Cómo ayudar al niño negativo o pesimista: Consejos prácticos

Cómo ayudar al niño negativo o pesimista: Consejos prácticos

Aunque, a veces, pensemos que los pensamientos negativos son solo propios de los adultos, lo cierto es que los pensamientos negativos también atormentan a los niños. Por este motivo, en este artículo veremos cómo ayudar al niño negativo o pesimista.

Cuando planeas algo divertido para tu hijo…

¿A menudo se enfoca en lo negativo?

¿Se rinde en cuanto las cosas se ponen un poco difíciles?

¿Utiliza las palabras siempre y nunca demasiadas veces?

Si tu hijo tiende al pensamiento negativo, tengo una buena noticia, puedes ayudarle a aprender a ser más optimista. Los niños con pensamientos negativos internalizan esos pensamientos y los comienzan a percibir como verdades absolutas, en lugar de pensamientos poco realistas a cerca de la realidad. Tomemos el ejemplo de un niño que juega a baloncesto en un equipo del colegio. No es el que más canastas mete del equipo, pero desde luego, alguna canasta ha metido y dice: ¡Nunca meto canasta! El niño percibe este pensamiento como una verdad absoluta, cuando en realidad no es un pensamiento que refleje la realidad, ya que, alguna canasta ha metido.

Como decía antes, afortunadamente, puedes ayudar a que que tu hijo supere esos patrones dañinos de pensamiento.

Cómo ayudar al niño negativo o pesimista: Consejos prácticos

¿Por qué toda esa negatividad?

Puede haber muchas razones para una actitud negativa o pesimista. Mirando hacia el pasado, sabemos que aquellos de nuestros ancestros que se preparaban constantemente para lo peor, tenían más probabilidades de sobrevivir. En aquel entonces, lo peor que te podía ocurrir era que un depredador te atacase, y el riesgo, era un daño grave o la muerte. Pero, en la actualidad, para nuestros hijos, los riesgos son mucho menos graves, por lo que esta actitud en la vida no es tan útil.

Es importante que hables con tu hijo y trates de descubrir de dónde nace esa negatividad. Puedes hacerle preguntas como:

¿Qué es lo peor que puede pasar?

¿Por qué estás tan seguro de que va a pasar eso?

¿Por qué es tan malo esperar lo mejor, en lugar de la peor?

6 maneras prácticas para saber cómo ayudar al niño negativo o pesimista

1. Detectar pensamientos negativos

Para lidiar con los pensamientos negativos de tu hijo, tienes que ser capaz de detectarlos. Algunas alertar que puedes usar y que pueden ayudarte a identificar esos pensamientos negativos son estas: 

  • Tu hijo está exagerando la importancia de un evento adverso.
  • Se culpa a sí mismo por algo que fue causado por circunstancias externas.
  • Generaliza diciendo que porque una vez le pasó algo, siempre le va pasar esa misma cosa.
  • Se enfada fácilmente consigo mismo.
  • No intenta actividades a menos que pueda hacerlas bien y/o sobresalir.
  • Piensa que las cosas malas siempre ocurren, mientras que las cosas buenas nunca suceden.
  • Tiene dificultad para tolerar los errores, la desilusión o la pérdida.
  • Se rinde ante cualquier obstáculo.

2. Distinguir entre pensamientos negativos y realistas

A los niños les cuesta diferenciar entre pensamientos negativos y pensamientos realistas (incluso a los adultos nos cuesta).

Una forma sencilla de ayudar a los niños pequeños a distinguir entre pensamientos realistas y negativos es usar animales de juguete, peluches o marionetas para representar por un lado una escena en la que el protagonista tenga pensamientos realistas y otra escena en la que otro protagonista tenga pensamiento negativos.

Por ejemplo, el cachorro malhumorado y el oso feliz pueden estar observando la misma situación, en la que han derramado la leche, y tener dos versiones muy diferentes de la historia.

Si tu hijo es más mayor, coge un trozo de papel y traza una línea en el medio. En un lado, escribe “Pensamientos negativos”. En el otro lado, escribe “Pensamientos realistas”. Y poner entre los dos ejemplos de cada tipo de pensamientos para una misma situación.

3. ¡Prueba a ser más positivo!

Las actitudes y afirmaciones positivas pueden mejorar el rendimiento, mientras que las negativas pueden obstaculizarlo.

¿Alguna vez has escuchado a un exitoso deportista hacer afirmaciones de este tipo?

  • Hoy voy a jugar muy mal. 
  • Seguro que pierdo. 

¡Claro que no! Los deportistas de éxito no hablan así. 

Lo que escuchas decir en las entrevistas previas al partido o competición es: “Voy a ganar, soy el campeón, soy el mejor”. Y esto no es simplemente comportarse de manera arrogante (aunque también puede haber un poco de eso). Esto se debe a que la confianza y el diálogo interno positivo son factores motivadores.

