consequential personal resources. Journal of Personality and Social Psychology, 95(5), 1045.
  4. Lutz, A., Brefczynski-Lewis, J., Johnstone, T. y Davidson, R. J. (2008). Regulation of the neural circuitry of emotion by compassion meditation: Effects of meditative expertise. Plos One, 3(3), e1897.
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Iratxe López Fuentes

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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