Ejercicios para ayudar a tu hijo a ser más asertivo

ayudar a tu hijo a ser más asertivo
Estamos continuamente interaccionando con otras personas, las relaciones sociales son importantes en nuestra vida. Esto es así especialmente para los niños y adolescentes, ya que, en estas etapas las relaciones sociales con sus iguales son de suma importancia. La asertividad puede ayudarles a expresarse de manera clara, abierta y razonable, sin menoscabar sus propios derechos o los de los demás. Por ello, en este post hablaremos sobre cómo ayudar a tu hijo a ser más asertivo.

¿Que es la asertividad?

La asertividad es una habilidad que podemos englobar dentro de las habilidades sociales y de comunicación. Ser asertivo significa ser capaz de defender los derechos propios o ajenos de una manera tranquila y positiva, sin ser agresivo o aceptar pasivamente que nos traten mal. La asertividad significa defender los derechos personales: expresar pensamientos, sentimientos y creencias de manera directa, honesta y apropiada. Además, las personas asertivas son capaces de expresar su punto de vista sin agredir a los demás. Es decir que: Al ser asertivos, siempre debemos respetar los pensamientos, sentimientos y creencias de otras personas. Desde luego que es muy difícil actuar siempre y en todas las situaciones de manera asertiva. De hecho, todos actuamos de manera pasiva y/o agresiva de vez en cuando. Por lo tanto, puesto que es una habilidad difícil de desarrollar, es importante que hagas un esfuerzo para ayudar a tu hijo a ser más asertivo.
Aquellos que se comportan de manera asertiva siempre respetan los pensamientos, sentimientos y creencias de otras personas, así como los suyos.

Algunas pautas generales

Tea animo a que seas creativo a la hora de ayudar a tu hijo a ser más asertivo. En este post te recomiendo algunos ejercicios, pero puedes modificarlos y adaptarlos a la situación que necesites.  Con los niños más pequeños puedes usar muñecos y marionetas para representar las diferentes situaciones que vais a ir trabajando. El entrenamiento asertivo también es una buena ocasión para usar disfraces. Igual a tu hijo le cuesta defender sus derechos, pero el superhéroe que crea a partir de una mascara y una manta, es más habilidoso a la hora de defender sus derechos. Del mismo modo, podéis usar situaciones que aparezcan en sus dibujos animados preferidos para practicar.

3 Ejercicios para para ayudar a tu hijo a ser más asertivo

Tortuga, dragón y humano

Este ejercicio me gusta mucho y está circulando por toda la red. Lo cierto es que desconozco cuál es la fuente original para poder citarla. Es importante que tengas imprimido el dibujo, ya que, así tu hijo podrá escribir en él o complementar este dibujo si así lo considera. Puedes utilizar este ejercicio para enseñar a tu hijo los tres estilos comunicativos: pasivo (tortuga), agresivo (dragón) y asertivo (persona). Explícale que existen tres formas de comunicarnos con las demás personas:
  1. Dragón (Estilo agresivo): Impone sus sentimientos, sus ideas y sus opiniones. Se comunica amenazando, insultando y agrediendo. El dragón suelta fuego por la boca cuando habla.
  2. Tortuga (Estilo pasivo): La tortuga se esconde en su caparazón cuando le decimos algo. No defiende sus intereses, no expresa ni sentimientos, ni ideas, ni opiniones.
  3. Persona (Estilo Asertivo): Las personas nos comunicamos con las palabras, es importante usar bien las palabras y respetar nuestros propios derechos así como los demás. Este estilo de comunicación nos permite decir lo que nos molesta sin hacer daño a los demás.
ayudar a tu hijo a ser más asertivoEs importante que pongas ejemplos de cada uno de los estilos para que tu hijo comprenda mejor en qué consiste cada uno. También puedes contarles situaciones que te hayan pasado a ti o que he visto.  Una vez explicados los tres estilos, puedes preguntarle a tu hijo a ver con cuál se identifica él y con cuál identifica a otras personas de su entorno (como por ejemplo, sus amigos).  Puede ser divertido y muy educativo que actuéis como si fueseis el dragón, la tortuga o el humano. Es importante que tu participes también e imites a los distintos personajes. Una vez que hayáis imitado los tres estilos, pregúntale cómo se ha sentido con cada uno, cuál le ha gustado más, cuál menos, los abusones qué estilo tienen, cuál le gustaría aprender… Puedes plantearle también diferentes situaciones para que diga a qué estilo cree que pertenece. Este es un buen juego en el que usar muñecos o marionetas para representar los tres estilos. Por ejemplo, uno imita un estilo y el otro tiene que adivinar qué estilo está haciendo. 

