Resiliencia en mujeres víctimas de violencia de género

Resiliencia en mujeres víctimas de violencia de género

Actualmente resulta casi imposible leer un periódico, una revista, o sintonizar las noticias sin encontrarnos con un caso más de violencia contra la mujer. Esto es así hasta el punto de que el fenómeno de la violencia de género ha alcanzado la categoría de problema de salud pública. Distintos estudios realizados en España indican que la prevalencia estimada de este tipo de violencia oscila entre un 15% y un 30%. Si bien es cierto que las mujeres que viven violencia de género en la pareja sufren un gran número de secuelas (tanto a nivel físico, como psicológico), también es cierto que olvidamos a aquellas valientes mujeres que a pesar de todo el daño sufrido, son capaces de sobreponerse al maltrato y además, salir fortalecidas del mismo. En este caso, estaríamos hablando de resiliencia en mujeres víctimas de violencia de género.

Creo que las gafas con las que vemos el fenómeno de la violencia de género están sucias, y por lo tanto, solo vemos una parte de la realidad. Esta parte de la realidad, es esa en la que las mujeres son meras víctimas del maltrato, sufriendo una gran cantidad de secuelas. Si limpiásemos las gafas, podríamos vislumbrar, que si bien es cierto lo anteriormente dicho, no es menos cierto que las mujeres son capaces de mostrar resiliencia frente a la violencia de género.

Con este artículo pretendo que podamos adquirir una visión mas completa del fenómeno. 

Resiliencia en mujeres víctimas de violencia de género

¿Cuáles son los orígenes de la palabra resiliencia?

El vocablo resiliencia procede del latín, de la palabra resilio, que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar o rebotar. El término resiliencia ha sido empleado en diversos campos, incluyendo la ecología, dirección estratégica e ingeniería de la seguridad, entre otros. A pesar de que el significado del término resiliencia varía a través de los distintos campos, en todos ellos está estrechamente vinculado con la capacidad y habilidad de un elemento de volver a un estado estable después de haber sufrido una ruptura o interrupción brusca. La psicología y ciencias sociales toman prestado este término de estos ámbitos y lo adaptan, de tal forma que el concepto de resiliencia pueda explicar los resultados sorprendentes de algunas personas que han sido expuestas a situaciones de gran adversidad, como la violencia de género.

A pesar de que el término resiliencia se ha puesto de moda en los últimos años, es en realidad un concepto que comenzó a utilizarse en el año 1942 de la mano de Scoville. Esta autora empeló por primera vez la palabra resiliencia para relatar los hechos traumáticos, factores de riesgo, elementos de protección y asombrosa resistencia de niños que debían afrontar los efectos de la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué es la resiliencia en mujeres víctimas de violencia de género?

La resiliencia es el proceso de adaptarse adecuadamente a una adversidad, trauma, tragedia, amenaza, o una fuente de tensión significativa, como por ejemplo, problemas familiares o de relaciones personales, problemas serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o financieras.

Cuando nos referimos a la resiliencia asumimos que implica un afrontamiento positivo y efectivo en respuesta al riesgo o a la adversidad.
Una de las definiciones más aceptadas en la actualidad es la que entiende la resiliencia como un proceso que refleja una relativa adaptación positiva a pesar de los contextos de riesgo, adversidad o trauma.

Por lo tanto, la resiliencia en mujeres víctimas de violencia de género consiste en un proceso de adaptación positiva después de haber sufrido violencia en la pareja. 

Un modelo para explicar el proceso de resiliencia en mujeres víctimas de violencia de género

Existen dos autoras que me gustan especialmente a la hora de explicar el proceso de resiliencia en mujeres que han sufrido violencia de género. Ellas son, Janice Giles y Helen Curreen, que desarrollan el modelo de fases de crecimiento en mujeres maltratadas. A través de este modelo, ofrecen una explicación detallada del proceso que siguen las mujeres desde que están inmersas en la relación abusiva hasta que salen de ella y se recuperan. Además, este modelo hace hincapié en las formas en las que las mujeres llegan a esa respuesta de resiliencia.
Tal y como explican Janice y Helen, este proceso se da a través de cinco fases:

1. Enamoramiento
2. Tomar el control
3. Asegurar una base
4. Darle sentido
5. Ser yo misma

Siendo el proceso principal el de crecer frente a la adversidad.

1. Enamoramiento

La primera fase, denominada enamoramiento, consiste principalmente en la tendencia a minimizar o no reconocer el abuso. Asimismo, aumenta el aislamiento social y las mujeres se culpan por el abuso.

