¿Qué es la terapia de aceptación y compromiso (ACT)?

terapia de aceptación y compromiso (ACT)

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) ayuda a los pacientes a aceptar sus pensamientos y sentimientos en lugar de luchar contra ellos o sentirse culpables por los mismos. Esta terapia se basa en la siguiente premisa:

“Huir de cualquier problema solo aumenta la distancia de la solución. La forma más fácil de escapar del problema es resolverlo.»

Muchas dificultades psicológicas, como por ejemplo, la ansiedad, la depresión, el TOC, las adicciones y el abuso de sustancias, pueden beneficiarse de la ACT.

Esta terapia nos ayuda a que seamos más flexibles psicológicamente y combina las habilidades de atención plena con la práctica de la auto-aceptación. Por otro lado, el compromiso que la persona adquiere juega un papel clave en todo el proceso. El paciente se compromete a afrontar el problema, en lugar de evitarlo.

¿Qué pasaría si pudieras aceptar y permitirte sentir lo que sientes, incluso si es negativo?

¿Cómo podemos definir la terapia de aceptación y compromiso (ACT)?

La terapia de aceptación y compromiso (ACT) se enfoca en:

  1. Ayudar a los pacientes a comportarse de manera más consistente con sus propios valores,
  2. aplicar habilidades de atención plena y
  3. aplicar habilidades aceptación ante experiencias incontrolables.

Es un tipo de terapia que tiene como objetivo ayudar a los pacientes a aceptar lo que está fuera de su control y comprometerse a llevar a cabo acciones que enriquecen sus vidas.

Desde la terapia de aceptación y compromiso se entiende que el sufrimiento es una condición natural e inevitable para los seres humanos.

¿Cómo se trabaja en la terapia de aceptación y compromiso (ACT)?

La terapia de aceptación y compromiso comienza con una discusión sobre lo que quiere conseguir el paciente y cómo ha tratado de lograr estos objetivos hasta la fecha. Se discuten las estrategias fallidas utilizadas anteriormente para evitar repetirlas. Asimismo, puede que sea necesario ayudar al paciente a replantearse sus objetivos. En esta etapa el psicólogo trata de identificar patrones que el paciente ha usado para controlar o evitar experiencias internas que en realidad son incontrolables, particularmente aquellas que le alejan de lograr la vida que desea. En esta parte del proceso se emplean metáforas, historias y ejercicios para demostrar la incontrolabilidad y la aceptación de determinadas experiencias. También se busca que el paciente se de cuenta de que los pensamientos son menos poderosos y limitantes de lo que generalmente consideramos. Además, este tipo de terapia enseña al paciente habilidades de atención plena (la atención plena consiste en prestar atención de una manera particular y diferente).

Cuando trabajamos desde la ACT no nos preocupamos tanto por eliminar los pensamientos, emociones y sensaciones no deseadas, sino que nos centramos en cultivar la flexibilidad psicológica. Cuando hablamos de flexibilidad psicológica nos referimos a la capacidad de cambiar el comportamiento dependiendo de cuán útil sea en la vida del paciente. 

En la terapia de aceptación y compromiso también se persigue la autoconciencia. Ésta se puede desarrollar haciendo que el paciente observe sus pensamientos y mueva su dedo para indicar cuándo el pensamiento se desplaza hacia el pasado o el presente, en lugar del «aquí y ahora” que es lo que buscamos.

Otro aspecto importante de la terapia de aceptación y compromiso es el estar presente. Estar presente puede entenderse como la práctica de ser consciente del momento presente, sin juzgar la experiencia. En otras palabras, implica experimentar lo que está sucediendo sin intentar predecir o cambiar la experiencia.

En su fase final, la ACT se asemeja a la terapia conductual tradicional que consiste en establecer objetivos y programar actividades dirigidas a cumplir esos objetivos. Estos objetivos tienen que estar basados en los valores del paciente. Para ello, suele ser necesario hacer que el paciente tenga sus valores claros y vívidos. Esto, a menudo, se consigue mediante ejercicios basados en imágenes.

En este apartado he incluido solo algunos de los aspectos centrales de la ACT, aunque hay muchos más aspectos que podríamos comentar.

La metáfora del velero para explicar la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)

Imagina que estás en un pequeño velero y tu eres el marinero. De vez en cuando, las olas hacen que entre agua por el costado del velero, causando molestias, ya que, debido a ello, tus pies están mojados. El bote incluye un achicador de agua y sabes cómo usarlo para sacar el agua del velero. 

Entonces, un día, cuando una ola particularmente grande rompe por el costado del velero y hace que el agua entre en tu bote, comienzas a usar el achicador. Puede que empieces sacando el agua de forma tranquila y consciente, pero eventualmente, puedes encontrarte desesperado por deshacerte de todo el agua.

Mientras has estado achicando el agua, ¿has notado lo que le estaba sucediendo a tu bote? ¿A dónde se dirige? ¿Hacia dónde se ha desviado? ¿Has estado navegando o te has dejado llevar?

Ahora, imagina que echas un vistazo al achicador y… ¡sorpresa! Te das cuenta de que es un tamiz, lleno de agujeros. ¿Qué harías?

Probablemente, tu objetivo final al achicar el agua sea hacer que el velero vuelva a encaminarse en la dirección adecuada, una vez que saques todo el agua. Pero, si tu herramienta no es la adecuada para la tarea, te encontrarás luchando para deshacerte del agua, y no estarás guiando el velero en la dirección que tu quieres.

La pregunta entonces es la siguiente:

¿Prefieres estar en un bote que no tiene agua en el fondo y que se desplaza en la dirección incorrecta?

O…

¿Prefieres estar en un velero que puede tener agua en el fondo pero, que se dirige en la dirección que deseas ir?

Esta metáfora puede ayudarnos a darnos cuenta de dos cosas:

  1. Las técnicas que utilizamos para lidiar con nuestros pensamientos y sentimientos problemáticos son herramientas como el achicador y el tamiz, y algunas son mejores que otras.
  2. A veces, trabajar desesperadamente para evitar los pies mojados (u otros sentimientos dolorosos o incómodos) nos desvía del camino. La distracción y la lucha de los «pies mojados» se convierten en muros para alcanzar nuestras metas.

¿Está demostrada la eficacia de la ACT?

La terapia de aceptación y compromiso se diseñó para ser ampliamente aplicable a una variedad de dificultades de la vida, incluidas las que no encajan en categorías de diagnósticas claras. Más de 50 ensayos controlados aleatorios han evaluado los beneficios de ACT en el contexto de diversos trastornos. Por ejemplo, en pacientes con dolor crónico, se ha demostrado que es más eficaz que el placebo o el tratamiento habitual. Varios estudios sugieren que puede ser útil en pacientes con depresión leve a moderada y TOC, entre otros. Sin embargo, la parte metodológica de estos estudios puede mejorarse, en particular, empleando períodos de seguimiento de más de 12 meses y controlando los tratamientos concomitantes. Es importante destacar que aún no se han realizado meta-análisis de su aplicación a un trastorno específico, que son necesarios para asegurarnos de su eficacia. Sin embargo, muchos autores apoyan que existe evidencia suficiente para garantizar el uso de ACT como terapia psicológica.

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