Sentirse mal viendo las cosas de forma negativa, no va a ayudar en nada. Es un mecanismo de protección, pero no tiene ninguna influencia productiva en el rendimiento. Por ello, cultivar el optimismo en los niños también es clave para abordar el pensamiento negativo. Vamos a imaginar que dos niños están en una heladería y se compran un helado, con tan mala suerte que a ambos se les cae la bola del helado al suelo. Uno de los niños dice: “La bola no estaba bien colocada, quiero otro helado”.  El otro niño dice:“ ¿Por qué me pasa esto siempre? Esta tienda siempre lo hace mal. Es un día horrible”.

El primer niño transmite los hechos y ve una solución para el problema. Sin embargo, el segundo niño añade material que no es fiel a la realidad, atribuyendo la intención (lo hacen mal), la permanencia (siempre) y una calidad global (día horrible) a algo que fue un pequeño accidente. 

Te propongo dos juegos para ayudar a tu hijo a cambiar el foco de lo negativo a lo positivo:

Juego 1: Afortunadamente/desafortunadamente. Los padres pueden jugar a este juego con sus hijos. Piensa en cinco situaciones difíciles y escríbelas en unas tarjetas, colocas dentro de un sombrero o caja. Cada persona saca una tarjeta y lee la desafortunada situación (desafortunadamente, la película que quería ver se agotó). La otra persona responde con una perspectiva afortunada (pero, afortunadamente, fue a ver otra película). Se hace el mismo ejercicio con todas las situaciones. Es importante usar la palabra desafortunadamente antes de leer la situación negativa. Y también es importante emplear la palabra afortunadamente al decir la perspectiva afortunada. La próxima vez que tu hijo esté pasando por una situación difícil, puedes decirle, en esta situación hay un montón de “desafortunadamente” acumulándose. ¿Podemos ver si hay algún “afortunadamente” en esta situación? “

Juego 2: Dame cinco: este juego consiste en que cuando ocurra una situación difícil, tu hijo tiene que encontrar cinco “cosas buenas” sobre esa situación. Cada vez que diga algo positivo sobre la situación, puedes levantar cerrar tu puño y levantar el pulgar. Luego, cuando tu hijo esté en modo negativo ante una situación, muéstrale el puño cerrado para recordarle el juego.

4. Verificar la realidad

En muchas ocasiones, los pensamientos que tienen los niños pesimistas no se ajustan a la realidad. Una manera muy sencilla de ayudar a tu hijo a cambiar los pensamientos negativos es hacerles preguntas del tipo:

  • ¿Cuánto de cierto es este pensamiento?
  • ¿Es útil pensar de esta manera?
  • ¿A dónde me lleva pensar así?
  • ¿Qué más puedo pensar en su lugar?
  • ¿Qué diría mi mejor amigo sobre esta situación?

Cuando haces a tu hijo este tipo de preguntas, se le pueden ocurrir otras formas de pensar que pueden ser más útiles y ajustadas a la realidad.

5. Construir distancia de los pensamientos negativos

También es importante ayudar a tu hijo a tomar cierta distancia y perspectiva. Para hacerlo, evita decir que él está siendo negativo. En cambio, culpa al “cerebro negativo” (de esta forma esos pensamientos negativos no forman parte de tu hijo, él los verá como algo separado de él que hay que combatir). En psicología llamamos a esto externalizar. Esto ayuda al niño a plantearse la validez de los pensamientos negativos, y los comenzará a percibir como la voz molesta, sobreprotectora y/o mal informada.

Pídele a tu hijo que elija un nombre para su cerebro negativo, como por ejemplo, el Triste, el Catastrófico, etc. Pídele también que lo dibuje. Además, podéis crear distintasfrases para responder al cerebro negativo:

Tú no eres mi jefe.

Tú me haces sentir mal.

No te estoy escuchando.

A modo de resumen, si tu hijo es negativo o pesimista:

  • Trabaja la actitud positiva.
  • Céntrate en los procesos, en lugar de en resultados.
  • También es importante que tengas en cuenta que la negatividad no es un mal rasgo de la personalidad, es simplemente un intento de adaptación o protección.

Muchos niños negativos son en realidad muy reflexivos y conscientes, y es necesario abordar la fuente de su negatividad y encontrar la forma de combatirla. Recuerda que el cambio lleva tiempo. Si tu hijo está acostumbrado a pensar de forma negativa, sé paciente. 

Si tu hijo continua teniendo pensamientos negativos que le perjudican cualquier nivel, considera que puede haber otros problemas, y valora la opción de acudir a un psicólogo para obtener la ayuda que tu hijo necesite.

Si te ha gustado este post sobre cómo ayudar al niño negativo o pesimista, y quieres leer más sobre psicología infantil, te recomiendo estos dos artículos:

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