2. Tomar el control

La segunda fase, tomar el control, se caracteriza por el deseo de la mujer de que la relación funcione por lo que se comporta de forma sumisa con el objetivo de mantener la paz en la relación. Tal y como afirman estas autoras, la participación en actividades fuera de la relación es un aspecto importante debido a que aporta nuevos puntos de vista sobre la relación. Además, tal y como indican distintos estudios, las mujeres pueden salir de la relación para volver a regresar en repetidas ocasiones antes de estar preparadas para abandonar la relación definitivamente.

En esta fase además, las mujeres se identifican como mujeres maltratadas y toman conciencia de que la situación no va a cambiar. Esta nueva conciencia de la situación puede llevarlas a tomar de forma repentina la decisión de abandonar la relación.

3. Asegurar una base

En la fase de asegurar una base las mujeres ya han abandonado la relación abusiva. Las mujeres en esta fase deben evitar el abuso posterior a la separación, mientras luchan por restablecer su vida. Además, en algunos casos el maltrato continúa tras la separación. Las mujeres en esta fase experimentan diversas dificultades, por ejemplo económicas, además, se sienten exhaustas debido a todas las situaciones estresantes a las que deben enfrentarse.

4. Darle sentido

En la fase darle un sentido comienza el proceso de resiliencia propiamente dicho, una vez que la seguridad de la mujer está establecida.
Durante esta fase las mujeres todavía tienen sentimientos de culpa por haber abandonado al maltratador. Asimismo, se sienten deprimidas, solas, enfadadas y lloran por haber perdido las esperanzas que habían depositado en la relación. Además, sabemos que las secuelas de la violencia en la pareja perduran durante largo tiempo, por lo que las mujeres siguen experimentando síntomas traumáticos durante esta fase.
Por otro lado, las mujeres tratan de entender lo que sucedió durante la relación de maltrato con el objetivo de evitar nuevas relaciones abusivas. En esta etapa algunas de las mujeres acuden a terapia, otras realizan actividades como la lectura o hablan sobre el abuso con los amigos u otras mujeres que han sufrido abuso.

Gracias al aumento de la autoestima y las nuevas habilidades adquiridas, las mujeres son capaces de dejar la relación de maltrato en el pasado. De forma progresiva, las mujeres van tomando el control de sus propias vidas y decisiones, y se hacen cada vez autosuficientes y seguras de sí mismas. Las mujeres suelen describir esta fase como encontrase a sí mismas
Asimismo, durante esta fase, las mujeres analizan sus valores y consideran las posibilidades del futuro.

5. Ser yo misma

Durante la última fase, ser yo misma, las mujeres están totalmente orientadas hacia el futuro y la relación abusiva forma parte del pasado. Las mujeres establecen objetivos a largo plazo y tienen un propósito en la vida. Además, han desarrollado un sentido coherente de sí mismas y de su identidad. Se rompe el vínculo con el maltratador y las mujeres experimentan un sentimiento de libertad e independencia.
Para muchas de las mujeres el trabajo voluntario con otras mujeres que han sufrido maltrato forma parte del proceso de recuperación. Tal y como señalan Janice y Helen, las mujeres pueden tardar varios años en llegar a esta parte del proceso.

Conclusiones

Pienso que la resiliencia en mujeres víctimas de violencia de género en mujeres no ha recibido la suficiente atención, ya que, tendemos a centrarnos únicamente en las secuelas de la violencia de género, y no en todas las capacidades y habilidades que tienen las mujeres. No obstante, por las investigaciones que se han llevado a cabo en otros países sabemos que las mujeres que han sufrido violencia de género son capaces de dar una respuesta de resiliencia. Además, esta resiliencia se asocia a un menor número de síntomas asociados a la violencia de género.

Por otro lado, a través de los estudios llevados a cabo a través de entrevistas a mujeres que han vivido violencia en la pareja, han quedado registradas las historias de resiliencia en mujeres víctimas de violencia de género que fueron capaces no solo de salir de la relación de maltrato, sino además, de verse fortalecidas ante la adversidad vivida.
Espero que tras la lectura de este artículo, quede clara una idea:

Ser una víctima no es una sentencia de por vida, puesto que las mujeres tienen la capacidad de recuperarse de la violencia en la pareja.

Si quieres leer más sobre mi trabajo en psicología clínica con mujeres que han sufrido este tipo de violencia, puedes ir a la página sobre Violencia contra las mujeres de mi web. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.