Mis derechos

En una cartulina grande escribimos tengo derecho a… Tu hijo tiene que escribir los derechos que se le vayan ocurriendo. Este es un ejercicio que suele costarles mucho, y necesitan ayuda. Seguramente tendrás que ir dándole ideas. Además, es interesante que puedas debatir sobre los derechos con tu hijo. Si le cuesta entender alguno de los derechos, puedes ayudarle poniendo una situación en la que otra persona no tenga ese derecho. Esto suele ayudarles. Averno más claro. A veces, ocurre que en terceras personas si ven y reconocen el derecho, en sí mismos no.  Yo suelo tener mi propio listado de derechos para ir ayudando al niño o adolescente:
  • El derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  • El derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
  • El derecho a cambiar.
  • El derecho a decir “no” sin sentirme culpable.
  • El derecho a pedir lo que quiero, aceptando a la vez que me lo nieguen.
  • El derecho a pedir información y ser informado.
  • El derecho a cometer errores.
  • El derecho a obtener aquello por lo que pagué.
  • El derecho a ser independiente.
  • El derecho de gozar y disfrutar.
  • El derecho a triunfar.
  • El derecho a ser mi propio juez.
  • El derecho a decidir el hacerme cargo o no de los problemas de los demás.
  • El derecho de dar o no explicaciones sobre mi comportamiento.
  • El derecho de no necesitar la aprobación de los demás.
  • El derecho de no ser perfecto.
  • El derecho a decidir no ser asertivo.
  • Ser tratadas con respeto y consideración.
  • Tener y expresar directamente opiniones propias y sentimientos, incluido el enfado.
  • Expresar talentos propios e intereses a través de cualquier medio.
  • Equivocarse.
  • Marcar sus propias prioridades para satisfacer sus necesidades.
Una vez que hemos elaborado la lista de derechos puedes preguntarle las siguientes cuestiones para ahondar más sobre ello:
  • ¿En qué situaciones has defendido tus derechos?
  • ¿Cómo te sentiste al defender tu derecho?
  • ¿En cuáles no lo has defendido?
  • ¿Cómo te sentiste al no defender tu derecho?
  • ¿Qué puedes hacer la próxima vez para defenderlos?
  • ¿Qué hizo que no lo defendieras?

Imaginando un derecho

Recomiendo que hagas este ejercicio después de haber hecho el anterior. Pídele a tu hijo que elija un derecho de la lista que habéis elaborado. Este derecho tiene que cumplir dos requisitos: ser importante para tu hijo y que normalmente no ejerza ese derecho o que sea difícil de aceptar para él.  Le damos las siguientes instrucciones: “Cierra los ojos y ponte cómodo, toma el aire por la nariz y expúlsalo por la boca. Ahora, imagina cómo cambiaría tu vida al poner en práctica ese derecho, cómo actuarías, cómo te sentirías contigo mismo, con otras personas (dejar tiempo para la imaginación e ir lanzando las preguntas: ¿cómo te sentirías?… Ahora, imagina que ya no tienes ese derecho, imagina cómo cambiaría tu vida respecto a como era hace unos instantes, cómo actuarías, cómo te sentirías contigo mismo, cómo te sentirías con otros (dejar un tiempo).”  Puedes hacerle las siguientes preguntas: 
  • ¿Qué derecho elegiste?
  • ¿Cómo te sentiste ejerciendo el derecho?
  • ¿Y sin él?
También puedes pedirle que haga un dibujo de cómo se ha sentido en cada una de las situaciones. Si este post te ha resultado útil, te invito a que leas sobre otros temas, como por ejemplo: Criar a un adolescente seguro de sí mismo o 8 herramientas para ayudar a tu hijo a afrontar el miedo.
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Iratxe López

Soy Iratxe López, Doctora cum laude en Psicología por la Universidad de Deusto y Psicóloga Clínica. Además, cuento con la Habilitación Sanitaria, lo que me permite ejercer como Psicóloga Clínica. Por último, me gustaría destacar que tengo la gran suerte de ser la directora del Centro Iratxe López Psicología.

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